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Viernes 25 de mayo de 2012

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Obama, ¿Premio Nobel de la Paz?

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José de Jesús Reyes Ruiz Bustamante
Viernes 16 de octubre de 2009

En el mundo actual todo se compra y todo se vende, todo tiene un precio. Compramos de todo en el mercado, donde se venden hasta las conciencias; se compra el voto y a través de esta compra se ganan elecciones. ¿Cuál democracia? Quien afirme que en México vivimos en una democracia está faltando a la verdad, o simplemente desconoce al México real, al México profundo, como lo llama Martín Moreno; vamos, hasta podemos comprar en el mercado de la esquina el alma de las personas.

En lo que pudiera estar equivocado al hacer tales aseveraciones es en que esto sólo suceda en el mundo actual, la compraventa ha existido desde que la humanidad se instaló plácidamente en este planeta que sigue siendo, por su sola presencia, el centro del universo, para bien o para mal, algún día discutiré esta frase más a fondo.

Viene a cuenta el asunto de la compraventa de todo lo habido y por haber por la noticia con que nos sorprendió el comité que otorga año tras año el Premio Nobel, en sus distintas ramas. Los mexicanos permanecemos siempre a la expectativa porque esperamos, y debemos decir con justicia, que nuevamente volvamos a ser tocados con tan maravillosa designación para el gran escritor Carlos Fuentes, y año tras año nos decepciona el nombramiento de otro escritor, en este caso de una escritora, Herta Muller, de origen rumano, y nos amanecimos con la noticia de que Barack Obama fue designado Premio Nobel de la Paz, no puedo menos que opinar escribiendo al respecto.

Regresando a la referencia de que en este mundo neoliberal todo se compra y se vende, permítanme comentar que cuando estuve al frente de un centro hospitalario privado, que tuvo que cerrar sus puertas por las enormes cargas fiscales y tributarias (pero eso es otra historia), éste recibía con mucha frecuencia a organizaciones que vendían (así, literalmente) premios a la calidad, sin investigar ni siquiera el funcionamiento de nuestra clínica. Lo hacían como una forma de que la empresa, en este caso de servicios, pudiera publicitar su imagen y, mediante un pago, se podía orquestar todo un espectáculo mediante el cual la clínica recibía de manos de alguien el premio, sin importar si sus servicios eran buenos o malos, el reconocimiento estaría ahí siempre que se pudiera pagar por él.

Por supuesto que esto es, en principio, algo totalmente fuera de ética, pero todo el mundo sabe que es una práctica común con la que algunos se cuelgan medallas que, en realidad, no han ganado en el campo de la batalla diaria por la subsistencia y la sobrevivencia.

Nuestro estado es un claro ejemplo de la gran cantidad de premios y reconocimientos a la labor ejemplar de nuestros gobernantes que reciben humildemente, en apariencia, por sus grandes logros que la ciudadanía no ve por ningún lado.

Nada me causó más indignación en las últimas semanas que enterarme que el señor Felipe Calderón había sido nombrado por una revista –cuyo nombre no recuerdo, y poco importa– como el líder latino del año, y estando las cosas como están, nada podría ser más ridículo, cuando la economía de nuestro país se encuentra por debajo de la de todos los países latinoamericanos, incluso los eternamente pobres, como Haití. Este tipo de reconocimientos resulta, al final de cuentas, una burla para todos los mexicanos, y, claro, estamos totalmente seguros que por esta nominación se debió pagar importantes sumas de recursos que, por otro lado, son desviados de aquéllos que realmente lo necesitan, de la misma forma que las enormes y costosas campañas publicitarias en nuestro estado para dar a conocer una serie de inventos y mentiras, bien podría ser destinado a otros fines realmente indispensables y útiles para la población zacatecana, pero…

Los hechos hablan, de esto no nos queda ninguna duda.

Pero olvidémonos de lo local y regresemos al asunto de Obama, Premio Nobel de la Paz 2009, y la pregunta que nos hacemos es: ¿Qué es lo que este señor (al que debo reconocer, admirable, porque lo considero un personaje indudablemente de izquierda) ha realizado a favor de la paz mundial?

Sé que una de sus promesas de campaña fue la de retirar las tropas de Irak, cosa que difícilmente sucederá, al menos en sus cuatro años de mandato. Existen muchos intereses en aquel país que le impiden detener una injusta invasión, a todas luces una acción del imperio contra un país indefenso y que ha visto volar su riqueza petrolera (y muchas otras) a manos del invasor norteamericano, amén del millón de vidas perdidas como consecuencia de ello. ¿Esto –debemos preguntarnos– es la labor de un pacificador?, pero, ¿qué podemos esperar si se le dio el Premio Nobel a Kissinger seguramente por el derrocamiento de Salvador Allende en Chile?

