Síntomas de la pobreza

Zacatecas ocupa el lugar número 16 en los indicadores de pobreza que maneja el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), colocándolo en una situación de rezago social “medio”.

Sin embargo, la realidad para muchos zacatecanos dista mucho de estos indicadores que reflejan sólo en números la pobreza que se vive en la entidad y dejan en segundo plano situaciones como la de Luis Felipe, quien tiene 14 años y tuvo que abandonar sus estudios para garantizar el alimento en la mesa de sus hermanos más pequeños.

Luis Felipe comenzó a estudiar con el apoyo de las becas que otorga el programa Oportunidades, que corre a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) hace un par de años en una escuela de la comunidad El Salto, en el municipio de Tabasco.

Durante un par de años, demostró su interés por salir adelante y terminar la primaria para, quizá más adelante, estudiar la secundaria y, ¿por qué no?, una carrera universitaria.

Lamentablemente, el papá de Luis Felipe sufrió un accidente carretero a bordo de su camioneta que utilizaba para las actividades del campo.

El padre del joven no permitió que las autoridades municipales lo detuvieran y buscó refugio en su hogar, lugar al que llegaron los policías para su captura; al verse acorralado, el señor optó por abandonar a su familia, dándose a la fuga para evitar caer en prisión.

Esto terminó no únicamente con el sostén económico de la familia, sino también con las esperanzas de Luis Felipe de continuar con sus estudios para mejorar sus condiciones de vida.

Luis Felipe abandonó su escuela para dedicarse a la fabricación de ladrillos, que nunca ha sido una actividad que les permita vivir dignamente a la familia porque en ocasiones dedican hasta una semana en la fabricación de mil 200 cuñones que pretenden vender en un peso la pieza.

Lamentablemente, cuando llega algún comprador, les llega a ofrecer, cuando bien les va, sólo 800 pesos por el trabajo de ocho días. Las necesidades de la familia los orillan a malbaratar el esfuerzo realizado para garantizar que tendrán alimento sobre su mesa por un par de días.

El personal de Oportunidades ha regresado en varias ocasiones a buscar a Luis Felipe para que retome sus estudios y tenga “un futuro” más prometedor, así como la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida en beneficio de su propia familia.

El joven de 14 años sólo atina responder a quienes buscan que continúe sus estudios: “No hay presente para mis hermanos si yo no trabajo”.

Bajo este argumento, el personal de la dependencia federal queda sin argumentos para convencer al joven de regresar a la escuela

La pobreza en Zacatecas

Xóchitl Meseguer Lemus, coordinadora de Oportunidades en Zacatecas, explicó que, de acuerdo con datos oficiales, “en términos de la salud de la primera infancia, los problemas de la salud son las infecciones respiratorias”.

Agregó que otro mal relacionado con la pobreza en la entidad es la desnutrición crónica y que, a diferencia de otras entidades, “es un problema atendible que no se resuelve. Hay recursos, hay programas, hay apoyos; lo que creo es que necesitamos apretar la marcha, coordinarnos más las instituciones”.

Meseguer Lemus mencionó que otra paradoja en el caso de niños y adolescentes en la entidad es que “en verdad hay hambre y se les ocurrió que el gracioso nombre de pobreza alimentaria daría la impresión de que hay gente cayéndose de hambre en las calles y no es así”.

“La paradoja es que en Zacatecas, de acuerdo con estudios recientes, si vas a las escuelas de educación preescolar, la mitad de los niños están en el peso y talla que deben; una cuarta parte están por debajo, por muy poco, de su nivel y el resto tiene sobrepeso y obesidad”.

De esta forma, la pobreza alimentaria no es consecuencia de la falta de consumo de alimentos, sino de la mala alimentación que llevan los niños en las escuelas porque en la mayoría de los casos consumen comida chatarra.

Lo anterior implica que en el desarrollo de estos niños, y hasta llegar a su edad adulta, mantendrán condiciones de obesidad por la mala nutrición en la que vivieron en la infancia.

Esto trae como consecuencia que en las zonas rurales, 60 por ciento de las mujeres padezcan obesidad.

“Esto es una gran paradoja porque no es necesario buscar desnutridos en el estado para descubrir que hay gente pobre; vas a encontrar la obesidad como síntoma de pobreza en las localidades rurales por lo caro que resulta comer apropiadamente”, mencionó Meseguer Lemus.

Otro signo de la pobreza es el rezago social que se padece en materia educativa y de salud. De acuerdo con la coordinadora de Oportunidades, estos dos problemas resulta imposible atenderlos

Datos del Instituto Nacional de Evaluación Educativa demuestran que en Zacatecas existen diversos factores que afectan la calidad educativa; el de mayor relevancia es la dispersión de las localidades rurales.

La dispersión población reduce la posibilidad de llevar educación de calidad a comunidades ubicadas en puntos distantes de las zonas urbanas y ante la falta de habitantes, las autoridades educativas envían maestros multigrados para atender a grupos de no más de 15 estudiantes de diversas edades y con diferentes necesidades educativas.

Esto coloca a Zacatecas en una pobreza educativa, dado que la mayoría de las escuelas en la entidad son multigrado.

