Fátima Sánchez/ntrzacatecas.com
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Zacatecas, Zac.- “De la Revolución venimos y vamos con sus principios a abrir un nuevo capítulo en la historia de nuestro país. Las libertades de todos los mexicanos deben ser inolvidables”, Miguel Alemán dixit.

Si es zacatecano seguramente ha leído esta frase. ¿Recuerda dónde? En uno de los símbolos arquitectónicos de la ciudad, muy precisamente en el Acueducto El Cubo, que fue construido a finales del siglo XVIII, y dejó de funcionar en 1929.

Aunque se conoce poco de él, muchos de los documentos que hablaban sobre su construcción se consumieron en un incendio y que por muchos años la edificación se fue deteriorando.

Se le nombró así porque parte de uno de los tiros de la mina El Cubo y su elaborada arquería venció los desniveles del suelo e hizo que el agua llegara hasta la fuente de la Plazuela de Villarreal, ahora Jardín Independencia, y pasaba su tarjea por las azoteas de las casas; si usted observa aún más los edificios de la ciudad, todavía algunas muestran esas canaletas.

La altura de ciertos arcos de este recinto es de nueve metros, éstos están decorados con arquería de cantera rosa, típica de la ciudad, y la fachada de lo que fuera la Antigua Plaza de Toros San Pedro.

Lamentablemente las condiciones climáticas y el frecuente tránsito debilitaron su estructura centenaria, pues en 1950 un camión de carga se estrelló en el arco principal, lo desestabilizó y se tuvo que reforzar con seis arcos botareles o contrafuertes para poder conservar de pie la arquería.

El deterioro del lugar demandaba una restauración urgente, al grado de que si no se actuaba pronto podía venirse abajo, pues tenía varios desplazamientos laterales, explicó el ingeniero a cargo de su restauración, Héctor Javier Romo Morales.

Por eso desde hace dos años comenzaron con las labores de restauración, llevan hasta el momento 17 arcos de los 36 que tiene el Acueducto de Zacatecas.

El presupuesto que se ha invertido en salvar este símbolo zacatecano es de orden federal y municipal, pues se distribuye cada año. En 2009 lograron construir la cimbra metálica que soporta los arcos para su reposición y restaurar sólo tres arcadas. En 2010 alcanzó para cuatro arcos.

Ahora se reconstruyen la tercera y la cuarta etapa, las cuales están compuestas por 10 arcos, con un presupuesto de tres millones 740 mil pesos; Romo Morales dijo que ya cubrieron cinco y se prevé que terminen el resto en junio.

Sin embargo, esta etapa incluye los arcos centrales, los más dañados estructuralmente, uno de  ellos  es el más grande, “tal vez porque por allí pasaba el cauce del arrollo”, explicó el ingeniero.

Por lo que Romo Morales hizo un llamado a la comprensión de los zacatecanos por las molestias que representan las obras de construcción, pues añadió que es un trabajo muy meticuloso que no da cabida a errores.

Para no entorpecer la circulación se ha creado un plan de tránsito, los automóviles que bajan  desde la Máquina 3030, y pasan por el arco central y del lado contrario, posiblemente los deban desviar por donde se ubica la estatua de Jesús González Ortega, conocida como El caballito.

La cantera que se utiliza para reponer el Acueducto El Cubo es de la más fuerte y fue seleccionada en los mejores bancos de piedra de Jerez. Hasta el momento ya se desazolvó toda la canaleta, que era en gran parte lo que producía la humedad y que el agua se trasminara hasta ir desgastando las piezas.

Aún falta mucho para que este bello complejo arquitectónico vuelva a hacer un roble, incluso existe una parte que ha sido abrazada por la urbe, igualmente registra daños por humedad, pero se pretende restaurar, aunque todavía no se tiene un presupuesto específico para esto.

La obra de remodelación más grande hasta el momento en Zacatecas está supervisada por cuatro órganos: el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Junta de Protección y Conservación de Monumentos y Zonas Típicas del Estado, la Secretaría de Desarrollo Social y el gobierno capitalino.


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