¡Madre, yo al oro me humillo!

Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado, pues

de tanto enamorado de continuo anda amarillo.

Francisco de Quevedo y Villegas

La calificadora Standard & Poor’s, bastante ineficiente, pero que cómo friega, degradó la calificación de la deuda norteamericana, en especial sus Bonos del Tesoro y otros documentos afines avalados por la Reserva Federal. Con esta acción ciertamente irresponsable, la calificadora, que en su tiempo le diera el máximo aval a la financiera Lehman Brothers, días antes de que quebrara, causó una corrida de pánico mundial contra el dólar. Las bolsas del mundo tronaron como chicharrones.

La prueba de que los ciudadanos son menos tontos que los mercados financieros es que los Bonos del Tesoro, degradados por la Standard & Poor’s, se convirtieron en el refugio de los inversionistas americanos, que en su acción demostraron una inusitada confianza hacia los instrumentos financieros de su gobierno.

Pero devaluaron de hecho a las reservas en dólares de los países del mundo que, desde1971, abandonaron el Patrón Mixto oro-divisas y mantienen, desde entonces, el patrón de circulación monetaria internacional apuntalado exclusivamente en las divisas extranjeras, que es un eufemismo para designar el patrón único basado en la moneda norteamericana. El pánico financiero, que nos pone al borde de un repunte más drástico de la crisis global de 2008, se explica en el temor de una posible recesión de la economía de los Estados Unidos.

Hay la confusión de que a la falta de crecimiento de las economías se le llame desaceleración para diferenciarla de la “recesión”, supuestamente más profunda, que es cuando el crecimiento del PIB (producto interno bruto) es negativo; pero la verdad es que cuando la economía se encuentra en situación de crisis de consumo de mercancía recibe el todavía más pavoroso nombre de “depresión”, de la que Dios y Keynes nos favorezcan.

Como un efecto notable de las gracias de la calificadora, por cierto ella misma descalificada por sus continuos errores, el oro adquirió un precio nunca antes visto, cuando menos desde que se abandonó definitivamente el patrón oro-divisas: mil 200 dólares la onza troy, que es algo así como 325 miligramos.

Por cierto, el Banco de México, en concierto con la Secretaría de Hacienda, hace algunas semanas adquirió poco más de 5 mil millones de dólares en oro, para apuntalar las de por sí enormes reservas en dólares, que conjuntamente con el crédito concedido hace dos años por el Fondo Monetario Internacional hacen 200 mil millones de dólares, suficientes para hacer frente a las presiones devaluatorias provocadas por la corrida hacia los bonos del tesoro norteamericano.

China, el otro gigante económico mundial, a diferencia de la conducta que había adoptado antes de estos nubarrones, ahora revalúa su moneda y trata de protegerse de las turbulencias del mercado internacional fortaleciendo su mercado interno (constituido por casi la cuarta parte de la población mundial) con la tendencia a incrementar los salarios y en general los ingresos de los consumidores. Antes de estas presiones contra el dólar, el patrón de crecimiento de China se fundamentó en una agresiva política de exportaciones con su moneda subvaluada para tener ventajas exportadoras adicionales, sostenida, entre otras cosas, por 3 billones de dólares, de los nuestros, es decir, millones de millones, que convierten a los chinos en los poseedores de la mayor cantidad de dólares del mundo.

La tendencia a refugiarse en el oro, acrecentada por el precio alcanzado por el metal precioso, no es exclusiva del Banco de México, sino que muchos países del mundo, incluidos los propios Estados Unidos, están refugiándose en el antiguo fundamento del patrón oro que funcionó durante mucho tiempo, con los precios mundiales fijados por el Banco de Inglaterra, por lo que se acuñó la famosa frase de que los precios se alineaban “a la par con Londres”. El virtual regreso al sistema bimetálico oro-plata convierte a México de espectador en actor, como primer productor de plata del mundo y uno de los más grandes productores de oro.

El surgimiento de dificultades para el dólar hace que esta moneda tenga más rivales que la moneda de la Unión Europea, el euro, sino que además están el yen japonés, la moneda china, el marco alemán y los metales preciosos. Esto no evita la realidad de que los Estados Unidos viven muy por encima de sus posibilidades reales y tienen que “pedir prestados”, a la fuerza 2 mil 500 de dólares diarios. De más está comentar la vulnerabilidad de nuestro vecino y socio mayor.

China, que decidió el crecimiento hacia adentro, enfrenta el problema de que su ingreso per cápita es inferior a cinco dólares por día, lo que dificultará que los mil 350 millones de habitantes del monstruo asiático se conviertan en el sustituto del mercado mundial.

El regreso encubierto al refugio monetario en los metales le daría a Zacatecas una ventaja comparativa absoluta, si no fuéramos tan tontos como para no aprovechar que tanto la minera de Fresnillo, como las de Mazapil y la del señor Slim producen oro a chorros y plata la que no soñaron en el Siglo de Oro Español.

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