Estado laico: la redefinición
Martha Martínez/Agencia Reforma
Domingo 28 de marzo de 2010
México, D.F.- La verdadera amenaza para el Estado laico no es la Iglesia, sino los partidos políticos y los gobernadores, advierte el especialista en sociología y religiones Roberto Blancarte.
El investigador señala que si bien la ofensiva de la jerarquía católica para echar atrás nuevos derechos adquiridos ha sido organizada y agresiva, ésta avanzó de manera inédita en el 2009 porque existe un proceso de feudalización del poder que permite a cada actor político negociar en sus términos y guiado por su propia ideología y pragmatismo.
“¿Por qué fue posible? Porque hay un proceso de feudalización del poder político en México que hace que los gobernadores sean una especie de virreyes o de señores feudales que hacen dentro de su estado lo que quieren, y se da porque hay mucho pragmatismo en esos señores feudales que pierden la visión de Estado y negocian en aras de ganar un supuesto apoyo o alguna legitimidad”, indica.
La aprobación de reformas a leyes locales para penalizar el aborto, ocurrida en 17 estados del país entre octubre del 2008 y noviembre del 2009, es el más claro ejemplo de ello. En la historia del país, apunta Blancarte, nunca había ocurrido que en cuestión de meses tantas legislaturas locales aprobaran leyes en contra de la interrupción legal del embarazo.
“Nunca había sucedido que 17 estados votaran prácticamente lo mismo y esto obviamente tiene que ver con una coordinación que viene desde el Episcopado católico”, enfatiza.
No sólo es el PAN
En materia de partidos políticos, Blancarte subraya que es necesario dejar atrás la idea de que el PAN es el más propenso a establecer acuerdos con grupos conservadores, pues casos como el de Baja California Sur, en donde su gobernador perredista estuvo a punto de impulsar leyes para penalizar el aborto, son una muestra de que todos están dispuestos a negociar los derechos de las personas.
“Hay que señalar que esto no es exclusivo del PAN, que ha caído en brazos de una derecha confesional; no es exclusivo del PRI, que en medio del pragmatismo no sabe cómo recuperar su brújula ideológica, sino también es del PRD, que por recuperar despojos de otros partidos está convertido en una amalgama de posiciones que muchas veces no tiene nada que ver con la verdadera izquierda”, asevera.
El fundador del Centro de Estudios de las Religiones en México explica que en un Estado laico los ministros de culto tienen el derecho a expresar sus ideas y opiniones, de ahí que el problema no sea la Iglesia, sino los políticos dispuestos a pactar con ella.
“El problema no son las iglesias, eso es importante decirlo porque un Estado laico no está en contra de las iglesias y de que los ministros de culto expresen sus opiniones y digan cuál es su ideal de sociedad; el problema son los políticos que, negociando una legitimidad perdida, se dirigen hacia las iglesias y las dirigencias religiosas y negocian los derechos de los ciudadanos”, insiste.
Momento de redefinición
Para el experto en laicismo, la aprobación de “leyes de avanzada” en el Distrito Federal (como la reforma al Código Civil que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo), la ofensiva de la Iglesia Católica y el creciente activismo de los grupos de derechos humanos son una muestra de que el país transita por un proceso de redefinición del Estado laico.
Blancarte recuerda que la separación entre el Estado y la Iglesia establecida por Benito Juárez permitió que hoy demos por asumidos derechos como la laicidad de la educación, la igualdad entre ciudadanos o la libertad de culto.
No obstante, reconoce que la sociedad ha ido cambiando, al igual que los retos para el Estado laico.
En este momento, apunta, los retos están más relacionados con los derechos sexuales, reproductivos y de minorías; que han sido materia de reformas legales en temas como el aborto, el matrimonio y la adopción.
Otro aspecto importante es la reforma aprobada recientemente en la Cámara de Diputados, que introduce de manera explícita el concepto de Estado laico en el artículo 40 de la Constitución.
Según Blancarte, en esta redefinición es donde la Iglesia y los grupos conservadores insisten en participar para minar sus alcances.
“El Estado laico se ha ido reforzando y lo vemos en muchos de los nuevos derechos adquiridos, pero en la medida que el Estado laico se redefine, porque la sociedad va cambiando y los retos también son distintos, aparecen esfuerzos por obstaculizarlos; digamos que entran, aprovechan esa redefinición para tratar de minar su alcance”, expresa.
El investigador explica que la estrategia de la jerarquía católica y los grupos conservadores no es nueva, pues desde hace 15 años han reorientado sus esfuerzos en limitar los derechos relacionados con la libre elección, pero hoy su estrategia es visiblemente más organizada y agresiva.
“Doctrinalmente en eso han estado fijando su atención en los últimos 15 o 20 años. Juan Pablo II, desde que cae el Muro de Berlín, reorienta todas sus baterías hacia el liberalismo y todo lo que significa en materia de relativismo moral y nuevos derechos para las mujeres”, insiste.
Guerra de trincheras
Blancarte asegura que si bien los grupos conservadores han reforzado su estrategia, los defensores de derechos humanos también.
En opinión del especialista, los cambios legales en varios estados para penalizar el aborto y el impulso de leyes en favor de las minorías en el Distrito Federal son fenómenos que han obligado a estos grupos a organizarse mejor y establecer estrategias de resistencia más creativas y efectivas.
“Ha sido más la sociedad civil la que ha brincado y se ha opuesto a retrocesos y ha obligado a los partidos a dar marcha atrás, y ha obligado al PAN a frenarse, porque tampoco al PAN le interesa aparecer como ese partido confesional; y ha obligado al PRI a frenar una serie de confesiones y entreguismos en el que estaba inmersa su directiva nacional, y ha impulsado y está obligando también a la estructura del PRD a posicionarse más claramente en estos temas que son los temas que la izquierda siempre ha defendido”, asegura.
Este enfrentamiento entre grupos conservadores y de derechos humanos, señala, ha convertido la lucha por el Estado laico en una “guerra de trincheras”, en la que cada vez es más importante el papel de los tribunales, pues es ahí en donde se dirimen muchas controversias.
El especialista afirma que ignorar los preceptos del Estado laico ha generado leyes hipócritas e injustas como la del aborto, que penaliza sólo a las mujeres que no tienen la capacidad económica para viajar al extranjero o a la Ciudad de México, en donde dicha práctica no es violatoria a la ley.
Blancarte advierte que la necesidad de un Estado laico está más vigente que nunca, pues considera que es la única manera de garantizar una convivencia pacífica en una sociedad diversa y plural.
“La lógica del Estado laico no es una lógica voluntarista de una persona o de un grupo de personas, sino que viene de que todos necesitamos algo así para poder convivir en una sociedad con gente que viene de lugares diversos, que tiene composiciones y comportamientos muy diversos, y que por lo tanto, necesita legislaciones y políticas públicas que respondan a esa diversidad”, añade.
CONÓZCALO
Nombre: Roberto Blancarte
Cargo actual: investigador de tiempo completo de El Colegio de México y asesor del Programa Interdisciplinario de Estudios sobre las Religiones (PIER) en el Colegio Mexiquense.
Antecedentes: fue coordinador de asesores de la subsecretaría de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación y presidente del Centro de Estudios de las Religiones en México (CEREM).
Formación académica: licenciado en Relaciones Internacionales, El Colegio de México. Maestro en historia y civilizaciones, École des Hautes Études en Sciences Sociales, Francia. Doctor en nuevo régimen, École des Hautes Études en Sciences Sociales, Francia.






