Colapso a la vista
Martín Carcaño
Miércoles 8 de junio de 2011
Sin afanes pesimistas se debe abordar la dramática situación en que se encuentra Zacatecas, porque hay elementos que sin duda alientan la certeza, cada vez más firme, de que estamos mucho peor que en los años recientes.
Para empezar, no hay una sola obra de gran dimensión que pueda presumirse, a ocho meses de iniciado el nuevo gobierno, como logo extraordinario de gestión, como eje del proyecto sexenal, como prueba fehaciente de que sí tenemos rumbo.
Desde luego no estamos en la idea de que se reinvente y modifique, de un solo plumazo, el entorno de graves dificultades que, durante muchas décadas, han enfrentado y resistido las familias zacatecanas.
Una obra de gran dimensión no es, desde luego, un edificio, una gran plaza o una carretera, sino la acción concreta del gobierno con un enfoque y sello determinado. ¿Con manzanas? Ok. Bastaría concretar (o tratar de cumplir) el ofrecimiento de campaña en materia de seguridad pública, con decisión y sin regateos, para devolver la esperanza a la gente.
Pero cuando sólo hay tibieza y lamentos se agrava el desaliento de los ciudadanos-electores.
Es que no hay apoyo federal, pues exijámoslo. Es que no tenemos presupuesto, pues gestionémoslo. Es que… las policías municipales están infiltradas, pues que se busque remedio. Es que… es que es cuestión de gobernar o de seguir perdiendo el tiempo.
El panorama sí es de verdad muy desalentador.
1.- Los servidores públicos andan cada cual es su precampaña política.
2.- No hay mínima garantía de libre y seguro tránsito en miles de kilómetros de carreteras federales y estatales.
3.- A los turistas nacionales y mucho menos a los extranjeros les llama la atención darse una vuelta a Zacatecas, y cada vez hay menos visitantes.
4.- El gobierno, es su conjunto, no da señales de que arranque y mucho menos de que se puede evitar, de algún modo, el colapso que parece inevitable…
5.- El futurismo como única salida a los problemas de la entidad sirve, nada más, para sudar las calenturas de otros. ¿De verdad hay quienes ven desde ahora a Miguel Alonso en el nuevo gobierno federal, con Enrique Peña Nieto como presidente de México? Nada más falta que cumpla una de sus promesas, no dos, nada más una, y su boleto estaría garantizado.
De salida
Vaya, vaya. El diputado local José Juan Mendoza Maldonado externó su punto de vista sobre el movimiento encabezado por el poeta y escritor Javier Sicilia, y dijo: “se percibe en esta manifestación, auténticamente ciudadana, coraje, indiferencia, vulnerabilidad y miedo, pero sobre todo niveles de hartazgo hacia la clase política en su conjunto. Es un reclamo severo a la impunidad, a la corrupción y falta de sensibilidad política de quienes no entendemos y no atendemos lo que más preocupa a los mexicanos, el problema de la inseguridad y la violencia creciente que se está comiendo a todo el país”.
¿Con manzanas, o así le dejamos?






