Saúl Ortega/ntrzacatecas.com
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fabrica-cesantoniZacatecas, Zac.- Desde la carretera Zacatecas–Durango, a un par de kilómetros de la cabecera municipal de Calera de Víctor Rosales, está la fabrica de pisos y muros Cerámica Santo Niño, aunque todos quienes acuden a esta planta la conocen simplemente como Cesantoni.

La planta trabaja las 24 horas del día durante los 365 días del año, es una de las de mayor importancia en generación de empleos y derrama económica para el estado por ser de las pocas empresas que tienen su registro fiscal en la entidad.

Cesantoni, fundada por Pablo Reimers en los albores de la década de los 80, inició con la fabricación de tejas, posteriormente y, aun cuando el mercado de la cerámica era muy estrecho, comenzó la fabricación de azulejos.

Desde entonces a la fecha, la tecnología y los procesos encaminados a la fabricación de pisos y recubrimientos para muros se han modificado de forma considerable.

En su nacimiento, el proceso de fabricación, conocido como bicocción, resultaba sumamente costoso porque era necesario cocer en dos hornos distintos la misma pieza de cerámica.

A finales de los 80 el empresario zacatecano decide mejorar la tecnología e instala el sistema de monococción, aun cuando éste representaba sólo elaborar una pieza de 33 centímetros cuadrados.

Cuando inicia la fabricación de esta pieza de cerámica, varios de sus competidores y amigos le afirman que es un modelo carente de mercado, “porque era muy grande”, empero esto sólo fue el inicio para crear productos que sus competidores no estaban dispuestos a fabricar.

En un afán de mejorar la calidad, volumen y modelos, en 1998 se determina automatizar el proceso de fabricación, por lo que fue necesario derribar las viejas naves industriales para dar cabida a las nuevas tecnologías y crear la primer planta en el estado operada, casi en su totalidad, por robots.

El proceso de conversión se prolongó sólo por 8 meses y ha estado en funciones, sin detenerse un solo día, durante hace poco más de 10 años.

La fábrica

Actualmente, ingresar a la planta Cesantoni es arribar a fábricas que se ven en la televisión, con robots que trasladan las piezas crudas en grandes charolas, desde el punto donde fueron elaboradas hasta los hornos.

Es descubrir el traspatio donde toneladas de caoli, felespato y arcilla, traídos desde las minas de Pinos, Jerez, Valparaíso, San Luis Potosí y Jalpa, principalmente, esperan convertirse en un fino piso o en un recubrimiento para muro.

La materia prima llega mezclada con grandes bloques de piedra y tierra de los que son separados por molinos dentados con capacidad de hasta 8 toneladas, con este proceso se garantiza que la calidad de cada una de las materias primas es la óptima, y que estén homogenizadas.

La molienda puede demorarse hasta por 8 horas, y no se detiene hasta que los inspectores de calidad determinan que es un buen material y que tiene la consistencia necesaria que le permita fluir por la prensa sin correr el riesgo de sufrir alguna falla mecánica.

Al concluir este primer proceso de molido se pasa la materia resultante a una tolva, donde el ya fino mineral es triturado en esta ocasión por unas bolas de aluminio, que son unas pelotas de distintos tamaños de una cerámica muy dura que ayuda a obtener un polvo de minerales con el que ya es posible dar comienzo al proceso de fabricación de pisos y muros.

Es entonces cuando comienza la preparación de la receta para elaborar lo que se conoce como “el bizcocho”, es decir, la parte donde se soporta la cerámica de los azulejos.

Con miras a lograr este material, muy parecido a un lodo, es necesario humedecer el polvo fino obtenido de las trituradoras con un poco de agua; una vez mezclados, dicha pasta recibe el nombre de borbotina y pasa a un proceso más, la atomización.

La borbotina es atomizada con aire caliente que asegura que la pasta quede sólo con 8 por ciento de humedad para certificar que puede ser prensado correctamente con una presión de hasta 400 toneladas por centímetro cuadrado.

Finalmente en este punto del proceso es posible apreciar, por primera vez en la fabricación, la forma de un cuadrado o rectángulo que en cuestión de minutos estará empacado y listo para ser instalado como piso o recubrimiento de muro.

Sin embargo, tras el prensado, “el bizcocho” no deja de ser una forma geométrica sin utilidad alguna, dado que aún no está cocida y que aún contiene 8 por ciento de humedad, es sumamente frágil, se rompe como una galleta con el contacto humano.

Es por ello que las piezas viajan por bandas sin fin hasta el horno de presecado y en cuestión de minutos, con una temperatura promedio de 350 centígrados, quedan completamente secas.

Esto no garantiza la rigidez y calidad característica de los productos Cesantoni, porque aún falta el proceso de cocción, para llegar a ese punto es necesario estampar el diseño del piso o muro solicitado por el cliente.

