René Fernando Lara Cervantes
René Fernando Lara Cervantes

La crisis europea y la norteamericana han puesto en la cuerda floja la viabilidad del sistema capitalista para alcanzar los objetivos de desarrollo económico que se imponen diversas naciones a lo largo del globo. En Estados Unidos, la solución planteada consiste en austeridad y en reducción del gasto a través de recortes presupuestales, donde algunos programas de asistencia social pueden verse severamente afectados, mientras los países de la Unión Europea (UE) de igual manera buscan ajustarse a las medidas de austeridad impuestas en su mayoría por el FMI para escapar de la crisis que los asedia.

Una de las medidas no sugerida por el FMI ni los gobiernos es una mayor carga fiscal sobre las grandes fortunas de los millonarios, con el propósito de apoyar financieramente a las arcas de los gobiernos conminados por la crisis a recortar sus presupuestos para mantener un cierto nivel de autoridad y consistencia. ¿Qué tan conveniente es esta medida? ¿Para el caso mexicano, esta alternativa sería viable? Definamos ahora qué son los impuestos, cuáles son sus objetivos y sus implicaciones en una nación.

El impuesto como tributo generalmente es una obligación hacia un acreedor regido por derecho público. Los impuestos se ejercen sin excepción por el Estado con el objetivo de financiar sus gastos y se rigen por la denominada “Capacidad Contributiva”, cuya sugerencia básica es que los que tienen más, aporten en mayor medida al financiamiento estatal para así consolidar la equidad y fomentar la solidaridad.

Por ello, las personas y las empresas están sujetas a diferentes impuestos para que el Estado pueda financiar la creación de bienes y servicios públicos en diferentes áreas como lo son salud, educación, asistencia social, transporte, entre otros. En el contexto mexicano, los impuestos deberían ser las herramientas para enderezar el rumbo de nuestro país.

La Jornada (nacional) informa que, a 2007, México había caído 10 lugares en el índice de distribución de riqueza calculado por el FMI y con tendencia a seguir perdiendo posiciones, además junto a las intermitentes y modestas etapas de crecimiento que ha mostrado la economía mexicana, las cifras muestran que el crecimiento viene acompañado de un deterioro en la distribución de la riqueza, lo que conlleva a preguntarse quién es el gran ganador.

Volvamos al caso europeo y norteamericano, donde inicialmente el millonario Warren Buffett solicitó al presidente Barack Obama incrementar los impuestos a los más ricos de su país para reducir la abultada deuda fiscal. Según CNN Expansión, Buffet criticó fuertemente al gobierno estadounidense por dejar que los millonarios continúen con sus privilegios tributarios.

El País precisa que a Buffett se le aplicó un impuesto de 17.4 por ciento a su fortuna cuando a un empleado medio se le carga 46 por ciento. Y explicó que consiguió pagar la mitad de impuestos gracias a huecos en la estructura fiscal, pagando aproximadamente 6.9 millones de dólares en impuestos, cantidad que puede parecer mucho dinero, pero que porcentualmente es menor a lo que pagaron el resto de los empleados de sus oficinas.

Buffett refuerza sus argumentos recordando que los ochentas y noventas, con tasas impositivas mayores, fueron las décadas de mayor inversión y empleo. Las declaraciones del tercer hombre más rico de Estados Unidos no pasaron inadvertidas y tanto “millonarios comunes”, caracterizados por estar en el proceso de consolidar sus negocios y fortunas, ya que dependen de sus ganancias para reinvertir en sus negocios; así como congresistas expresaron su descontento hacia esa sugerencia.

Algunos de estos millonarios argumentan que Buffett no es su representante y no puede decidir por ellos. Por otro lado, El Economista registró que los congresistas acusan a la medida de potenciar una “lucha de clases”, con el argumento de que ésta puede ser muy buena para la política pero pésima para la economía.

El republicano Ryan dijo a la cadena Fox News: No necesitamos un sistema que busque dividir a la gente. No necesitamos un sistema que haga presa del temor envidia y ansiedad a la gente. En contraste, algunos hogares de ingreso relativamente alto mostraron su disposición a ceder un poco más en materia fiscal, dispuestos a pagar el dos o tres por ciento más de lo habitual con el fin de hacer más llevaderas las medidas de austeridad.

Por su parte, La Vanguardia reportó que millonarios franceses instaron al gobierno a cobrarles más impuestos con el objetivo de resolver los problemas financieros del país. Dieciséis ejecutivos de compañías, líderes empresariales e individuos pidieron la creación de una contribución especial para personas acaudaladas sin afectar los flujos de capital.

El presidente Nicolas Sarkozy ya planea recortar algunas exenciones tributarias que benefician a los ricos en el intento de recaudar entre 5 mil y 10 mil millones de euros en ingresos adicionales para el presupuesto del año próximo.

Los estadounidenses y los franceses dan ejemplo de lo que significa hacer un compromiso con la nación. Un ejemplo de gratitud con el país que les permitió amasar la fortuna que tienen actualmente. En México tenemos a Lorenzo Zambrano, líder de Cemex, una de las cementeras más grandes del mundo; a Carlos Slim, nada menos que el primer lugar en la lista Forbes de los hombres más ricos del mundo, y a Emilio Azcárraga, dueño de Televisa, por mencionar unos ejemplos.

Personajes aparentemente con una codicia sin límites pues ni una palabra han dicho sobre cómo pudieran contribuir a abatir la crisis económica que afecta a nuestro país, su país. Sobre el Estado, ni qué decir, su política fiscal parece estar sometida para el beneficio de hombres como éstos, dueños de monopolios que mandan y reinan en México.

La mala distribución de la riqueza debe ser abatida por un gobierno y ciudadanos con compromiso, que busquen un mejoramiento de la ya enredada situación, no podemos quedarnos cruzados de brazos, como pueblo se debe exigir igualdad de condiciones para poder hacer contrapeso a los grandes monopolios. No podemos quedarnos a esperar a que llegue Robin Hood y le robe a los ricos para darle a los pobres, porque para empezar; la deteriorada situación ambiental de nuestro país no le dará, ni siquiera, un bosque para refugiarse. Nos leemos el martes.


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