Diana Saavedra/Agencia Reforma
Diana Saavedra/Agencia Reforma

México, DF- Todas las empresas y científicos están al tanto de posibles daños de las micro y nano partículas por lo que para su uso en humanos es necesario pasar rigurosos protocolos de investigación, afirman especialistas, aunque aún hacen falta más estudios sobre su uso a largo plazo.

Mauricio Terrones, Noboru Takeuchi y Julia Tagueña, todos investigadores mexicanos en el área de nanotecnología explicaron que, aunque hay que estar vigilantes, no hay un peligro inminente en el área y menos en los grupos de investigación de nuestro país.

“Cada material es diferente y los estudios dependen mucho de que se les ponga en la superficie al nano material. Así que no es posible generalizar que todo lo nano es malo o todo lo micro es malo. En el aire hay nanopartículas suspendidas como producto de las emisiones del ser humano y éstas han estado desde que se descubrió el fuego”, dijo Terrones, quien colabora con las universidades Park, en Pennsylvania (EU) y Shinshu, en Japón.

“Hay muy buenos grupos de investigadores en México, pero sin duda ninguno está trabajando para la industria de la guerra, por ejemplo. Muchos de los proyectos nano que se realizan en las universidades son en realidad de ciencia básica, para entender mejor las propiedades que tiene un grupo de átomos”, agregó Tagueña.

El pasado 8 de agosto una carta bomba dirigida a Alejandro Aceves, profesor del Tec de Monterrey campus Estado de México, estalló al ser abierta por su destinatario. Posteriormente el grupo Individualidades Tendiendo a lo Salvaje (ITS), reivindicó el atentado alegando que “la aceleración de la Tecnología llevará a la creación de nanociborgs que se puedan autorreplicar automáticamente sin la intermediación del ser humano”.

Para evitar esto, en opinión del doctor Takeuchi se necesita hacer investigaciones sobre posibles efectos negativos de la nanotecnología.

“Sin embargo, esto debe de hacerse en todas las tecnologías y muchas veces no se hace. Al fabricar un producto nuevo debe de estudiarse sus posibles efectos negativos. Este es un problema que afecta a cualquier industria, no sólo a la nanotecnología”, enfatizó Takeuchi.

Los argumentos de ITS se refieren al estadounidense Eric Drexler quien ha hablado sobre los riesgos de una plaga gris (grey goo en inglés) causada por millones de nanopartículas autorreplicándose voluntariamente sin control por todo el mundo.

Al respecto, Tagueña, Terrones y Takeuchi enfatizaron que esto no es posible pues se trata de elementos de la tabla periódica y no organismos biológicos.

Gran parte del texto difundido por ITS para “justificar” sus acciones es la preocupación de la creación de nanorobots que sean utilizados para la guerra.

“No es posible generalizar y es muy importante que el público sepa que lo nano no es sinónimo de toxicidad. Hay nanopartículas ferromagnéticas (nano imanes), que se utilizan en tratamientos de cáncer u otras que se pueden utilizar para la liberación de fármacos o tratamientos de algún mal celular”, señaló Terrones.

De hecho, este lado positivo de la nanotecnología también ha sido destacado por Drexler en diversos artículos de investigación.

Debido a que las nanopartículas han sido añadidas a productos de uso cotidiano sin que exista por el momento ninguna regulación formal al respecto, los investigadores explicaron que ya se realiza un esfuerzo internacional para regular la forma en que se manejan, principalmente en cuanto al nivel de seguridad.

“Ciertamente, como en toda tecnología, hay aspectos éticos que deben de cuidarse y ya existe un movimiento serio de la ética de la nanotecnología (por ejemplo lee http://www.ethicsweb.ca/nanotechnology/)”, agregó Tagueña.

Consultados sobre este tema, el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICyT), uno de los centros de mayor investigación en nanotecnología en nuestro País declinó hablar pues no deseaban colocarse en el blanco del grupo ITS, informó el área de Comunicación Social.

Ciencia ficción
Existe un libro de ciencia ficción llamado Prey (Presa), de Michael Crighton (autor que Jurassic Park), donde hay robots nanométricos, llamados nanobots, que se reproducen solos.

Pero esto es una fantasía, aclaró la doctora Julia Tagueña, pues no existen en este momento robots auto construidos, ni los peligros que plantea la novela y que parecería la inspiración de este grupo, más que información científica correcta.

“Sin embargo, sí es el sueño de la tecnología lograr dar instrucciones para que un equipo se construya solo, como hace el ADN con los seres vivos. Pero hay mucha polémica de si será posible hacer estos nanobots por la pequeñez de los tamaños involucrados”, señaló Tagueña.

ASÍ LO DIJO
“Nada justifica una acción violenta como la que se dio y es muy lamentable que, aunado a los problemas que ya tenemos, aparezca una situación así”.
Julia Tagueña Parga
Investigadora de la UNAM


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