Fátima Sánchez/ntrzacatecas.com
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Zacatecas.- Bajo la incógnita de ¿dónde está lo ético en que una mujer no pueda decidir sobre su cuerpo y una minoría en el Congreso sí lo haga?, Fray Julián Cruzalta Aguirre, participó de su opinión en la conferencia “Estado Laico, El Derecho a la Vida y Derechos Sexuales y Reproductivos”.

La disertación, que se llevó a cabo en el vestíbulo del Congreso del Estado, fue producto de la organización de Las Redes Nacionales e Internacionales de Mujeres Católicas Por el Derecho a Decidir, la Coordinación Nacional de Mujeres por un Milenio Feminista, la Coordinación Feminista Olímpica de Gouges, la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México y el Colectivo Hijas de la Luna.

El profesor en teología y asesor de “Católicas por el Derecho a Decidir”, sostuvo en torno al tema del aborto, que las leyes deben elaborarse sustentadas en una ética responsable y no en la moral y las costumbres.

Históricamente, argumentó que, el embrión ciertamente posee individualidad genética, pero el problema de la individuación, llamada así por Santo Tomás de Aquino, radicaba en que no se podía saber cuántas almas había ahí, por lo que se determinó: “tiene prominencia lo que ya es”.

De ahí que la noción de vida constituye los debates actuales, los cuales ponen la mirada en la genética, por lo que hablar de este término, ya no significa hablar de un don, sino evocar vanamente algo que debe ser planificado, entonces ¿cómo se va a proteger a un ciudadano embrión?, cuestionó.

El profesor en Teología Ecofeminista sostuvo que si las leyes estuvieran basadas sólo en el catolicismo, entonces parecería que únicamente este grupo serían considerados ciudadanos, y lo grave está en que las iglesias emplean el término vida como un concepto abstracto.

El Estado tiene la responsabilidad de garantizar el derecho laico, que deriva en la libertad de conciencia y el respeto a los derechos humanos, pero tal parece que hoy con la fuerza de la ley y aprovechando la religión, las autoridades quieren retroceder muchos años en la historia.

La moral, no debe ser el factor en el que se basen los legisladores para la elaboración de leyes, como sucede ahora en las legislaturas del país, porque la iglesia “defiende un fetiche, una abstracción de la vida”.

“Protegen la vida de un abstracto, pero joden la vida de muchas mujeres” y el estado pugna por quitar esta decisión a aquellas, de las que ni siquiera conoce las circunstancias por las que atraviesa, todo en nombre de la ética, cuando la ética es responsabilidad y no sólo moral, planteó.

El derecho más básico que tiene una persona, es el derecho sobre su propio cuerpo, si la ley no da buenas razones jurídicas para tratar a las mujeres de forma diferente a los varones, estamos frente a una ley discriminatoria, “porque los hombres si podemos decidir y las mujeres no”.

Esta perspectiva, también discrimina a las mujeres entre sí, de las que tienen recursos económicos y las que no, “las que se mueren son las pobres de América Latina; lo que se penaliza es la pobreza, la que tenga recursos irá a la Ciudad de México”, señaló.

Finalmente afirmó, que “si el aborto es cuestión de ética, la ética es decidir con responsabilidad”.

 

 


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