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Lima.- El “suri”, un gusano que se reproduce en el tallo de los árboles del aguaje o palmito, es uno de los platillos exóticos de la selva amazónica y es muy apreciado en la gastronomía de las ciudades de Iquitos y Pucallpa.

La cultura culinaria de Perú se han enriquecido con este tipo de platillos y es tan apetecido, que ha generado una depredación por el corte de los árboles de aguaje, lo que ha llevado al gobierno a analizar una eventual regulación del corte.

De aspecto grasoso, el gusano mide entre cinco y siete centímetros de largo. Algunos peruanos prefieren comerlo crudo, cocido o tostado y se acompaña generalmente con plátanos asados y yucas sancochadas.

El árbol del aguaje es tumbado y se espera unas semanas para que se pudra y aparezcan estos gusanos en el centro del tallo, donde se reproducen. Entonces se toman los más rollizos, los que algunos comensales prefieren en anticuchos o brochetas.

Es en la ciudad selvática de Iquitos donde cobra fuerza el consumo de este producto definido por muchos como “extremadamente sabroso” y con propiedades nutritivas.

De hecho, los comerciantes del poblado de Belén venden cuatro por un nuevo sol (35 centavos de dólar).

El “suri” es de aspecto blanco, muy grasoso, con tenazas en la cabeza que utilizan para cortar la pulpa del árbol de aguaje, de la que se alimentan.

En la selva también se consume la ensalada de chonta o corazón de las palmeras de las variedades huasaí, shapaja o pijuayo con la que se acompaña el Inchic–Api, una sopa de gallina con maní (cacahuate), culantro y yuca.

Algunos peruanos prefieren la chonta con la Sarapatera, una sopa aborigen preparada de tortuga con plátano, maíz o fariña tostada y especias de la región.

Otros platos selváticos son el “Juane” que consiste en una masa de arroz con trozos de pollo, huevos, ají dulce, tomate, culantro, manteca y agua, envuelto en hoja de bijao y cocida al vapor.


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