Negocios… son negocios
Martín Carcaño
Miércoles 28 de abril de 2010
Cuando ayer tempranito escuchábamos en la radio a un osadísimo Jorge Miranda Castro, ex secretario de Finanzas y convertido en candidato a diputado local, casi nos convencemos de que ha emergido y sigue emergiendo una nueva generación de políticos.
Pero, muy poco duró el gusto. La cara de pera al revés, y con tamañas orejotas, que vemos colgando en cada poste, con una franquísima sonrisa de aspiranto a “representante popular”, sólo es la fachada de un auténtico farsante.
Miranda, frente a uno de los micrófonos de Estéreo Plata, en entrevista con Francisco Esparza y Mario Caballero, se soltó el pelo como sólo podrían hacerlo quienes tengan la cola suficientemente corta para que nadie alcance a pisárselas.
Acusó a los diputados locales de canallas, con sus palabras, obviamente, porque se autoasignaron un megabonote luego de dos años y fracción de servir, generosa y patrióticamente, a las zacatecanas y a los zacatecanos.
Miranda, tal como se ha mirado, descubrió el hilo negro y el agua tibia, cuando ya la venden en botellitas. Lo que hace la ambición…
Pero no dijo, por ejemplo, desde cuándo, él mismo, se da vida de millonario y además presume serlo. No dijo, por ejemplo, cuánto ha logrado ahorrar en toda una vida de trabajo, primero como ayudante del ayudante, luego como burócrata de tercera, de segunda y en estelar papel sólo durante el gobierno de Amalia García.
Tampoco dijo por qué, de la noche a la mañana, tuvo a la mano vehículos sumamente lujosos, de Mercedes para arriba, por su-puesto, a cambio de “perdonar” o desaparecer “deudillas” de algunos olvidadizos contribuyentes…
Está dispuesto Jorge Miranda Castro a someterse, en serio, al escrutinio público, a demostrar cuánto valían sus propiedades y cuentas hace, digamos, 10 años, y cómo le cambió la vida de la noche a la mañana.
Una explicación bastante lógica y sencilla sería: “Es que, bueno, aparte de tener la fortuna de trabajar en el gobierno más corrupto de los últimos 50 años, pues, pues… le atiné al Melate, a los Pronósticos Deportivos y también al Gordo de Navidad, de la Lotería Nacional, el mismito día… por eso ahora no sólo vivo como rico… ¡¡¡soy millonario!!!”.
Agregaría, nada más como remate: “Y, como es asquerosa la política, sólo por eso y nada más por eso, ahora quiero poder, poder, mucho poder, porque no todo se arregla con dinero”.
Ay, Chucho… perdón, Jorge, por eso estás tan orejón.
De salida
Una mentira, 100 mil pesos. Dos mentiras… Para todo lo demás existe Master Card…




