La Jornada Zacatecas

Quisiera, primero que nada, agradecer a El Diario NTR el haberme aceptado como colaborador, y considero mi deber y responsabilidad explicar, desde esta tribuna, a aquellos que me leían los martes en La Jornada Zacatecas, los motivos que me llevaron a dejar esa casa editorial.

Creo que viene al caso, ahora que algunos medios, que atacados por las estructuras gubernamentales por no servir a sus intereses, declararon al inicio de la semana el “Nada qué celebrar” en el Día de la Libertad de Expresión, que por lo visto pasó prácticamente desapercibido.

Pero también pienso que son oportunas estas reflexiones ahora que, desde el círculo más elevado de la estructura que nos gobierna, inventaron una organización de membrete que claramente no tiene más miembros que los pseudoideólogos que manejan la descomunicación social del gobierno del estado y a la que le dieron por nombre el de Voces Unidas por la Verdad y a través de la cual lanzaron una ofensiva dirigida (como claramente lo indican) contra los medios no alineados al régimen, aquellos que sienten tener el derecho (y lo tienen) de expresar su sentir y cuestionar la actuación del gobierno del estado, no solo El Diario NTR, sino también el periódico Imagen, un canal de televisión y algunos editorialistas (dentro de los cuales me incluyo) que cuestionan el actuar de la presente administración, así como algunos políticos que, siendo de oposición, sólo cumplen su función de cuestionar lo que desde su punto de vista se está haciendo mal.

Se habla de poner fin a la guerra sucia que, según ellos, se da sólo entre los arriba mencionados, pero es claro que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, ya que ese cuestionamiento debería ser principalmente dirigido a las plumas a sueldo que laboran en la casa editorial motivo de las presentes reflexiones y que se ha convertido en el pasquín oficial de promoción del gobierno del estado, sin respetar todo lo que significa su casa matriz, La Jornada, institución que ha crecido no obstante la oposición de los regímenes en turno y que ha creado un verdadero centro de reflexión, que desde la izquierda visualiza día a día el acontecer nacional.

Cuando La Jornada vino a Zacatecas, fui uno de los entusiastas que aceptó participar, incluso económicamente en la compra de acciones para impulsar el proyecto de una casa editorial que a mí, al menos, me había formado intelectualmente durante los últimos 15 años de mi vida, y, sin embargo, algo sucedió, que muchos de los que firmamos aceptando el compromiso económico, no volvimos a saber del asunto, porque al parecer las acciones quedaron monopolizadas en unas cuantas manos, todos sabemos las de quién.

No obstante, en lo personal me ofrecí a participar presentando mis reflexiones semanales, que fueron, según parece, bien aceptadas, y debo decir que durante dos largos años pude expresar mis puntos de vista no siempre coincidentes con los del régimen de pseudoizquierda que rige los destinos de Zacatecas.

Sin embargo, esa tolerancia que me tuvieron durante los dos primeros años, se terminó bruscamente hace solamente unas semanas, aparentemente se acabó la libertad de expresión en ese medio (la mía al menos). Sin mediar explicación alguna, mis escritos dejaron de publicarse.

En vano pedí una explicación al respecto, que nunca se me dio. Fueron varios los mensajes solicitándola vía Internet, y de todos ellos sólo una respuesta y esa respuesta, la del director Ricardo Gómez Moreno, estaba en blanco, es decir no contenía mensaje alguno, fue así como terminé con esos dos años en que semana tras semana permanecí, de alguna manera, en contacto con la gente, y salí sin recibir ni siquiera una muestra mínima de agradecimiento o, al menos, que me explicaran lo que había sucedido.

Y, sin embargo, al buen entendedor, pocas palabras, y estando como estamos, en plena campaña electoral, un medio que fue convirtiéndose en total y absolutamente parcial a favor del gobierno no podía permitir una pluma discordante. Lo entendí y busqué otra alternativa que se interesara en publicar mi pensamiento, ésta fue NTR, a la que de antemano agradezco el espacio que me permita mantener esa comunicación indispensable, para mí al menos, con la sociedad zacatecana.

