Turistas ‘disfrutan’ obras inconclusas
Víctor Hugo Martínez/ntrzacatecas.com
Sábado 3 de abril de 2010
En pleno Centro Histórico de la ciudad de Zacatecas hay problemas en las vías de circulación y en obras recientemente remodeladas, pues a pesar de que algunas fueron concluidas, usaron materiales poco resistentes. Además, otras fueron dejadas en el olvido.
Sin embargo, cuando los turistas llegan, éstos se dan cuenta inmediatamente de la situación, ya que las fallas son muy evidentes.
Entre las obras inconclusas o que ya presentan desperfectos importantes están los pasos viales para discapacitados, que apenas a finales de 2009 se instalaron en el Centro Histórico; pese al poco tiempo que tienen, los que se encuentran en la calle González Ortega ya presentan serios daños por el paso continuo de los autobuses urbanos.
Una de las obras con menos fallas es la rehabilitación del Jardín Independencia, pero en el lugar hay un boquete que no se cubrió, lo que hace que la vista no sea la mejor.
La fecha estimada para iniciar los trabajos era el 16 de octubre de 2009 y tendría como plazo de ejecución 55 días naturales, pero hasta finales de enero se le dio celeridad, así como a la rehabilitación de las diferentes fachadas que rodean este icono de la capital, donde en estos días se instaló la Feria del Libro.
Otro aspecto que resalta es el grafiti del callejón Ancho, la vía hacia el Museo Manuel Felguérez, pues se había limpiado todo.
Por otra parte, casi todos los mapas e indicadores de los sitios históricos de la capital ya han sido presa de los rayones, y en algunos casos ya no es posible ver la localización o la explicación que contienen.
Mientras, en la Fuente de los Faroles, además de este problema, hay un montículo de tierra que se dejó suelto, después de “rehabilitar la plaza”; todo lo demás luce con piso nuevo.
Otra de las situaciones comunes es el olvido en el que se dejan las reparaciones de la red de drenaje ya que se soluciona el problema esencial, pues el boquete que se hizo queda abierto por días o meses, incluso a veces la falla regresa y se pierden litros de este recurso, como en la calle Juan de Tolosa esquina callejón 4 de Julio.
Esto se repite en la avenida Hidalgo, la principal vía del Centro Histórico, o en la Doctor Hierro, donde se dejan las piedras amontonadas que deberían tapar el agujero.
Obras inconclusas
La Fuente de los Faroles es un caso representativo de este problema. En el lugar se trabaja de vez en cuando y ahora, lo que es todo un espectáculo turístico, es la forma en que dejaron los andamios y la malla que intenta impedir el paso a esta obra arquitectónica que data de mediados del siglo pasado.
Pese a que se le inyectaron 700 mil pesos, en una mezcla de recursos federales y municipales, a la fecha se le ha cambiado dos veces la cantera en la plazoleta y en dos meses se ha limpiado la cantera y cambiado el mosaico del interior de la fuente.
Otro caso similar es el Acueducto del Cubo, uno de los monumentos por el que Zacatecas es famosa en el mundo; en su segunda etapa se han invertido un millón de pesos entre Sedesol y el ayuntamiento capitalino.
Sin embargo, ya van más de cuatro meses de rehabilitación y los resultados son lentos. Siendo este lugar un sitio turístico muy visitado, si se quiere observar esta construcción sin andamios, sólo podrá hacerse en las postales.
Plaza para ambulantes
Un caso que resulta interesante es el de la rinconada Juan de Tolosa, donde hace decenas de años se decía que había una fuente de plata de la eterna juventud.
Ahí se invirtieron 400 mil pesos por parte del programa Hábitat, pero incluso antes de ser inaugurado y puesto en funciones, comerciantes ambulantes se apoderaron del ella para vender papas fritas, hot dogs y diversos tipos de alimentos.
Lo anterior, pese a que en días pasados los comerciantes establecidos del primer cuadro pidieron que no hubiera comercio ambulante con el argumento de que afeaba la ciudad.
Todo esto es el aspecto que se le da al turismo; los visitantes llegan con la intención de ver una ciudad que es Patrimonio Cultural, cuando, por el momento, refleja todo lo contrario a lo que pide la UNESCO a una población que se enorgullece de ostentar este nombramiento.