Por ello es necesario aplicar, por aspersión, el engobe, que no es otra cosa que un pegamento con el cual se garantiza la adhesión de la cerámica al “bizcocho”.

Cada pieza, dependiendo del diseño, puede recibir desde dos hasta 16 aplicaciones de cerámica, y así logra el diseño solicitado por el cliente.

Todas y cada una de las piezas debe pasar por debajo de unos rodillos serigráficos que aplican capa tras capa el color y textura necesarios para llegar a un producto terminado.

Una de las estaciones de trabajo de la planta Cesantoni es capaz de aplicar hasta 6 capas de serigrafía a una misma pieza, convirtiéndola en la única máquina en el país con esta capacidad y que en otras plantas, de la competencia, sólo es posible aplicar 4 capas.

Una vez concluido el estampado, la pieza cruda es colocada en grandes charolas que son recogidas por el robot móvil “box” que detecta dónde están las bandejas llenas, las toma con una plataforma y las traslada hacia el horno que aguarda a más de mil grados para cocerlas.

Cada carga es cocinada por varias horas o unos cuantos minutos, todo depende del producto final que se trabaje, al salir del horno las piezas continúan su camino sobre la banda sin fin hasta llegar a la revisión de calidad final.

En estas estaciones de trabajo el ojo experto de una señorita analiza con todo detalle cada pieza que llega para determinar la calidad y cómo deben ser embaladas.

El daño más pequeño o un cambio de tonalidad apenas perceptible es suficiente para catalogar cada producto en primera, segunda, tercera, cuarta o quinta calidad.

El camino de la cada pieza de piso o muro concluye en la empacadora, donde nuevamente un robot cuenta la cantidad que debe ir en cada caja para posteriormente colocarlas en tarimas que son transportadas por otra máquina hasta los camiones que las llevarán a las grandes bodegas de Cesantoni.

Con este proceso que trabaja día y noche es posible elaborar más de 17 mil piezas de pisos y muros durante cada día en las dos plantas.

Una empresa ejemplar

Aun cuando el proceso de fabricación está totalmente automatizado con tecnología de punta, principalmente traída de Italia y Alemania, Cesantoni emplea a 430 personas de Zacatecas, Morelos, Calera, Francisco R. Murguía y Fresnillo.

Además de realizar el pago de impuestos en la entidad, lo que beneficia la economía estatal y garantiza un desarrollo en la región en la que se ubica la planta.

Actualmente Cesantoni, pese a la crisis, no tiene entre sus planes realizar paros técnicos que puedan afectar la economía de sus empleados; al contrario, continúa con la apertura de nuevos mercados hacia el sur del país y el continente.

A la fecha los productos de la planta son comercializados en todo el país, Centro y Sudamérica y en parte del sur de los Estados Unidos, incluso está en proceso de instalación de nuevos equipos con la finalidad de aumentar la calidad de cada uno de sus productos.

Actualmente Yaco Reimers Campos tiene el cargo de director de la tesorería, y junto con su padre Pablo Reimers están empeñados en demostrar que desde Zacatecas es posible elaborar productos con capaces de competir con los mejores del mundo y que en muchas ocasiones no tienen competencia nacional.

La visión de Yaco Reimers es mantener las fuentes de trabajo y garantizar el bienestar de las familias zacatecanas que dependen de Cesantoni, es por ello que existe el compromiso de continuar con la tradición de un gran negocio familiar en beneficio del estado y sus habitantes.


Nuestros lectores comentan

  1. UN EJEMPLO DE EMPREARIO DON PABLO REIMERS MORALES, HOJALA EL GOBIERNO LOCAL APOYARA A MAS A LOS EMPRESARIOS, COMO EN SLP, QUE TIENEN TRES PARQUES INDUSTRIALES CON 250 EMPRESAS GENERANDO EMPLEOS Y RIQUEZA,CON TODO Y CRISIS.
    FELICIDADEZ POR CESANTONI

  2. Una felicitacion a la empresa y al ilustre Lic Pablo Reimers, es una lastima que tengan trabajando gente con poco criterio y poco profecionales ( Trinidad Fuentes y Carlos Colin ) .

    • Tienes toda la razon, solo que a ese par de ineptos y nefastos los tiene ahi Pablo Reimers que ya no se quien tenga mas ineptitud recuerda que la culpa no la tiene el indio sino quien lo hace compradre….

  3. Cesantoni al ser de las muy pocas industrias en el estado abusan tanto de su gente como de sus proveedores y eso lo a sabido capitalizar muy bien Pablo Reimers quien ni prestaciones les da a sus empleados y los tiene muy abajo de condiciones de salarios, asi como demandas de cartoneras de empaques o de esmaltes en sus materias primas, es una lastima que se le de credito a gente que solo lucra en su beneficio sin dejar nada a la sociedad…………………