René Fernando Lara Cervantes
René Fernando Lara Cervantes

El Banco Mundial (BM) define la pobreza como la privación pronunciada en el bienestar, describe que la gente se encontrará mejor si tiene un mayor dominio y acceso sobre recursos y productos. En concreto, se refiere a si los hogares tienen recursos suficientes para satisfacer sus necesidades, por lo que típicamente la pobreza se mide al comparar el ingreso y consumo de los individuos, respecto a umbrales definidos; bajo los cuales, a alguien por debajo de éstos, se le considera pobre.

Sin embargo, ese concepto ha incrementado su complejidad, por ejemplo, en 1987 Amartya Sen aportó una definición integral de pobreza, donde describe que el bienestar se origina en la capacidad de desempeñarse en sociedad y la pobreza surge cuando la gente tiene rezago en capacidades claves, el que sumado a un ingreso inadecuado, escaso acceso a educación y salud, inseguridad, baja autoestima y a la ausencia de derechos. Así la pobreza se convierte en un problema multidimensional e invulnerable ante soluciones rudimentarias. La reducción de la pobreza, además de un aumento en los ingresos, debe venir acompañada de medidas que empoderen a los pobres, como protección contra riesgos y corrupción. La desigualdad está asociada a la pobreza y referida tanto a la distribución de los recursos dentro de la población como al riesgo de la vulnerabilidad, es decir, el de caer en pobreza en un futuro, a raíz de crisis financieras, fenómenos naturales como sequías, entre otros factores.

La Comisión para América Latina y el Caribe (Cepal) informó hace pocos días que toda América Latina tuvo una reducción en la pobreza, a excepción de Honduras y México. Medición realizada entre los años 2009 y 2010, donde para 2009 la pobreza era de 34.8 por ciento del total de habitantes del país, tiempo de la mayor crisis económica en ocho décadas ya que el PIB se contrajo en 7.2 por ciento. Para 2010, el porcentaje de pobreza se elevó a 36.3 por ciento, justo cuando la economía tuvo un repunte en el producto interno bruto (PIB) según este organismo.

Explico, 36.3 por ciento de incremento en la pobreza contempla a la totalidad de personas que se encuentran en alguno de los criterios de Cepal. Sin embargo, el mayor incremento de pobres en México se debió al aumento en la indigencia, cuya cifra abarcó a 13.3 por ciento de los 112 millones 336 mil habitantes, que era la población estimada en el Censo de Población y Vivienda 2010, conducido por el Inegi. Eso elevó la indigencia en 2.1 puntos porcentuales respecto a 2009, que equivale a 2 millones 359 mil personas, según La Jornada (Nacional).

En síntesis, los promedios de pobreza y de indigencia para México son superiores a los de la región en su conjunto; situación que contrasta con la reducción de la pobreza en casi todos los países latinoamericanos. Los datos de la Cepal prueban que los efectos de la crisis de 2009 en América Latina fueron abatidos con cierto éxito por la recuperación económica, afectando positivamente a los indicadores de pobreza. En 2010 la población latinoamericana era de 591 millones de personas, en la cual, la pobreza se redujo en 1.6 por ciento, que representa un total de 9.4 millones de personas, mientras que la indigencia cayó 0.8 puntos porcentuales, equivalente a 4.7 millones de habitantes que dejaron la pobreza extrema, refirió ese organismo. Respecto a la indigencia, la Cepal supone que ésta aumenta por el encarecimiento de los alimentos.

Carlos Fernández-Vega, en su columna “México SA”, describe que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos debate para definir de cuánto será el aumento salarial para 2012. Se estima que éste aumente entre 3 y 5 por ciento. El promedio de éste en 2011 fue de 58.2 pesos y podría incrementarse a 59.95 pesos, y en el mejor de los casos hasta 61.11 pesos, en contraste con el costo que de una Canasta de Alimentos Recomendable (CAR), cuyo costo asciende a 180 pesos, precisa El Financiero, y hace evidente una violación a la Ley Federal del Trabajo que establece que el “salario Mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. Lo que se suma a una caída del poder adquisitivo, en tanto que hoy 65 por ciento de la población ocupada debería de laborar 24 horas y 12 minutos para poder acceder a la CAR, mientras que en 2006 tenía que hacerlo sólo por 13 horas y 19 minutos, resaltando que su costo era de 80 pesos, de acuerdo con un estudio de la UNAM, mismo que destaca que cumplir al pie de la letra lo establecido en la Ley Federal del Trabajo requeriría de 850 pesos diarios para cubrir a cabalidad todas las necesidades básicas.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, comentó que ante las crisis financieras los gobiernos latinoamericanos han expandido el gasto público en vez de contraerlo, además de reducir la vulnerabilidad de sus trabajadores a choques externos y con miras a mejorar sus medidas. Carlos Fernandez-Vega estima que son mexicanos, 33 de cada 100 pobres latinoamericanos, una estrellita más al calderonato, que como podemos apreciar va siempre con la corriente: pone en riesgo las pensiones y a través de sus reformas laborales incrementa la vulnerabilidad de los mexicanos.

A su vez, las sequías que azotan al país tienen a millones de personas a punto de caer al abismo de la pobreza. Lo del incremento del gasto público parece respetarse, aunque se orienta a la partida incorrecta: a incrementar los aguinaldos de la burocracia, respecto al año pasado. Hasta el próximo martes.

 

lararene83@yahoo.com.mx


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