Agencias
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Ciudad de México.- El periodista argentino, Andrés Oppenheimer durante su visita a México para promover su más reciente libro, «Basta de Historias»  (Debate, 2010), calificó como «un disparate total» que los latinoamericanos estén «tan obsesionados por el pasado».

Por ejemplo, recordó que México gastó unos 200 millones de dólares en los recientes festejos del Bicentenario de la Independencia.

En su obra, muestra los avances en los sistemas educativos de países como Singapur, Finlandia, China, India, entre otros, los cuales han sido las llaves para salir del subdesarrollo y entrar a la nueva sociedad de la información y del conocimiento.

«No digo que tenemos que olvidarnos de nuestros bicentenarios, pero nuestra obsesión por la historia nos distrae de las tareas más urgentes, la educación de nuestros países» , dijo en una entrevista..

Después de tres semanas del lanzamiento de «Basta de Historias» en México, con una edición de 25 mil ejemplares, ya fue necesario imprimir otras 5 mil unidades.

En su libro, Oppenheimer evocó que los países que invierten en educación, en investigación y en tecnología, superan a los que se quedan como productores de materias primas o manufacturas básicas.

Aseguró que las sociedades latinoamericanas deben asumir la responsabilidad de la educación, la cual no debe quedar «en manos de los políticos ni de los gobernantes, ya que ninguno de ellos va a solucionar la calidad educativa».

Esta es una inversión a largo plazo, dijo, mínimo a 20 años y advirtió que los políticos «solo piensan en proyectos de 3 y 6 años, » en construir un camino, un puente, un edificio de la escuela, en aparecer en la foto que les da un beneficio político, pero no eleva la calidad de la educación «.

Agregó que los ciudadanos han comenzado a tomar » el toro por los cuernos » y que en países como Brasil e Israel, diversos grupos sociales han centrado sus esfuerzos en colocar la educación en el primer sitio de la agenda nacional.

A su juicio, el problema es de voluntad y decisión política, no de dinero. Al respecto, recordó que América Latina gasta en promedio entre el cuatro y el seis de su producto interno bruto (PIB) en educación, mientras que China apenas destina un dos por ciento de su PIB, pero lo invierte en calidad, por lo que ha creado universidades a nivel mundial.

Además, advirtió la urgencia de trabajar con nuevos enfoques, acabar con la venta de plazas laborales, elevar los salarios a los maestros más destacados, evaluar a todos los profesores, premiar a los mejores y promover la «meritocracia».


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