Staff/ntrzacatecas.com
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De la corresponsalía.- Para el creador de Mafalda, el adorable personaje que este mes cumple 45 años, el mundo sigue siendo el mismo que cuestionaba aquella niña precoz que odiaba la sopa y amaba a Los Beatles.

“Las guerras han cambiado de nombre y los personajes políticos son otros, pero la estupidez humana sigue siendo la misma”, dijo Joaquin Lavado, más conocido como Quino, durante una breve charla telefónica con Univision Online.

Quino tiene 77 años y por el momento vive en Buenos Aires con su esposa de toda la vida, Alicia Colombo. Suele residir también en Mendoza, su ciudad natal, al pie de la cordillera de los Andes.

Hijo de migrantes españoles, Quino, como se lo llamó desde pequeño para diferenciarlo de su tío Joaquín, descubrió su profesión a los tres años, precisamente gracias a la influencia del tío mencionado, quien era dibujante publicitario y pintor.

En 1950 vendió su primera historieta. “Recuerdo que era para una tienda de sedería y que se llamaba Sedalina, pero prefiero no tratar de pensar cómo era esa publicidad, porque seguramente me avergonzaría”, dice con timidez.

Probó suerte en la gran ciudad, y aunque fue rechazado varias veces en las redacciones de la mayoría de los medios, Quino finalmente comienza a publicar en 1954 algunos de sus dibujos en algunas de las revistas de la época, como “Vea y Lea”, “Leoplán”, “Damas y Damitas”, “TV Guía”, “Usted”, “Che”, “Panorama”, “Atlántida”, “Adán” y el diario “Democracia”.

En 1963 publicó su primer libro de humor, “Mundo Quino”. Hasta que un año después, llegaba Mafalda.

Tras publicar las primeras tiras y de manera esporádica en el suplemento humorístico de la revista “Leoplán” en setiembre, el 29 del mismo mes Mafalda comienza a aparecer de manera continua en el semanario “Primera Plana”.

Y el resto es historia. O mejor dicho, historieta. Hasta el 25 de junio de 1973, cuando publica las últimas viñetas de la niña que hacía preguntas y sus amigos Felipe, Manolito, Susanita, Libertad y Miguelito.

“Dejé de hacer Mafalda después de otros 10 años porque me di cuenta que me costaba mucho esfuerzo no repetirme, sufría con cada entrega. Cuando uno tapa el último cuadrito de una historieta y ya sabe cual va a ser el final, es porque la cosa no va”, dice en su sitio web.

Días pasados, fue descubierta una estatua de Mafalda en pleno barrio de San Telmo, en Buenos Aires, justo frente a la casa donde vivía cuando dibujaba Mafalda en los años sesenta.

Sobre al qué cosas le preocuparía a Mafalda sin hoy siguiera entre nosotros, Quino respondió: Las mismas, justamente por eso no tiene sentido seguir dibujándola, porque si uno lee lo que yo dibujé hace tantos años, y… parecen dibujadas hoy. Así que es lo mismo, las guerras han cambiado de nombre y los personajes políticos son otros, pero la estupidez humana sigue siendo la misma.

Hoy, Quino reparte su tiempo entre viajes, conferencias, sus momentos con Alicia y el trabajo. Aún publica sus dibujos en la revista dominical del diario Clarín.

(Con información de Univisión)


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