Vaticano condena profanación de tumbas de cardenales en Bélgica
Agencias
Viernes 25 de junio de 2010
Ciudad del Vaticano.- El Vaticano protestó duramente ante el embajador belga en la Santa Sede por la profanación de las tumbas de dos cardenales, Jozef-Ernest Van Roey y Léon-Joseph Suenens, durante las investigaciones policiales contra la pedofilia en la Iglesia católica belga. La fiscalía de Bruselas ha confirmado solo la apertura de una tumba, y se ha negado a comentar las protestas del Vaticano.
Según se supo, un grupo de policías judiciales entró ayer en la cripta de la catedral de Saint Rombout en Malinas para buscar un informe sobre la pedofilia clerical. La sospecha es que los documentos estuvieran escondidos en la tumba de un arzobispo.
Los agentes utilizaron martillos neumáticos, según algunos diarios belgas, pero no encontraron ningún escondite secreto. “Puedo confirmar que en el curso de las pesquisas se ha abierto una tumba”, confirmó hoy la portavoz de la fiscalía de Bruselas, Estelle Arpigny.
Charles Ghislain, embajador belga ante la Santa Sede, fue convocado esta mañana en El Vaticano por monseñor Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados. Mamberti le expresó el malestar de la Santa Sede por las formas en que se produjeron ayer las redadas contra la Iglesia local.
En una nota oficial, la secretaría de Estado del Vaticano expresó su “firme condena de cualquier acto pecaminoso y criminal de abusos de menores por parte de miembros de la Iglesia, así como la necesidad de reparar esos actos, según las exigencias de la Justicia y las enseñanzas del Evangelio”, y ha manifestado su “vivo estupor por la forma en que se han realizado algunas búsquedas conducidas por la autoridad judicial”, y también su “tristeza por algunas violaciones de la intimidad a las que tienen derecho las víctimas”.
Esta última queja se refiere a la incautación de los documentos de la Comisión Adriansses, que según el portavoz de la Conferencia Episcopal Belga viola el derecho a la privacidad de los abusados que han denunciado sus casos a la Iglesia.
El jefe de la Iglesia católica belga, Andre-Joseph Leònard, criticó también las redadas diciendo: “La justicia hace su trabajo y tiene derecho a realizar búsquedas. Lo que nos molesta es que hayan excavado incluso en tumbas arzobispales y que todos los obispos fueran retenidos hasta muy tarde por la noche”.
Yves Leterme, democristiano y primer ministro saliente, defendió la investigación judicial y afirmó que quienes cometen abusos “deben ser condenados por la ley belga”, y que las pesquisas son una prueba de que la separación de poderes funciona en el país.






