José Luis Silva/ntrzacatecas.com
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carga-policial-hondurasTegucigalpa, 30 Jun (Notimex).- La crisis política desatada en Honduras con la salida del poder de Manuel Zelaya Morales el domingo pasado ha desembocado en un aislamiento político internacional del país y fuertes medidas económicas que impactarán su economía.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) se sumó este martes a la Organización de Estados Americanos (OEA) y condenó en forma enérgica la interrupción del mandato constitucional de Zelaya, además de exigir su inmediata restitución en el cargo.

Esto representa el golpe político más importante para el gobierno de Roberto Micheletti, quien fue investido por el Congreso hondureño como nuevo presidente del país, en sustitución del depuesto Zelaya.

A la par, los principales países latinoamericanos han comenzado a reiterar en forma paulatina a sus embajadores para dejar sin interlocución a las nuevas autoridades de Tegucigalpa.

Una notable excepción es la de Estados Unidos, que pese a copatrocinar la condena del golpe de Estado emitida por la ONU, dejó estacionado a su embajador en la capital hondureña a la espera de eventuales negociaciones políticas.

En el ámbito económico, las disposiciones tomadas en las últimas horas han sido igual de contundentes.

Los principales organismos financieros como el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) cerraron todo flujo de capital, mientras no se retorne al orden democrático en este país de siete millones y medio de habitantes.

Estas decisiones “congelaron” desembolsos pactados con anterioridad por cientos de millones de dólares y con seguridad impactarán negativamente en el desarrollo del país, uno de los más pobres de América Latina.

El Salvador y Nicaragua, sus vecinos más cercanos, decidieron suspender sus intercambios comerciales con Honduras por 48 horas, en principio.

Mientras eso sucede en el ámbito internacional, en el flanco interno las posiciones de simpatizantes y detractores del depuesto presidente comenzaron a radicalizarse este martes, lo que anticiparía un repunte de la violencia generada por la actual crisis.

Grupos de seguidores de Zelaya continuaron, por tercer día consecutivo, sus protestas ante la sede del gobierno con la exigencia de que se restablezca la democracia, luego de la captura y la expulsión del país del mandatario.

El denominado Bloque Popular, integrado por organizaciones obreras, campesinas y estudiantiles, desafiaron a las autoridades de seguridad y continuaron sus manifestaciones en calles cercanas a la Casa Presidencial de Honduras.

La batalla política se extenderá este martes a Washington, donde tanto el depuesto Zelaya como el canciller del gobierno de Micheletti, Enrique Ortez Colindres, coincidirán este miércoles, aunque en distintas oficinas y con diferentes interlocutores.

(Con información de Notimex)


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