Agencias
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México.- Más de 60 millones de mexicanos viven con cierto grado de obesidad, informó el subsecretario de Salud, Mauricio Hernández.

Esta es la responsable del ocho al 10 por ciento de las muertes prematuras, además de ser el fundamental factor de riesgo para desarrollar la diabetes, una de las principales causas de mortalidad general en el país.

También puede conllevar a otros problemas, como hipertensión arterial, infartos y diferentes tipos de cáncer.

Añadió el subsecretario que actualmente existen 6.4 millones de personas que se saben diabéticas, cifra que puede incrementarse al doble en los próximos años de no controlarse la obesidad.

Cuando la obesidad es diagnosticada como severa, prosiguió, reduce hasta en 10 años la esperanza de vida de una persona.

Ante este panorama algunos investigadores opinan que la siguiente generación de mexicanos será la primera que no alcanzará una esperanza de vida mayor que la de sus padres.

Para la lucha contra este mal, la Secretaría del ramo instrumentó diversas medidas, como el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, explicó el funcionario durante el Seminario Construyendo la política pública para el control de la obesidad.

Entre esas medidas se encuentran promover el ejercicio físico y el consumo de agua simple, granos, verduras y frutas, así como disminuir el de grasas y azúcares.

También expuso que se trabaja en un texto útil y comprensible con el fin de que la persona tenga conciencia del número de calorías, grasas saturadas y colesterol que ingiere.

Además, se publicaron los lineamientos escolares que, entre otras cosas, incluye la eliminación de la venta de refrescos y reducción de calorías, colesterol y grasas saturadas de los productos alimenticios dentro de las escuelas.

A su vez se trabaja en la modificación del etiquetado de los productos alimenticios para hacerlo más claro sobre la cantidad de grasas complejas y calorías que contiene.

Con este tipo de acciones, dijo, se pretende revertir el crecimiento de sobrepeso y obesidad en los niños de dos a cinco años; detener su avance en el grupo de población de cinco a 19 años y desacelerar el crecimiento en los adultos.


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