Échame a mí la culpa…

Por si los problemas derivados de la violencia e inseguridad fueran pocos en Zacatecas, ahora, los dirigentes de los partidos políticos han protagonizado una guerra mediática de declaraciones nada afortunadas, que no ofrecen soluciones reales a lo que está ocurriendo. Eso sí, se culpan unos a otros.

A la escena mediática han entrado principalmente Juan Carlos Lozano Martínez (PRI), Pedro Martínez Flores (PAN), Jorge Eduardo Hiriartt Estrada (PRD) y no pocos ciudadanos sin partido y académicos especialistas en los temas de la violencia e inseguridad que tienen al país literalmente de cabeza. Por supuesto, David Monreal Ávila, del PT, también ha hecho sus respectivos juicios.

Sin rubor alguno, el PRI acusa al PAN y PRD de los altos índices delictivos. Estos últimos señalan al partido que gobernó el país por más de siete décadas y que tiene probabilidades de recuperar el poder (nunca lo ha perdido) y regresar a Los Pinos. Para el caso Zacatecas, arremeten contra el gobierno actual.

La guerra de culpas entre los líderes de los partidos políticos como consecuencia de la inseguridad está totalmente politizada, parece más una cortina de humo que una caracterización seria y profunda de este estado de cosas, que vino a trastocar la paz de nuestro heroico pueblo, mientras los zacatecanos deambulan por las calles entre el miedo, la suspicacia y el escepticismo.

El PRI acusa al PAN y al PRD en Zacatecas de la demencial guerra fallida contra el crimen organizado y de no haber actuado con toda determinación en contra de los grupos delictivos, pero, la verdad sea dicha, ni el tricolor ni los azules ni mucho menos los amarillos a nivel local tienen posibilidades de ofrecer e instrumentar una solución al problema, a pesar de que todos los mexicanos están “hasta la madre”, parafraseando al periodista y poeta Javier Sicilia.

Se ha errado –¿deliberadamente?– la estrategia para atacar el problema, se ha incurrido en criminales omisiones, pero la responsabilidad se encuentra en otras latitudes y recae en otros actores que han sido incapaces de corregir y ofrecer soluciones.

No me defiendas compadre…

Da la impresión de que algunas declaraciones del presidente estatal del PRI, Juan Carlos Lozano Martínez, en nada le favorecen a Miguel Alejandro Alonso Reyes, pero está en su legítimo derecho de darle el espaldarazo al político del partido que lo llevó al poder.

Quien fuera diputado local en la pasada LIX Legislatura local arremetió el lunes 11 contra el presidente Felipe Calderón y la pasada administración, de Amalia Dolores García Medina, al tiempo que deslindó al PRI y a Miguel Alonso de la fallida guerra.

El líder del PRI, creo yo, pone erróneamente en el centro del debate lo que ha llamado la guerra fallida del gobierno federal, así como el poco compromiso de la administración de la “señora de los amparos”, la ex mandataria García Medina, en lugar de destacar por separado los cerca de 5 mil empleos directos –y su impacto en la creación de los indirectos– que ha generado el actual gobierno en siete meses de gobierno.

Considero que los priístas debieron darle la importancia debida primero a los empleos generados hasta ahora, antes de señalar presuntos culpables de la inseguridad que vive Zacatecas.

Efectivamente, un distintivo del –con toda razón– llamado gobierno de la esperanza ha sido no ocultar la magnitud de los problemas que al respecto se viven en Zacatecas, pero me parece que la gente agradecería mucho que hubiera más congruencia de la autoridad en este complejo tema.

La irreparable y dolorosa pérdida en el ejercicio del deber de dos policías ministeriales (entre ellos una mujer), apenas el domingo anterior en pleno bulevar principal de la ciudad, puso de manifiesto el creciente poder que los grupos delictivos.

De tal suerte, que no exagero cuando digo que veo complicado que regrese algún día aquella paz y tranquilidad de antaño. Esos tiempos ya no volverán.

