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México.- Por sus más de 60 años de trayectoria artística y sus aportaciones al teatro mexicano, el director escénico José Solé (1929) fue homenajeado, la víspera, por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en el Teatro de la Danza, del Centro Cultural del Bosque.

Dentro del ciclo “Conociendo a…”, Solé agradeció a sus amigos y familiares, además de recordar a las personas que estuvieron cerca de él, entre ellos, directores, escenógrafos y compañeros en general.

Con una férula en el brazo izquierdo a consecuencia de una caída hace un par de semanas, Solé evocó una de las frases que le aconsejaban en sus tiempos de estudiante: “El teatro es como el toreo, hay que saber torear todos los toros”.

Al respecto, el primer actor y su amigo entrañable, Luis Gimeno, destacó la vida y obra de su compañero, a quien definió como una tenaz figura del teatro nacional, promotor cultural y representante del talento mexicano alrededor del mundo.

Expresó sentirse orgulloso de que Solé haya sido un pilar de la Escuela de Arte Teatral del INBA, institución que el propio Solé hoy dirige.

A decir de Gimeno, Solé representa hoy “el mejor director que ha tenido el país por encima de todos los demás”.

Las aportaciones de Solé al teatro mexicano son su cultura, su conocimiento, imaginación y sensibilidad, la cual se ha quedado en los escenarios, subrayó Gimeno, al tiempo que lo recordó como un hombre alegre, bromista, pero sobre todo un erudito.

Por espacio de dos horas, Gimeno, artista heredero de una rica tradición teatral y operística, elogió el trabajo teatral del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008.

“Nos conocemos desde hace 60 años, fue en la Escuela de Arte Teatral de Bellas Artes, somos la primera generación de Bellas Artes, aquella en la que estaban Carlos Ancira, Miguel Córcega, Héctor Gómez, Ignacio López Tarso y Silvia Pinal, y que no ha habido otra y lo digo muy orgulloso, éramos una generación tremenda” dijo.

Indicó que Solé se inició como actor teatral en 1946, siendo miembro del Teatro Estudiantil Autónomo, para pasar más tarde a formar parte de la Compañía de Teatro Universitario, con la que recorrió todo México.

Destacó que sus esfuerzos para la recuperación y promoción del teatro mexicano y la adaptación de los clásicos teatrales universales durante más de seis décadas, lo sitúan como uno de los grandes referentes actuales de las artes escénicas de México.

Asimismo, reiteró que su labor en el país se refleja en el montaje de los clásicos universales con opciones que van del teatro infantil al teatro clásico, tragedia griega o el Siglo de Oro español.

Durante la charla, Gimeno afirmó que el teatro que hoy se hace deja mucho que desear, en comparación con el que se realizaba en la década de los años 50.

“Hoy ya no se hace gente de teatro, como alguna vez se hizo en la década de los 50, donde hubo grandes actores y actrices”, afirmó.

“Ahora hay una serie de modificaciones, la expresión del arte teatral que hoy se hace es muy comercial, de lo que se trata es de hacer dinero y que la gente venga a la taquilla. Hay autores buenos, pero cuando quieren descubrir el teatro, me voy a casa”, añadió.

José Solé Nájera nació el 28 de julio de 1929 en esta capital. Sus primeras incursiones en las artes escénicas fueron pequeños papeles como figurante en películas, de las que adquirió el gusto por la actuación, que lo llevó a estudiar en la Escuela de Arte Teatral del INBA y más tarde en París, becado por el gobierno de Francia.

Su debut como director fue hasta 1960 con la obra “Amadeo”, de Eugene Ionesco, con la cual obtuvo el Premio a la Mejor Dirección, otorgado por la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro.

En septiembre de 2008 recibió un homenaje en el Palacio de Bellas Artes por parte del INBA y Conaculta, como reconocimiento a su trayectoria como promotor del teatro mexicano.


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