De partidos parti-dos

El Partido Revolucionario Institucional hace acuerdos con el Partido Verde Ecologista en torno al proceso electoral federal de este año. Se advierten fracturas, al no estar conforme un amplio sector priísta con tal alianza, ni mucho menos con el candidato propuesto por el Verde. El Partido del Trabajo hace coalición con el Partido Convergencia por determinación nacional, excluyendo al Partido de la Revolución Democrática. José Narro, líder del PT en el estado, se inconforma, anticipándose rupturas. Finalmente, Narro y su grupo abandonan el PT, estableciendo un compromiso político con el PRD, para ir juntos en la contienda por las diputaciones federales. El Partido Acción Nacional, aun cuando se mantiene sin deserciones hacia otros partidos, vive conflictos internos entre la derecha moderada y El Yunque. En la entidad se perciben entre la llamada Familia Sagrada y el sector del presidente municipal de la capital.
Todo lo señalado es suficiente para detectar una crisis de partidos y, por si fuera poco, hay más: en tanto el líder estatal del PRD anuncia votaciones internas el próximo 15 de marzo para designar candidatos, el líder nacional de ese instituto político niega cualquier determinación de elección interna: “es mejor no perder tiempo, dinero y esfuerzo en procesos largos y complejos que a veces nos dividen”, dijo, e informó que hay reserva en casi 230 distritos electorales, a la vez que rechazó condicionamientos de la gobernadora zacatecana.
Es necesario procurar una interpretación o explicación a lo que está ocurriendo al interior de todos los partidos políticos en el país, que lleva a esos reacomodos, acuerdos, desacuerdos y hasta contrataciones, que dan la impresión de que estamos presenciando el fin de la hegemonía de los partidos y el principio de la potestad ciudadana.
“Las masas aprendieron a hablar a los líderes, no sólo los líderes de las masas; aprendieron a usar el lenguaje del poder y, con los actos de fuerza, aprendieron también el arte de la negociación y del diálogo. La lógica del poder es parte de la cultura nacional”, dice Pablo González Casanova.
La cultura de la lógica del poder aún nos reserva sorpresas, tanto en el ámbito nacional como en el local. Sin hacer abstracción de la influencia nacional que, obviamente condiciona y modifica situaciones, quiero dejar a la respuesta propia de cada elector una serie de interrogantes en torno a la situación de los partidos en nuestra entidad, con el fin de que formulemos cada uno nuestro diagnóstico y pronóstico de lo que serán 2009 y 2010 en la política zacatecana.
El grupo que abandona las filas del PT, hoy llamado dentro del PRD Corriente Política Nacional de Izquierda Social se lleva, según un diario nacional, 30 mil militantes de 14 estados de la República. De esos, ¿cuántos pertenecen a Zacatecas, que influyan substancialmente, para mal en el PT y para bien en el PRD?
En la selección de candidatos del PRD, sin lugar a dudas, será determinante la influencia de la gobernadora del estado y, con ello, la exclusión de perredismo histórico, como es costumbre en la dueña del partido. ¿Cuál será la postura de los auténticos sectores de izquierda de ese instituto?
El movimiento Alianza por la Dignidad y la Democracia, que en 1998 llevó a Ricardo Monreal a la gubernatura del estado y al PRD como partido en el poder, se integró por amplios sectores priístas y por ciudadanos sin partido, que luego, informalmente constituyeron una corriente llamada monrealismo. ¿Hacía dónde encausará sus votos y su esfuerzo ese amplio grupo que ha sabido conservar el senador Monreal?
Los zacatecanos se sienten defraudados por el gobierno de Amalia García, que se ha desentendido de los problemas sociales, principalmente del campo, de la educación, del trabajo y, en lo particular, perciben que el grave problema de inseguridad pública tiene que ver, en mucho, con tolerancia a favor de la delincuencia organizada. Sienten un gobierno distante, que no escucha y que los recursos públicos se han orientado a obras de relumbrón. En síntesis, consideran que hay un mal gobierno y que el PRD no ha sabido ser conductor ideológico para exigir un cambio de rumbo en las acciones de la administración y prudencia en el estilo de gobernar. Por el contrario, el presidente de ese instituto político agrava la situación arremetiendo de manera rijosa en contra de empresarios y de maestros. ¿Cuál será la orientación del voto de los ciudadanos sin partido?

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