Más de 40 mil muertos… Y los que faltan

El argumento principal de Juan Carlos Lozano Martínez, que esgrime sobre el tema que hoy nos ocupa, es que el gobierno de Calderón Hinojosa suma hasta el momento más de 40 mil muertos –aunque Pablo Emilio Madero sostiene que el número rebasa los 100 mil– en la guerra fallida, que a decir del propio político priísta no es responsabilidad del gobierno que encabeza Alonso Reyes.

En contraparte, Pedro Martínez Flores, líder estatal de los panistas, denuncia “acuerdos oscuros” entre el PRI y los grupos delictivos que hoy están en guerra con el gobierno calderonista, afectando a la sociedad civil sin mayor contemplación. “Daños colaterales”, les han llamado.

Es evidente que la postura del CDE del PRI obedece ya a una estrategia mediática nacional de cara a 2012, donde los gobiernos priístas intentan llevar agua a su molino desdibujando todas las acciones del gobierno panista.

Por supuesto, el PRI pretende demostrar a la nación que quien verdaderamente sabe gobernar son los gobiernos emanados de ese instituto político y no otros, como ha ocurrido con el PAN.

Lozano Martínez también culpa a la administración de Amalia Dolores García Medina de no haber atendido el problema con toda oportunidad y determinación, de ahí que en el actual gobierno lleve más muertos en apenas siete meses que en los seis años de la administración pasada.

Y ha sido a través del debilitado y devaluado dirigente Jorge Eduardo Hiriartt Estrada como el PRD se ha defendido de los ataques del PRI, a quien le exige que no trate de desviar la atención sobre lo que está pasando en buena parte del territorio zacatecano.

En suma, la grotesca guerra de culpas entre priístas, panistas y perredistas está a la vista, mientras la sociedad espera una actuación determinante de la autoridad más allá de colores, credos e ideologías. Si es de competencia federal o no atender el problema eso poco importa, los gobiernos de todos los niveles deben entrarle.

Más allá de las verdaderas cifras de muertos a nivel nacional, que nunca se sabrán, y de los que se han dado en Zacatecas, que deben andar cercanas a los 100 de manera oficial en siete meses, la exigencia popular es y sigue siendo que se actúe con toda determinación en el combate a la inseguridad.

La propuesta sería que en lugar de estarse culpando unos a otros, los institutos contribuyan a encontrar una solución a este cáncer que tiene a la sociedad secuestrada, donde Zacatecas no es la excepción.

Para el anecdotario:

1) De acuerdo con las cifras que da a conocer la Secretaría del Trabajo, el PRI informa que el actual gobierno del Miguel Alejandro Alonso Reyes ha generado 4 mil 973 empleos (de acuerdo con el boletín de prensa 030), por su parte, la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedezac), a cargo de Eduardo López Muñoz, dice que son 4 mil 810. De entrada, hay una diferencia como de 183 empleos, lo cual es irrelevante, lo importante es que se generen empleos, particularmente para los jóvenes. Eso sí contribuiría a la solución del problema.

2) Con el sincero deseo de que el nuevo helicóptero Bell 2006 B3, matrícula XA-UKL, que llegó para patrullar el estado, no corra con la misma suerte que tuvo el desafortunado helicóptero de fabricación francesa de tan triste recuerdo. De acuerdo con datos oficiales proporcionados, a 10 mil pesos saldrá cada hora de vuelo, aunque el secretario general de Gobierno, Esaú Hernández Herrera, trae otro precio. Sea cual sea el costo de la renta: ¿cuál será el desempeño, eficacia y uso de este helicóptero que se adquirió en poco más de 24 millones de pesos?

3) Mañana inicia una edición más del Festival Cultural Zacatecas 2011. Que todo salga bien, porque Zacatecas lo merece. De acuerdo con los pronósticos del director del Instituto Zacatecano de Cultura, Gustavo Salinas Íñiguez, y del secretario de Turismo, la seguridad está garantizada.

Es mi opinión.

(*) Periodista

Deja un comentario


Puedes usar las siguientes etiquetas:<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>