Viajera que vas…
Martín Carcaño
Martes 19 de enero de 2010
Desde el círculo más cercano de la mandataria de Zacatecas se dio por hecho que, en un santiamén, la mismísima Amalia García fue y vino al Distrito Federal para tratar de estropear el primer acercamiento entre La Jefa del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Beatriz Paredes Rangel, y David Monreal Ávila, presidente municipal de Fresnillo y precandidato a titular del Poder Ejecutivo del condado.
Fieles a su costumbre de incluso recrear la febril angustia de quien encabeza instituciones públicas (e institucionos públicos), los intrigosos palaciegos confirmaron que la góber andaba inusualmente movida en aquello que realmente es lo suyo, la política partidista, e hizo titánicos y extraordinarios esfuerzos para frustrar un posible acuerdo entre su amiga Bety, por una parte, y el franquiciatario petista Beto Anaya, por la otra.
Al cuarto para las doce, como siempre, AGM (para mayores señas mandamás de la Casa Real Gobernante) le echó el tiro a Bety para que, porfis (¿ves?), no le permitiese a David Monreal Ávila acercarse a ella, a La Jefa, no a la góber.
Pero, al parecer, falló la intentona golpista anti bloque opositor, por lentitud de reflejos, más que por otras razones.
Igual falló la magistral forma de hacer que AGM “apareciera” en Zacatecas cuando estaría a muchísimos kilómetros del condado.
Mediante un excelso y coleccionable boletín de prensa se consignó una reunión entre la gobernanta y el representante para México, Centroamérica y el Caribe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Antonio Luigi Mazzitelli.
¡Sopas, pericote!
Con el mencionado personaje (o personajo), de acuerdo con los términos del comunicado oficial, se está construyendo una especie de puente (¿verde será?) para que, a menos de ocho meses de que concluya el sexenio, el mencionado organismo internacional le eche una mano a Zacatecas en las áreas de gobernabilidad, justicia, seguridad, análisis de tendencias en asuntos forenses, salud y desarrollo.
Otro ¡sopas, pericote!, por favor. Lo importante siempre es lo importante.
El caso es que la mismísima mandataria explicó que “en materia de gobernabilidad, el acuerdo favorecería el fortalecimiento del marco legal y la lucha contra la ilegalidad, la corrupción, mejorando los mecanismos de integridad judicial, apoyando a las instancias contra la corrupción a fin de mejorar los procedimientos de transparencia y rendición de cuentas”.
¿O séase que sí hay corruptos en el gobierno? ¿O será que es para “vacunar” oportunamente a la siguiente administración?
“Respecto a seguridad –refiere el boletín–, se contempla el fortalecimiento de las capacidades técnicas y legales para prevenir y combatir el delito, especialmente el tráfico de drogas, migrantes y armas, así como la trata de personas y el comercio ilegal”.
Ya, pues, sin comentarios.
De salida
¡Qué mal plan!






