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Sábado 26 de mayo de 2012

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Grafiti: el lenguaje de los sin voz

NTRzacatecas.com
Caamaño Carbajal/NTR
Domingo 31 de enero de 2010

Zacatecas, Zac.- Al igual que en otras ciudades del país, en Zacatecas, al caminar por las calles nos enfrentamos con ellos; garabatos o rayones en las paredes, en las vidrieras, en los portones, hasta en los cristales de los camiones, que sólo quienes los hicieron saben lo que significan.

En su mayoría, estos jeroglíficos son las firmas de los tajadores, que muchos confunden con los grafiteros. Para quienes se dedican al grafiti, casi siempre realizado con pintura en aerosol o vinílica, dicen que ésta es una forma de arte con la que buscan expresarse.

A diferencia de ellos, los tajadores sólo pintan palabras, letras y mensajes con la ayuda de esmeriles, llaves, destornilladores, vidrios, marcadores, conocidos como “marranas”, bujías o piedras y sólo buscan “dejar la huella de su paso” por algún lugar.

Este acto es similar (guardando las distancias) al utilizado por muchos animales que dejan su marca en un determinado terreno para mostrarlo como suyo.

Rayar todo lo que se pueda representa un acto de rebeldía e inconformidad de una juventud que no se siente escuchada ni atendida.

Estos jóvenes sienten la necesidad de representarse a sí mismos, marcando su territorio con un seudónimo. No manejan ningún tipo de regla ortográfica e incluso llegan a inventar sus propios códigos y tipos de letra.

Nadie como un grafitero para resistir los adjetivos más sonoros. Vándalos, destructores de bienes públicos. Sí vemos las paredes de nuestra ciudad, podemos comprobar que el aerosol y el rotulador grueso se emplean demasiadas veces como un furtivo instrumento de poder.

Al respecto Kaps, grafitero zacatecano comentó que lo que él busca es expresarse libremente, utilizando sus sentimientos y su imaginación. Y que “al tajador se le considera un malviviente, un bandolero que lo único que busca con sus actos es molestar a la gente”.

Se ha mostrado ineficaz la lucha en todo el mundo contra las firmas y pintadas, llamadas tags; de ahí el término de tajador, que al ser menos elaboradas, pueden ser firmadas en muy poco tiempo.

Según Kaps, “cuando agarras una pared sin permiso, sólo pones tu firma o lo que se te ocurra y tienes que hacerlo lo más rápido posible. Lo que se busca es que no te agarre la policía al mismo tiempo que te das a conocer y sirve para que te inviten a juntarte los grupos más famosos”.

Una vez introducido en el medio de la comunidad del grafiti, las constantes de identidad se agudizan y el autorreconocimiento como miembro del grupo es el factor más gratificante para el autor de grafitis.

Pareciera ser que el autor de esas pintas nos dijera: “Pongo mi sello en esta fachada o en la cristalera de aquel comercio porque puedo hacerlo”. Imponiendo estas marcas, los grafiteros tratan de convertir el espacio común en privado.

Tal vez el objetivo que impulsa a estos jóvenes grafiteros y tajadores a dejar su huella en cualquier superficie a su alcance, sea buscar el reconocimiento, salir del anonimato y, sobre todo, dejar constancia de su paso por la Tierra.

Juan Martell, maestro en Población y Desarrollo expresa que “estos movimientos sociales o populares tienen su propia conciencia que no es concordante con la de aquellos que escriben la historia y que en virtud de eso, algunos grupos sociales o personas pertenecientes a estos grupos se sienten desplazados y (el grafiti) es una voz que buscan adquirir y dejarla para la posteridad. Más que nada es una manifestación que de alguna manera no se ha podido controlar o institucionalizar por parte de las autoridades”.

En Zacatecas, las zonas más afectadas son los callejones o las calles que tienen poca circulación vehicular, que les permite a los jóvenes pintar sin ser sorprendidos y desaparecer rápidamente.

Estos rayones que inundan los centros urbanos del país, traen de cabeza a los dueños de las fincas que piden solución a este problema y a las autoridades que tratan de erradicarlo y que erogan cantidades de recursos económicos en la rehabilitación de estos espacios.

En la ciudad de Zacatecas existe, de manera permanente, un operativo antigrafiti que repara las fachadas dañadas, principalmente en el centro histórico de la ciudad. Sin embargo, estas acciones son contrarrestadas por los grafiteros, que casi de inmediato vuelven a pintar los sitios reparados.

“Hay personal que pasa diariamente despintando grafitis de las fachadas de los diferentes inmuebles del centro histórico. Estas actividades se realizan en coordinación con el ayuntamiento” comentó Joaquín Castañeda, jefe de urbanismo de la Junta de Protección de Monumentos.

Agregó que “el problema fuerte se tiene con la considerada arquitectura vernácula o tradicional que son edificaciones con un impacto menos relevante para los ciudadanos”. Es el entorno de los edificios importantes donde el impacto es mayor.

Podemos constatar que los particulares que ven afectada su propiedad por la acción de los grafiteros no la reparan, sino que los daños se van quedando y obviamente se da una imagen que deja mucho qué desear.

En la ciudad de Zacatecas se considera grafiti toda aquella pintura que se sobrepone a la que recubre los muros; al respecto, Alfredo Cid García, secretario de gobierno del Ayuntamiento de Zacatecas comentó: “a veces vemos unos rayones incomprensibles, por eso digo que existe una extensión muy grande en el término grafiti”. Esta extensa acepción del término incluye las pegatinas, los carteles y otras intervenciones urbanas.

