Todo y nada

Violencia cercana

En materia de seguridad pública, los zacatecanos debemos estar orgullosos; en nuestro estado no suceden hechos que afecten la seguridad de los ciudadanos, de las familias. ¿Somos uno de los estados más seguros o menos inseguros? Lo que sea; que aunque parece lo mismo, no es igual. Si bien es cierto que las amenazas de bomba han sido sólo eso, no tenemos por qué seguir negando lo que sucede a diario y cada vez más cerca de nosotros. La violencia de los delincuentes es cada vez más cruel, más inhumana. Ya no se dirige sólo contra los “pudientes” o los “ricos del pueblo”, sino que ahora la delincuencia agarra parejo.

Lamento narrar este caso, pero es imprescindible decir los hechos que suceden y agreden a la sociedad. Un profesor jubilado, con una pensión mensual menor a 2 mil 500 pesos es interceptado por varios sujetos al salir del trabajo que tiene para completar sus magros ingresos. Lo suben a su vehículo y se lo llevan. Le roban lo poco que trae de dinero y luego lo golpean y lesionan para terminar rociándolo de dissel y prenderle fuego. La rápida acción de sus familiares permitió que la Policía Preventiva de la ciudad de Zacatecas lo encontrara gravemente herido y con terribles quemaduras por la zona de La Escondida. Se debate entre la vida y la muerte este profesor jubilado.

Tal vez este hecho, como muchos otros, no haya salido a la luz pública; en su afán de negar la violencia ejecutada por la delincuencia, nuestras autoridades cierran los ojos y fingen que no pasa nada. Una verdad de Perogrullo precisa que para resolver el problema es necesario aceptar que existe el problema. La delincuencia organizada o desorganizada ha extendido su campo de acción; si antes escuchábamos que había hechos delictuosos en el norte del estado o en el sureste zacatecano, considerábamos que la violencia era sólo en la periferia; que a nosotros, los citadinos, no nos tocaría ese cáncer social que se ha desatado sobre nuestro país.

Sin embargo, los hechos de violencia se presentan cada día más cerca de nosostros; cada vez la ola de violencia nos envuelve. Las autoridades tienen mucho qué explicar a los ciudadanos; pero vemos que cada día es más la cerrazón y el silencio del gobierno; cada vez se hacen mayores esfuerzos para que lo público no sea público, sino que permanezca en la oscuridad. ¿Acaso la seguridad pública no es asunto público? No nos preocupemos, no pasa nada.

La pregunta: Terminó el festival de la narración oral. ¿Que el cuento más popular fue “Siete veces más”?

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