Energía nuclear
Enrique Quintana
Martes 15 de marzo de 2011
MÉXICO, DF.- En los próximos meses, probablemente se perfile el futuro de la energía nuclear en México y en el mundo.
Más de uno ha propuesto en las últimas horas que el tema de la energía nuclear se excluya de la discusión sobre el futuro energético del País, tras lo ocurrido en Japón.
Creo que, al contrario, ahora se justifica más discutirla.
Ya antes del terremoto y el tsunami, diversos funcionarios, industriales y académicos habían señalado la urgencia de que México discuta su estrategia en materia de energía nuclear a largo plazo.
Esa discusión debe realizarse y los hechos de Japón deben introducirse como un elemento adicional a considerar, que seguramente va a obligar a cambios en los estándares de seguridad en este tipo de instalaciones.
Tienen sentido decisiones como las instrumentadas por algunos países europeos, como Alemania o Suiza, que decidieron suspender programas.
Y, seguramente, en las decenas de reactores que estén en este momento en construcción en el mundo entero se tendrán que revisar las conclusiones de lo que finalmente vaya a ocurrir en Japón para no comenzar la operación de los reactores hasta que se haya revisado con nuevos criterios el estándar de la seguridad.
Le he comentado en este espacio que la energía nuclear es la única fuente primaria que puede crecer en suficiente volumen en un plazo de dos o tres décadas para poder reducir de modo significativo las emisiones de CO2 que se derivan del uso de combustible fósiles.
Si la energía solar o eólica o geotérmica tuviera ese potencial, ni siquiera habría discusión respecto si son preferibles a la nuclear.
Pero todo indica que serán importantes sólo como contribuyentes marginales y no como reemplazo de los combustibles fósiles.
En algún sentido, la energía nuclear es la única opción viable con la que contamos para tener un crecimiento sustentable que preserve el medio ambiente y que frene realmente las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Uno de los impactos que tendrá la revisión de los sucesos de Japón es que sin duda se incrementará el costo de esta fuente de energía por los mayores requisitos en materia de seguridad y probablemente también existan más exigencias en materia de la localización de las centrales.
Pero si en algún momento se internalizan en los precios de los hidrocarburos los costos ambientales de los combustibles fósiles, entonces es probable que tanto la energía nuclear como energías renovables puedan convertirse en fuentes rentables.
México, a diferencia de Europa, Estados Unidos o China, tiene la ventaja de -aparte de la central de Laguna Verde- no tener ninguna central nuclear en construcción, ni como un plan concreto.
Por esa razón, tiene un mayor espacio para discutir.
Hay que tener cuidado con la posiciones que simplemente propongan cancelar toda discusión como una reacción irracional a los acontecimientos de Japón.
Cada incidente grave en alguna central, como el de Three Miles Island o Chernobyl, cambia los estándares de seguridad, pero no impide la operación de esta fuente de energía.
Actualmente hay operando en el mundo 443 reactores nucleares; hay otros 62 que están en construcción; 158 más están ordenados o ya están en los planes concretos y otros 324 han sido propuestos.
No se puede, simplemente, cerrar la llave del 6 por ciento de la energía mundial.
Hay que discutir a fondo respecto al futuro nuclear, pues en México todo indica que vamos a requerir de más reactores.
enrique.quintana@reforma.com