Según Cid García, quienes provocan este tipo de daños son, sobre todo, muchachos de secundaria o preparatoria, “más que nada adolescentes, Y las zonas más afectadas por este tipo de actos son las calles y callejones que tienen poca circulación, así como en los alrededores de las escuelas”.

Estos actos son “una especie de moda entre los jóvenes, un reto que consiste en marcar ciertos signos que les den a ellos presencia, les den imagen y que les determine territorio, pero que a su vez tenga el aporte de lo prohibido, que se haga al margen de la ley”, agregó Cid García.

Sólo en la capital de Zacatecas, actualmente existen más de mil 500 grafiteros, quienes piden que antes de sancionar esta expresión se conozca y que se les den espacios para expresarse, ya que de esta manera evitarán molestias a las personas y edificaciones que son perjudicadas por esta manifestación.

A decir de Cid García, el grafiti es un delito porque representa un daño a la propiedad; considera también que el legislativo debe convertirlo en un delito de oficio para evitar esta situación.

Agregó que en el Bando de policía y buen gobierno, que se presentará al Cabildo a fines de este mes, se anexará un apartado específico sobre grafiti, que incluye sanciones más severas como prisión por 36 horas, el pago de una multa de 500 pesos y la reparación de los daños.

Respecto a los menores de edad, que son la mayoría de los grafiteros, los padres o tutores tendrán que responder por los actos realizados por sus hijos o tutorados, así como la reparación de los daños y el pago de una multa.

El área de seguridad pública cuenta con una base de datos que registra a todos los grafiteros que detiene la policía. Con esos datos el ayuntamiento puede identificar a los reincidentes, quienes se harán acreedores a mayores sanciones, incluida la privación de la libertad.

Desde julio del año pasado se prohíbe, en Zacatecas, la venta de pintura en aerosol a menores de 18 años como una medida para contrarrestar la problemática en torno al grafiti que existe en la ciudad ya que puede poner en riesgo el título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

“En algunos municipios se han creado o propuesto muros en la periferia para que los jóvenes tengan la oportunidad de expresar su talento, pero esto no es suficiente ya que se tendrían que limpiar continuamente para volverlos a utilizar” agregó Joaquín Castañeda.

En junio de 2009. Miguel Alonso, diputado de la 59 legislatura presento una iniciativa de ley en la que se reconoce al grafiti como una forma de expresión de cultura y arte (realizado) con el fin de que la sociedad se percate de un mensaje positivo.

Sin embargo, muchos jóvenes imprimen rayas sin ningún sentido en las áreas que ellos deciden, por lo que este problema afecta a las comunidades en diversos aspectos.

Para la elaboración de esta iniciativa se realizaron foros de análisis en Zacatecas, Guadalupe, Fresnillo y Jerez en los cuales se reconoció que este fenómeno es el resultado de la falta de comunicación, la marginación y la ausencia de oportunidades para la población joven del estado.

México tiene una vasta tradición muralista y de creadores que pintan en espacios abiertos, por lo que es necesario cambiar el enfoque sobre esta actividad. Marcar la diferencia entre el grafiti y el tajado que busca deteriorar la imagen urbana y causar daños en propiedad ajena.

La iniciativa propone que este tipo de daño sea un delito en específico, debido a que la sociedad requiere de una legislación más específica para cada tipo de delito.

Según Martell Muñoz estos jóvenes encuentran en el grafiti una vía para manifestar algún malestar o incomodidad o inconformidad y se les presenta como una oportunidad, derivada de la carencia de programas hacia la juventud.

Lo que hace necesario ofrecerle a nuestros jóvenes actividades de divulgación, educativas, culturales, de integración y de acción social que resuelvan esta problemática de fondo. Apoyarlos logrando su inserción en actividades que desarrollen su creatividad.

Pero más allá de criminalizar esta cuestión y tipificarla como delito es importante que como sociedad la comprendamos, que aceptemos la realidad de que en nuestro país las oportunidades para la población juvenil son casi nulas o de plano inexistentes.

Necesitamos dedicar recursos que ayuden a estos jóvenes, con el fin de lograr ciudades más inclusivas y democráticas, que resuelvan los conflictos inherentes a toda sociedad a partir de la negociación y el consenso, y no de la represión.

Las instituciones deben saber adaptarse constantemente a los cambios en la sociedad, diseñando políticas que potencien todo aquello de bueno que puedan aportar los nuevos fenómenos sociales.

En algunos países de América Latina se busca que organismos públicos y particulares, cedan muros y rejas para la libre expresión de los jóvenes grafiteros. No se trata de pintar por encargo, sino de ceder el espacio para dar salida a la creatividad de estos artistas.

Para utilizar en un recuadro:

Para el semiólogo Armando Silva una inscripción puede ser llamada grafiti cuando comparte siete caracteres, que él llama valencias, mutuamente relacionados, aunque no necesariamente recurrentes: marginalidad (el mensaje escapa de los circuitos o la ideología oficial), anonimato (se actúa real o simbólicamente enmascarado), espontaneidad (el mensaje posee una lógica sensorial), velocidad (el mínimo de tiempo de elaboración del texto), escenicidad (se refiere al lugar elegido, diseño empleado, los materiales y colores utilizados), precariedad (costo de los materiales)y fugacidad (la corta vida del grafiti).


Publicado en: Zacatecas

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