Meseguer Lemus reconoció que esto se convierte en una pobreza “inatendible por la falta de recursos económicos”.

En pobreza de salud en Zacatecas, 50 por ciento de la cobertura se realiza a través de unidades móviles que visitan la comunidad una vez al mes determinados puntos del estado y en ocasiones pueden tardar más tiempo.

“Tienen muy bonitas caravanas dedicadas a visitar las comunidades rurales; sin embargo, aun cuando estén bien abastecidas, el problema es que la visita es sólo una vez al mes”, expuso Meseguer Lemus.

Aceptó que en materia de salud se trata de un problema estructural. “Por ello no es un problema atendible de manera rápida y fácil ni de una manera costoeficiente que en el contexto de carencias, el costo de atención a cada familia rural, aislada, es altísimo”.

Desde la óptica de la coordinadora estatal del programa Oportunidades, la pobreza no se limita a los ingresos que recibe una familia para subsistir; “tiene que ver con educación, salud, nutrición. Con inequidad de género, con violencia familiar y hacia los niños”.

Estos temas están ligados con los servicios que puedan brindar el gobierno del estado para mejorar la calidad de vida con estos servicios que son considerados como básicos.

Meseguer Lemus afirmó que “es posible demostrar (que el problema de la pobreza) es atendible. Hay ejemplos de que esas situaciones son atendibles, si hubiera una adecuada concurrencia de las autoridades que nos toca atenderlo”.

Como ejemplo mencionó que una de las medidas que realiza la Secretaría de Educación y Cultura (SEC), de comunidades educativas rurales.

“Son escuelas donde los maestros están adecuadamente capacitados, son supervisados y apoyados. Se trabaja no sólo con los niños, también los padres de familia para que nos diagnostiquen los programas de la escuela y la comunidad con la finalidad de que gestionen los apoyos necesarios para atenderlos”.

“También se trabaja con el DIF estatal en el sentido de que les lleguen apoyos alimentarios a esas familias. De esto resulta que los niños no desertan, aprenden más, su salud es mejor y las escuelas cuentan con servicios básicos en buen estado y cuentan con diversos materiales”, mencionó.

Aseguró la funcionaria federal que este programa no supone un gasto mayor para la SEC y sin embargo no se extiende al resto del territorio estatal. “Es un piloto que lleva tres ciclos escolares. La perspectiva es que se vaya cumpliendo”.

Enfatizó que esto demuestra que “sin mayores recursos económicos, con los apoyos pedagógicos necesarios, con la distribución de alimentos del DIF se distribuyan de manera eficiente y los municipios en lugar de hacer sus lienzos charros, hacen que las escuelas cuenten con los servicios necesarios”, esto podría mejorar sustancialmente.

Reiteró que “no es que no sea atendible el problema, tiene que haber una efectiva concurrencia y efectiva. Debe existir orientación de los apoyos a los lugares donde más se requiera”.

Pobres de Zacatecas

No es lo mismo ser pobre aquí que en Chiapas. Aquel hermoso estado sureño de nuestro país nos ofrece una imagen de cualquier indígena ataviado con algún atuendo tradicional -que poco lo cubre de lo helado del clima serrano-, incrustado en un espectacular escenario de abundante vegetación, donde se sostiene una pequeña choza en la que vive con su prolífica familia sólo hasta que las circunstancias lo permitan.

Mientras, en Zacatecas, a lo más que llegamos es a imaginarnos alguna de las poblaciones insertadas en el semidesierto, donde sus pobladores se aferran a la tierra infértil a la que prácticamente estrangulan para que les regale alguno de sus beneficios.

Aquella imagen parece tan común para cualquier habitante de este país, mientras ésta sólo habita en algunas mentes que han tenido un paso fugaz por aquellos lares.

La pobreza es una, y los autores coinciden en definirla como el hecho de que un ser humano carezca de las condiciones materiales, sociales y éticas que le permitan vivir con las características más elementales de lo que se ha denominado bienestar.

Tras una larga y amena charla sobre las definiciones de dicha condición a lo largo de la historia, la forma de percibirla, sobre todo en nuestro país, así como las acciones para contrarrestarla, los doctores en Historia, María del Refugio Magallanes Delgado y René Amaro Peñaflores, -quienes trabajan dicho tema en el estado- coinciden en que, a pesar de que mientras Chiapas ocupa el primer lugar como el estado más pobre del país y Zacatecas oscila entre el cuarto y quinto –indicador que difiere con el del Coneval, citado párrafos más arriba-, existe una diferencia abismal entre carecer de estas condiciones en una u otra entidad.

Mientras en aquél predomina el estado de pobreza que se califica como extrema, es decir, en el que las personas además de padecer pobreza patrimonial y de capacidades, sobrellevan la alimentaria; en Zacatecas “podría decirse que ésta es moderada”.

Lo anterior, de acuerdo con la clasificación de pobreza implementada por el gobierno federal desde 2002, que se divide en tres categorías: alimentaria, que significa contar con ingresos menores de 20 pesos diarios en las ciudades y 15 en las zonas rurales; la pobreza de capacidades, de 24 y18 pesos diarios, respectivamente, mientras la patrimonial de 41 pesos en las zonas urbanas y 28 pesos en las rurales, de las cuales, la clasificación mayor ni siquiera alcanza el salario mínimo.