Pero debemos de aceptar que mi asunto tiene algo que ver con la libertad de expresión, que curiosamente es más limitada por los gobiernos de izquierda que por los de derecha.

En los tiempos de Ricardo Monreal participaba en un programa semanal que tenía varios años al aire cuando de repente se me informó que, por indicaciones superiores, no podría participar más, ni en los tiempos de Arturo Romo, de quien fui crítico acérrimo, recibí un trato parecido. Ahora, con lo sucedido en La Jornada Zacatecas vuelvo a vivir en carne propia las limitaciones para ejercer esa libertad, la de expresarme.

Es una tristeza que La Jornada Zacatecas se aleje de la ética que ha tenido siempre su casa matriz, ejemplo de convivencia en libertad, donde podemos leer las reflexiones de derecha de Soledad Loaeza, junto con las de izquierda de Arnaldo Córdoba, lo mismo que las de Fidel Castro o el Subcomandante Marcos.

Pero en sus prácticas tendrán su destino, el haber decidido impulsar una línea editorial totalmente progobiernista claramente visible en su columna Luz Pública, que seguramente escribe su director, Ricardo Gómez Moreno, hasta llegar al extremo de permitirle el espacio a Marco Casillas, perfectamente conocido por la sociedad zacatecana con sus elogios a todo lo que esté cercano a Amalia García y Raymundo Cárdenas, y sus insultos a todo lo que esté en contra, como Miguel Alonso y, ahora, Luis Enrique Mercado o Arturo Nahle.

En fin, en el pecado llevarán la penitencia, pero no deja de ser una tristeza que lo hagan bajo el nombre de una gran casa editorial, que ignoro cómo no se da cuenta de lo que sucede en sus sucursales de provincia. Qué triste, y todo porque son manejadas y manipuladas por políticos como Raymundo Cárdenas y Felipe Álvarez, que no permiten que periodistas como Ricardo Gómez hagan realmente su trabajo.

Es una verdadera lástima.

5 conversaciones en “La Jornada Zacatecas

  1. Mi estimado Don José: aprecio su valentía, pero lo cierto es que difiero totalmente con usted sobre Ricardo Gómez. Sobre todo al considerarlo periodista, por favor!!! Pregunte a los exreporteros porqué han dejado el diario masivamente en los últimos 8 o 9 meses.

  2. Yo he estado leyendo sus artículos en la Jornada durante un buen tiempo. En la gran mayoría de ellos estaba de acuerdo en sus acertadas exposiciones, salvo algunas exepciones. Me da mucho gusto volver a leer tus comentarios sobre temas de interés general. Me gustó tu valiente artículo, pues demuestra carácter y valores bien fundamentados. Muy necesarios en un buen articulista. Apoyo cien por ciento tu decisión y te felicito en tu nueva etapa en NTR, que hoy por hoy lo considero el mejor medio del estado. Porque Página 24, La Jornada Zacatecas, entre otros, son puros chayoteros. Salud! ¿Cachus?

  3. Existe una gran diferencia entre un periodista y un gacetillero a sueldo, como lo es el repugnante Marco Casillas. Sólo él no se percata del olor pútrido que lo acompaña por todas partes. Es un mercenario confeso y el día de mañana se dará cuenta de la soledad que lo acompañará por el resto de sus días, gracias a sus traiciones y fechorías. Marco es el modelo de lo que no es un periodista, pero la voracidad del poder extravía a la izquierda menos reflexiva y más totalitaria. Hoy lo usan, mañana igualmente lo tiran.¿Habrá quién lo recoja?

  4. MARCO CASILLAS el dijo:

    En verdad da usted bastante risa. Escribe con amargura, con pus, con difamaciones. NTR será el entorno perfecto para que siga usted escupiendo boñiga en vez de serenarse y analizar, si es lo que pretende.
    Por lo demás, los anónimos que aquí opinan tienen nombre y no lo ponen. La cobardía dirige este remedo monrealista de medio.
    Mejor dedíquese a lo suyo “don José”…
    MARCO CASILLAS.
    PD.- AY LAVIADA CUANTA AMNESIA, CUANTA PORQUERÍA,QUE PEQUEÑITO ERES.