Seguridad Pública
Esaú Hernández Herrera
Viernes 23 de octubre de 2009
Para comenzar estas líneas, solicito del amable lector su venia para decirle que quien esto escribe tiene como primera profesión y la gran pasión de su vida la de maestro, y es con este carácter que quiero compartir una preocupación.
En fechas pasadas, edité dos trabajos, en los que fijé, de la forma más objetiva y honesta que me fue posible, mi visión sobre dos temas que son de gran importancia, que se resuelvan para el bienestar de los zacatecanos: la seguridad y la educación pública.
Fijada la postura, creí que ya no abundaría más sobre esos asuntos, pero acontecimientos recientes me hicieron pensar de manera diferente, por lo que considero necesario incursionar de nuevo en uno de ellos.
En días recientes, me he enterado –de seguro al igual que usted– por los medios de comunicación de tres avisos realizados al Sistema de Emergencias 066, que alertaban sobre la colocación de bombas o aparatos explosivos en dos planteles de educación media superior, el Colegio de Bachilleres y la Preparatoria 2 de la UAZ, y el restante, en una oficina del gobierno del estado.
Interesa para este comentario la primera alerta: la del Colegio de Bachilleres, ya que resultó cierta, y en las otras dos derivó en una falsa alarma, según la información disponible.
En el plantel 1 del Colegio de Bachilleres, elementos del Ejército Mexicano encontraron y retiraron del edificio dos artefactos explosivos en el transcurso de la mañana del día del aviso y, por la tarde, personal de intendencia encontró uno más.
Ésta fue la nota que despertó o acrecentó mi preocupación, ante el recuerdo de lo acontecido hace poco más de un año en Morelia, Michoacán, cuando artefactos de esa naturaleza fueron lanzados contra una multitud de ciudadanos que, con sus familias, asistían a una fiesta cívica nacional: la conmemoración del Grito de Independencia.
Así, decidí formular algunas ideas al respecto:
La juventud en edad de asistir a las preparatorias es particularmente sensible a la búsqueda de la igualdad y la justicia, es la edad donde suelen florecer ideales nobles; pero, también, es la edad donde son más fácilmente manipulables o llevados a conductas no deseables.
Hechos de esta naturaleza pueden tener algunas motivaciones.
1. Pueden provenir de acciones juveniles imprudentes y sin consecuencias que deben ser atendidas con una severidad educativa.
2. Pueden provenir de grupos delictivos que las emplean para distraer a las fuerzas del orden con el fin de realizar acciones delictivas durante el tiempo de distracción.
3. Pueden provenir de grupos muy enojados por la realidad que los agobia.
4. Pueden provenir de grupos interesados en crear tensiones políticas.
Cualquiera que sea la causa u otra que no haya considerado, lo cierto es que el gobierno estatal está obligado a ofrecernos una explicación satisfactoria, pues nos está presentando como responsables a estudiantes de escuela preparatoria.
Consulté a conocedores de las leyes para que me ayudaran a dilucidar la duda que me inquietaba: ¿Exactamente de qué se está acusando a los jóvenes estudiantes? Si es de un delito, ¿cuál es la gravedad?
La respuesta me dejó confuso, molesto, se acusa a los jóvenes de ¡TERRORISMO!
Creo que debe actuarse con firmeza y rapidez, pero también con cordura.
¿Qué ambiente estamos dejando que se forme en torno a ellos?
¿Acaso el camino que tienen inevitablemente es el de la violencia, las drogas –lícitas o no–, la falta de oportunidades, y ahora acusaciones de delitos que ofenden a la natural nobleza de la juventud?
Me niego a aceptarlo.







Análisis 2010
Viernes 23 de octubre de 2009, 10:57 PM horas
Considero muy importante el reflexionar acerca de cómo la realidad actual de nuestro estado está afectando nuestro futuro a través de la Educación. Es imprescindible evitar que la delincuencia, drogas, ¿terrorismo? y demás aspectos que menciona Esaú Hernández desborden la realidad de la educación en el estado. Lo importante es primero dimensionar el problema y segundo diseñar e immplementar las soluciones. Yo estoy convencido que Esaú Hernández conoce ambas cosas y es el mejor capacitado para solucionarlas estando al frente del gobierno estatal.