René Fernando Lara Cervantes
René Fernando Lara Cervantes

En la Sierra del Totonocapan, en Veracruz, se encuentra el municipio de Espinal, sitio inadvertido por la prensa escrita, hasta hace poco tiempo. La crisis económica que sacude al país no se olvidó de esta pequeña área enclavada en la sierra, que en un intento por salir del bache neoliberal implementó un programa de reactivación de mercado, se trata del Tumin.

El portal de Internet Economía Solidaria narra que el proyecto fue iniciado por Juan Castro Soto y Álvaro López Lobato, con el fin de contrarrestar la crisis económica del sistema capitalista. Proyecto también impulsado por asociaciones civiles como el Centro de Investigación Intercultural para el Desarrollo (Ciides), la Red Unidos por los Derechos Humanos (RUDH) y alumnos y docentes de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI); éstos en conjunto trabajan para que los productores y demandantes consuman los bienes y servicios de la región.

El tumin, palabra totonaca que significa dinero, consiste en la emisión de moneda local basada en el sistema de trueque, maneja vales de 1, 5, 10 y 20 tumin, cuyo mecanismo según El Universal es muy simple: una red pequeña de comerciantes locales acepta el tumin como medio de cambio válido; cada negocio establece una parte proporcional de pesos y tumin a recibir a partir de 10 por ciento de la cantidad a pagar; además a cada nuevo comerciante que se integra a este proyecte se le dota de 500 tumin para que disponga de ellos como mejor le parezca. Por ejemplo, si alguien quiere comprar un kilo de carne a otro tumista, en vez de pagar 70 pesos, paga 50 y 20 tumin, que serán usados por el carnicero en otro negocio donde éste sea válido.

Hasta ahora hay testimonios positivos por los resultados obtenidos, ya que se ha reactivado el mercado local por el incremento en el comercio de bienes y servicios, y por una mayor liquidez. Los usuarios de este instrumento perciben que les alcanza más el dinero, al mismo tiempo se promueven los productos de la región, se establecen relaciones con otros socios y se estimula la microproducción. Además, el municipio que tiene problemas de pobreza, gana identidad y visibilidad. Hasta ahora todo parece idílico, una salida mágica para iniciar la transición a una economía más justa, sin embargo, ¿cuál es la postura de las autoridades monetarias en México?

En México, por ley, el gobierno federal tiene el monopolio de la emisión de dinero, a través del Banco de México. En esta exclusividad de imprimir billetes y monedas reside la certeza de que el Peso vale, además de que en teoría, el Banco de México tiene los medios para mantener su valor. La teoría propuesta en el texto The Economis of Money, Banking and Financial Markets, de Frederic S. Mishkin, sugiere que los bancos centrales deben ser autónomos, para estar exentos de cualquier tipo de presión política y de esta manera manejar responsablemente las tasas de interés, cuya presencia afecta a la producción agregada, los niveles de crédito y los mercados financieros; además de evitar el financiamiento de grandes déficits presupuestarios.

Se preguntará usted cuál es la relación de esto con el tumin y si éste está violando la ley que da la exclusividad de la emisión de papel moneda al B de M. Resulta que la administración del tumin tiene una estructura muy similar a la de un banco central ya que consta de un organismo, la Comisión Bancaria, que lleva el control de los participantes, además de la emisión de vales. Al igual que el B de M, periódicamente evalúa el funcionamiento del mercado, así como la posibilidad de emitir nuevos bonos, evitar fraudes hasta el punto de llegar a considerar entrar en el tema de los préstamos. Aunque los fundadores del proyecto aseguren que no se trata de sustituir al peso, el Banco de México considera una amenaza la creación de este medio de cambio, por lo que el caso es investigado por la Procuraduría General de la República.

Quizá el tumin esté violando la ley, pero la experiencia de tener una moneda que no esté sujeta a las reglas y condiciones del ambiente macroeconómico internacional resulta una experiencia muy estimulante, aunque también presenta sus desventajas. Existe la amenaza latente de la política a querer manipular a la Comisión Bancaria, y quizá lo más grave que ésta no tenga los medios para sostener su valor (actualmente un tumin es igual a un peso). Además presenta el mismo problema que cualquier otra moneda en el mundo: su valor reside en la confianza de la gente, en que las personas creen que vale. ¿La Comisión Bancaria tendrá mecanismos para enfrentar una caída en la confianza del tumin? Pero no hay que negar que el proyecto tiene grandes ventajas ya que ha restituido la esperanza de que se puede mejorar la distribución de la riqueza, desvanece la fuga de capitales porque se limita a pequeños negocios como restaurantes, carnicerías, salones de belleza y peluquerías, farmacias, y otros más de la localidad; además genera sensación de prosperidad.

El Espinal es un municipio que rebasa los 24 mil habitantes, cerca de la mitad son indígenas totonacas, es pobre y la mitad de su población carece de agua potable y drenaje. Como este municipio existen muchos más en México, a mi juicio sería pertinente que el Banco de México permitiera que el experimento siguiera su curso, con el fin de probar la alternativa de una moneda con sentido social y de justicia. Es verdad que el proyecto tiene fortalezas y debilidades, pero todo cambio inicia con ideas imperfectas; mientras tanto, le recomiendo que espere a realizar inversiones o ahorrar en tumin. Hasta el próximo martes.

 

lararene83@yahoo.com.mx


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