Legalizar la droga, entre la oferta y la demanda
ARTURO RIVERA TREJO
Viernes 13 de agosto de 2010
Para entrar al debate sobre la legalización de las drogas, se requiere información, mucha información, confiable y actualizada, y ni manera de entrevistar a los capos de la droga, tal vez los periodistas de la revista Proceso lo puedan hacer. Pero, ¿quiénes tienen los datos acerca de la producción, distribución y consumo de las distintas variedades de estupefacientes en nuestro país?
Este debate puede tener varios enfoques; como problema de salud, asunto económico, cuestión educativa, aspecto cultural, legitimación política, mero ejercicio intelectual o medida distractora del gobierno panista. En este escrito, voy a enfocar mi opinión al ámbito del mercado. Sabemos que toda mercancía que circula en una economía está sujeta a los movimientos de la oferta y la demanda. Recientemente me encontré con el dato que los consumidores de distintas drogas en nuestro país ascienden a 450 mil, lo que significa una demanda muy pequeña con relación al total de la población mexicana, que rebasa los 108 millones de habitantes.
Nos damos cuenta entonces que la fuerza de la demanda de droga no se encuentra en nuestro país, se ubica en Estados Unidos. Por tanto, hay que legalizar la droga en México, pero primero en el vecino país del norte. Nuestro país representa un paraíso espacial y financiero para el tránsito de las drogas que tiene por destino Estados Unidos, el principal consumidor de drogas a nivel mundial.
En el mercado de las drogas, la demanda orienta y determina a la oferta. Es decir, sin demanda no hay oferta, y en el estudio de la economía nos damos cuenta que la oferta de un producto se vuelve atractiva si el precio del mismo es elevado. Vende más al que le pagan más su producto. Y los gringos tienen poder adquisitivo, por ello todas las mafias buscan colocar sus productos en el mercado norteamericano. Pero el precio de una mercancía también es elevado si registra escasez en el mercado. Al contrario, cuando abunda un producto, es decir, cuando existe un exceso de oferta, entonces su precio sería muy bajo. Legalizar la droga podría generar una mayor cantidad de droga en el mercado, y en consecuencia sus precios bajarían.
Pero, desafortunadamente, con “la guerrita” de Felipe Calderón contra las mafias de narcotraficantes se genera una escasez de drogas, porque se dificulta su tráfico, elevando sus precios, pero también propiciando la abundancia de otros sustitutos llamados drogas sintéticas de mayor impacto y más peligrosas. O sea que el pseudopresidente Felipe Calderón está contribuyendo a elevar los precios de la droga y, por tanto, las ganancias de los narcotraficantes. Por esto, quien escribe se pronuncia a favor de legalizar la droga en México y en Estados Unidos, porque, también hay que decirlo, finalmente los consumidores de droga son libres de meterse en su cuerpo las porquerías que más crean conveniente (sin albur). Los drogadictos tienen la opción muy personal de curarse o seguir destruyéndose.
Sabemos que, por naturaleza, el hombre es un ser no satisfecho y siempre está dispuesto a pagar lo que sea por una fantasía o un sueño que la triste realidad no le puede brindar. La ausencia de una educación eficiente y efectiva crea ciudadanos vacíos. Al final, el problema de la droga la tienen muy pocos con relación a la población total, lo que sucede es que las mafias y gobierno federal están construyendo una sociedad de terror, donde el ciudadano viva en la angustia y el temor sin poder denunciar las atrocidades que hacen ambos.
Una población educada para llenar sus vacíos se refugia en la cultura, el arte, el deporte, el trabajo, la política, la religión, la familia, pero, desafortunadamente, todos estos ámbitos están en crisis porque la propia sociedad está enferma; por ello es importante empezar a reconstruir esos espacios desde abajo, no desde el gobierno mafioso. Si los 450 mil adictos que existen en México no toman la decisión de buscar alternativas para salvarse, es su bronca. Legalizar la droga sólo impacta en la oferta y la demanda, por lo tanto en sus precios, pero no resuelve los problemas de conducta irracional de los adictos, para ello falta educación, mucha educación y de la buena (sin referencia a esa cochinada).
Hay que probar legalizar la droga, puede ser un avance en cuanto a golpear las finanzas de los cárteles de la droga y también un golpe a los corruptos policías federales que están adentro de las mafias, como lo demuestra la rebelión de policías en Ciudad Juárez.
Así estamos y así nos va.





gabriel alberto meneses tamay
Jueves 9 de febrero de 2012, 9:32 PM horas
no creo que la legalizacion de las drogas sea la solucion al problema.
ciertamente hay muchas cosas que desde su punto de vista diriamos que es conveniente, sin embargo la legalizacion de las drogas resultaria ser una idea tan estupida como cuando se legalizo el tabaco y el acohol.
si recapitulamos a lo largo de la historia podremos observar como a la legalizacion de estas dos sustancias ya mencionadas la tasa de morbi-mortalidad relacionada con enfermedades relacionadas con el tabaco y el alcohol aumento exageradamente, creo que suficientes gastos tiene el gobierno invirtiendo en el sector salud como para agregar mas a causa de instituciones de rehabilitacion.