Desde siempre, Obama ha manifestado su interés por mantener la invasión y la guerra en Afganistán hasta obtener la victoria (así lo expresó claramente), sólo que allá se le está haciendo bolas el engrudo y las cosas parecen día a día más complicadas, y él sigue aumentando las tropas que Estados Unidos envía a ese país lejano. ¿Ésta –vuelvo a preguntar– es la actitud de un pacifista?

Por otro lado, la actitud de confrontación tradicional de Estados Unidos contra los países que Bush nombró como el eje del mal, no se ha reducido ni un ápice; sólo una semana antes de ser premiado, Obama lanzó una seria amenaza a Irán que ha repercutido en los medios como tambores de guerra, y unos meses antes había hecho lo propio con Corea del Norte; vuelvo a preguntarme: ¿ésta es la actitud de un pacifista?

Obama había prometido cerrar Guantánamo y buscar una justicia justa –valga la redundancia– para los prisioneros, pero también este asunto se le está complicando en extremo, y todo apunta a que es una promesa que no podrá cumplirse, al menos en el corto plazo.

En Honduras, ha pecado pero por omisión y ha dejado actuar a la extrema derecha de su país sin la cual el golpe no podría haberse mantenido.

Finalmente, algo por lo que sí podría haber sido premiado y galardonado es que si hubiera suspendido el bloqueo injusto contra la Isla de Cuba, esto lo hubiera proyectado a la altura de los héroes, fue algo que estuvo en sus manos, incluso había dado indicios de que caminaría en este sentido, pero finalmente se dejó vencer por la poderosa oligocracia (cualquier parecido con Felipe Calderón es mera coincidencia) y suscribió una vez más el bloqueo criminal, en contra de la opinión mundial sólo para satisfacer los intereses de un grupo ultraconservador que día a día lo denosta, critica y menosprecia.

¿Cuál es, entonces, el mérito de Obama para recibir el Nobel de la Paz? Su lucha la está librando en la búsqueda de la cobertura universal en los servicios de salud para sus conciudadanos, hecho loable, en sí, porque es la búsqueda de la justicia social que merecen las clases más marginadas, pero no podemos decir que esa batalla se esté ganando, sino todo lo contrario, y así, ¿qué podemos esperar con asuntos más espinosos como el de la migración?

Ahora bien, tendría que soñar, si es que se me permite hacerlo, que existe una mente brillante dentro del comité que asigna este tipo de distinciones, que hubiera pensado en forma totalmente genial al asignar una especie de premio preventivo.

Permítanme explicarme, no todo esto podría ser malo si es que a alguien se le ocurrió (y aun cuando no haya sido así) textualmente comprometer a una personalidad sin duda brillante, como es la de Barak Hussein Obama, a que, por este premio, se comprometa con la paz mundial, que sea de alguna manera una forma de presión para que su sentir (hasta ahora oculto) demande, por ejemplo, el cese de los asentamientos judíos en territorio palestino o el de trascender a la eternidad dando fin al bloqueo comercial a Cuba, o el de retirar toda la ayuda económica a los golpistas de Honduras.

Obama tiene día con día un rechazo mayor de su comunidad y de sus conciudadanos, pero también día a día gana un apoyo más importante de la comunidad internacional y, en esta medida, el premio QUE NO MERECE, puede empujarlo a tomar el liderazgo que otrora tuvieron Gandhi o Mandela, por la causa de la paz, la equidad y la justicia social a nivel mundial.


Publicado en: Opinión
1 comentario para “Obama, ¿Premio Nobel de la Paz?”

Analista

Viernes 16 de octubre de 2009, 4:35 PM horas

Yo creo que el Premio Nobel se lo dieron a Obama para ayudarlo a contrarrestar a los sectores más conservadores y derechistas de EU. Es decir que la comunidad internacional aplaude los esfuerzos que hasta ahora ha realizado en pro de la paz y de la protección de los derechos de los más pobres de su país. Pues son inmensos retos que le imponen los sectores más poderosos como el Complejo Militar, los conservadores y racistas de allá, y que su lucha no es para nada fácil y mucho menos a corto plazo. Sus críticos dicen que lo único que Obama ha logrado es el Premio Novel. Pero es un buen comienzo.


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