Intentan reagruparse células de “la Familia” y “Caballeros Templarios”

México.- La organización delictiva “la Familia” ya intenta reagrupar a las células sueltas y plazas que integraban su estructura criminal, tradicionalmente creció desde los años 70 a través del acopio de marihuana de pequeños productores serranos, después incursionando en la cocaína y desde hace al menos dos años en la producción de drogas sintéticas.

La estructura local y en muchos casos familiar del negocio de las drogas en Michoacán, ha formado parte de diferentes organizaciones delictivas, como fueron los hermanos Valencia o el cártel del Milenio, “la Empresa”, después cartel del Golfo y “los Zetas” -posteriormente éstos expulsados- hasta formarse “la Familia”, de la cual durante el presente año se desprendieron “los Caballeros Templarios”.

Después de la muerte de Nazario Moreno González, “el Chayo”, en diciembre de 2010, “la Familia” se dividió porque José de Jesús Méndez Vargas, “El Chango”, capturado apenas ayer martes en Aguascalientes, pretendía quedarse con el control total deel grupo; entonces, Servando Gómez Martínez, “la Tuta”, y Enrique Plancarte Solís, “la Chiva”, formaron la agrupación conocida como “los Caballeros Templarios” que expulsaron al propio “Chango” de Michoacán.

De acuerdo con los reportes de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno federal, ambas partes buscaban su reagrupación y organización, a través de diversas reuniones regionales, que fueron sorprendidas por las fuerzas federales que dieron como resultado la captura de más de 50 operadores de ambos lados.

Por una parte, “el Chango” buscó una alianza con los líderes de “los Zetas” a fin de fortalecerse y que le permitieran el paso de sus drogas hacia el norte por el estado de Tamaulipas, mientras que “la Tuta” y “la Chiva” buscaron reorganizar los procesos de producción de drogas sintéticas y acopio de marihuana.

De acuerdo con esos reportes, el pasado 27 de mayo, en el estado de Jalisco estaba por realizarse una reunión de los operadores de lo que quedaba de “la Familia” en el poblado de Las Lomas, pero al llegar la Policía Federal se inició un enfrentamiento que dio como resultado la muerte de 15 de los delincuentes y la captura de 40 miembros de la organización.

Esta captura masiva de operadores fue el detonante de información que llevó a la captura de “el Chango” Méndez el pasado martes 21 de junio en Aguascalientes, ya que prácticamente quedó solo con sus más cercanos colaboradores que lo apoyaban en su huida, pues salió de Michoacán bajo amenazas de muerte contra su familia.

Mientras tanto, en el mes de marzo, “la Tuta” y “la Chiva” dieron a conocer a través de pancartas en el estado de Michoacán la generación de la organización “Caballeros Templarios”, que a su vez inició una serie de reuniones, con el fin de reactivar la producción y acopio de marihuana.

Y es que, si bien la estructura de mando de “la Familia” está sumamente debilitada, su estructura operativa y de producción se mantienen, así como dos de los seis líderes fundadores de esta organización que se mantienen prófugos, que son Cervando Gómez y Enrique Plancarte.

De acuerdo con la información proporcionada por el comisionado de la Policía Federal, Facundo Rosas Rosas, los otros cuatro líderes fundadores de “la Familia” son Nazario Moreno González, “el Chayo”, muerto en un enfrentamiento con la Policía Federal el 9 de diciembre de 2010; Rafael Cedeño Hernández, “el Cede”; Arnoldo Rueda Medina, “el Minsa”, y José de Jesús “el Chango” Méndez Vargas, ya detenidos.

La presunción de que habría de reagruparse toda esta estructura, es porque existe además de una tradición regional del negocio de las drogas, un adoctrinamiento entre sus miembros, en donde se busca el desarrollo de sus comunidades, sin permitir que personas de otras regiones del país lleguen a apoderarse de sus “negocios”, además de que se les ha inculcado un elevado sentido de la lealtad.

En esas condiciones y basados en el adoctrinamiento de la población que encabezaba Rafael Cedeño, “el Cede”, los dirigentes de los “Caballeros Templarios” mantendrían la confianza en la posibilidad de reagrupación de toda la estructura de producción y acopio de drogas.

Esa teoría se fortalece porque a lo largo del presente año y desde la muerte de Nazario Moreno, existen versiones de que se desmontaron y ocultaron los laboratorios de producción de drogas sintéticas, en tanto no hubiera una línea de mando fuerte, a fin de evitar más detenciones y descapitalización.

De acuerdo con la información de Rosas Rosas, de 2008 a junio de 2011, han sido detenidos por la Policía Federal un total de 710 personas de esta organización criminal y de ellos, 533 ligados principalmente a delitos contra la salud y 177 dedicados al secuestro y extorsión.

Para la eficacia de la lucha del gobierno contra esta organización criminal, las instituciones mexicanas mantuvieron intercambios de información con agencias de otros países, en su mayoría con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), que dio como resultado la captura de 322 personas en Estados Unidos.

Ante la debilidad de esta organización criminal, miembros de “la Familia” recurrieron en meses pasados a realizar una ola de asaltos a establecimientos comerciales de la entidad, pues según el jefe policiaco ya no se contaba con ingresos económicos para sostener los pagos de nómina de los sicarios, informantes y distribuidores de drogas que en promedio percibían ocho mil pesos mensuales.

El gobierno federal tiene documentadas diversas reuniones de las agrupaciones criminales de Michoacán, lo que además dio como resultado la captura de ocho miembros de “los Caballeros Templarios” en la zona de Zitácuaro y Tuxpan, cuyos jefes de plaza cayeron en estas acciones.

Según la información de inteligencia, ésta escisión de narcotraficantes tiene dos corredores como zonas principales de operación: el primero de ellos es de la zona de Apatzingán, hasta la costa, en los límites con Jalisco y en el Puerto Lázaro Cárdenas, por donde se presume que llegan los cargamentos de precursores químicos para el procesamiento de drogas.

El otro corredor, con no menor importancia, es el que va de la zona de Zitácuaro y Tuxpan, cerca del Estado de México, hasta el centro de la entidad y la ciudad de Morelia que es la capital del estado.

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