“Yo creo que sí hay un abismo entre los pobres de Chiapas y de Oaxaca; en Zacatecas se trata de los otros pobres que trabajan y siguen siendo pobres. Lo que vemos es una pobreza de capacidades y de patrimonio”, mencionó Amaro Peñaflores.

En Chiapas, las condiciones capitalistas dejan pobre a alguien cuando le quitan la tierra. A la población indígena se le está arrebatando la tierra, obligándolos a integrarse a la fuerza de trabajo, pero por su condición de indígena y ex campesino lo enfrentan a una sociedad capitalista en la que no puede competir, agregó Magallanes Delgado.

En nuestro estado, se es pobre cuando una persona no alcanza a cubrir los insumos básicos que requiere él o su familia, no alcanza a adquirir una vivienda, a tener acceso a la atención médica, a la educación y recreación.

Sin embargo, a pesar de que en términos cuantitativos se detecta menor presencia de pobreza extrema en comparación con Chiapas y Oaxaca, en Zacatecas ésta también está presente, a pesar de que no se nota tanto en las ciudades sino en las comunidades rurales.

La presencia en las ciudades de estos sectores de la población que padecen pobreza extrema, añadió Magallanes Delgado, agudiza su situación, pues se han formado colonias completas de quienes deciden buscar oportunidad en la capital, principalmente.

“Al llegar a la ciudad, son excluidos de las actividades que en éstas se desarrollan. Un campesino sabe sembrar, pero resulta que en la ciudad ya no se siembra”, enfatizó.

Para los académicos, el hecho de que Zacatecas sea aún una ciudad pequeña, con escaso desarrollo en materia de industria, “detiene” el incremento de una pobreza extrema.

Entre más dinámica sea la ciudad en términos económicos, se agudiza más la pobreza. En Zacatecas tenemos una dinámica moderada, lenta, por eso no se notan de manera tan drástica los pobres, “porque de que los tenemos, los tenemos”, mencionó la docente de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).

El propio desarrollo industrial genera los cinturones de miseria. Un centro industrial atrae, pero además es un elemento muy racional a ese sistema, es así como se sostiene, necesita a esos pobres, como ejército de reserva, añadió Amaro Peñaflores.

En ambos casos, sin importar la clasificación que padecen los pobladores, en el país predomina la ausencia de programas de desarrollo regional en los que las actividades rebasen, en el caso de Zacatecas en sector turístico. “El turismo no es propiamente una actividad que genere capitales o riquezas que incidan en los otros sectores primarios”, expuso Magallanes Delgado.

Para los docentes-investigadores de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) a fin de disminuir los altos niveles de pobreza que presenta nuestro estado se requiere un óptimo plan que impulsen al unísono los distintos sectores indispensables para alcanzar un nivel de desarrollo.

Si bien, reconocen la implementación de políticas que pretenden atender dicho problema, pero no un plan de desarrollo regional que ataque el tema de fondo, siendo el fenómeno migratorio una prueba significativa de que esto no es combatido a fondo.

“Los recursos que llegan mediante la remesas no son capitalizados en el sentido empresarial, sino que sirven para que los de afuera disminuyan el problema de pobreza al estado; el que se va, le manda a su familia que no deja de ser pobre, pero al menos ya tiene para comer, porque si el otro se queda aquí, no tendrían para comer”, resaltó la autora del libro Vagancia y pobreza en Zacatecas, siglo XIX.

El gran problema, agregó Amaro Peñaflores, sigue siendo la inequitativa distribución de la riqueza, mientras tanto concluyeron ambos investigadores, el hecho de que nuestro estado no figure entre las entidades industrializadas “esconde o detiene” un alto nivel de pobreza extrema.

Sin embargo, también expusieron que otro de los problemas que dificultan el tratamiento de un tema como este, son los métodos de medición de la pobreza, pues se dejan elementos particulares de cada una de las regiones.

“Si tuviéramos que concluir, diríamos que hay grandes sectores sociales que están en el nivel de la pobreza, quizá no en una pobreza extrema pero sí en condiciones que son necesarias considerar, analizar y contrarrestar”, mencionó Amaro Peñaflores.

Una conversación en “Síntomas de la pobreza

  1. MISERIA ZACATECANA el dijo:

    HOJALA SEÑORES DE NTR SE DIERAN UNA VUELTA POR LA SIERRA DE VALPARAISO, SAN RAFAEL DE LAS TABLAS, PUENTILLO, JARALILLO Y TODA ESA REGION Y SE DARIAN CUENTA DE LA VERDADERA POBREZA QUE EXISTE EN ZACATECAS,DONDE COMER FRIJOLES EN ESTA REGION SE HA CONVERTIDO EN UN LUJO, CON ESTA REGION NO NECESITAMOS IR A CHIAPAS, GUERRERO HOJA Y UN DIA SACARAN UN REPORTAJE DE ESTAS COMUNIDADES.