René Fernando Lara Cervantes
René Fernando Lara Cervantes

El futbol es el deporte que quizá posee la mayor cantidad de fanáticos en México, de baja calidad y exitoso gracias a una estrategia meticulosa de comercialización, con un gran dramatismo digno de las mejores telenovelas se arraiga en la mente de los fanáticos de los clubes que disputan los torneos a lo largo del año. Podría pensarse, y ojalá así fuera, que su mayor defecto sólo sea ser un mal espectáculo. Pero el deporte de las patadas también le mete goles a la naturaleza, a sus ecosistemas y al deterioro de los recursos naturales. Al menos así es el caso de FEMSA, que actualmente construye el nuevo estadio de los Rayados de Monterrey.

El parque La Pastora, se localiza en el municipio de Guadalupe, Nuevo León, y es parte de la zona metropolitana de Monterrey, que según el estudio Heineken: Overview of controversial business practices in 2010, realizado por SOMO, organismo independiente y no lucrativo que trabaja temas económicos, sociales y ambientales relacionados con el desarrollo sustentable, afirma que la capital regiomontana es la segunda ciudad más grande de México y la más contaminada del país.

Destaca que La Pastora es el área verde recreacional más importante de la ciudad, ahí se yergue un gran bosque y el río La Silla, único río vivo de la ciudad, rodeado de encinos y sabinos, esta área alberga también un zoológico para el disfrute de los visitantes. A pesar de la importancia de esta zona, la subsidiaria Desarrollo Deportivo y Comercial, perteneciente a FEMSA, recibió la concesión de 26 de las 130 hectáreas de esta joya natural para la construcción de un nuevo estadio que albergará a la escuadra de los Rayados de Monterrey y que contará con capacidad para 55 mil espectadores y 5 mil lugares de estacionamiento. El proyecto resultó una amenaza severa para el equilibrio natural de La Pastora, que desde 2009 fue declarada área natural protegida (ANP) por el gobierno del estado de Nuevo León con el propósito de proteger el medio ambiente.

Green Peace revela que además del bosque y el río, la zona es hogar de 107 especies de fauna, algunas amenazadas y en peligro de extinción; y por si fuera poco, el plan del nuevo estadio contradice al Programa de Acción ante el Cambio Climático (PACC) elaborado en 2010 por el gobierno de Nuevo León. “El acelerado deterioro del entorno (agua, suelo, aire y ecosistemas) debido a un crecimiento desordenado, y una deficiencia en el uso eficiente de recursos” es una prioridad señalada en el PACC, violada con consentimiento de las autoridades gubernamentales, supuestas vigilantes y protectoras del medio ambiente.

La Secretaría del Medio Ambiente y los Recursos Naturales (Semarnat), encargada de definir el uso sustentable de los recursos naturales y de mitigar la contaminación a través de restricciones en los procesos realizados por la IP y la ciudadanía, se encuentra como pastoreando un gallo, es decir ser omisa. De acuerdo a Proceso, esto lo constató el Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable Núcleo Nuevo León, que recomendó a Semarnat negar el permiso por los daños a la naturaleza en los terrenos de La Pastora y el peligro latente para los regiomontanos por la afectación del afluente que se violenta a consecuencia de los fenómenos meteorológicos que pudieran provocar inundaciones.

La gestión por parte de FEMSA en la creación del nuevo estadio está llena de contradicciones y omisiones, aparte de las mencionadas con anterioridad. Reporte Índigo subió a la Internet un video reportaje, donde se revelan los caóticos efectos del proyecto que sobre el tráfico en las avenidas de Monterrey y sus efectos colaterales al ambiente como la contaminación por ruido y los daños a la salud pública por un aumento en las emisiones de dióxido de carbono, a raíz de la nula conectividad del transporte público con el nuevo estadio y que obliga a incrementar el uso de automóviles particulares para trasladarse a disfrutar de un partido de futbol. Tan interesante la transparencia del gobierno de Nuevo León, que sólo los diputados sabían de esta información generada gracias a una simulación realizada por C&M consultores, en fin, por suerte en este mundo existen las fuentes anónimas.

Adicionalmente, el estudio realizado por SOMO considera que existen 46 efectos adversos y nueve benéficos entre los que se encuentran el deterioro del suelo, el agua y externalidades negativas a la salud pública. Si utilizamos aritmética simple, restando los beneficios de los efectos nocivos, cualquiera sin necesidad de ser experto en materia de medio ambiente se daría cuenta de que algo anda mal. En esa simple resta se resume lo siguiente: se pone en riesgo a 52 especies de flora, 107 tipos de fauna y se pierden 12 hectáreas de bosque.

Internamente, FEMSA está violando su esquema de sustentabilidad, que consiste en incentivar la educación y la productividad de las comunidades y en el cuidado ambiental, en concreto la mitigación del cambio climático y respetar los recursos hídricos y los bosques de las comunidades; externamente ni siquiera mira las guías de la OCDE para empresas multinacionales, los mandatos de la ONU relacionadas con el agua, ni la Guía para los Negocios y Derechos Humanos.

Todo lo anterior evidencia a un Estado depredador, calificativo asignado a los gobiernos por un querido amigo ex delegado de Profepa. La ciudadanía ha tratado de defender el área sin embargo, para la mayoría de los aficionados, están frenando el “progreso”, así que sacrificar algunas hectáreas de bosque, flora y fauna no importa, ya que para vivir bien hace falta solamente cerveza y un partido mediocre de futbol. Hasta el próximo martes.

lararene83@yahoo.com.mx


Nuestros lectores comentan

  1. Entonces ya es un hecho la construccion? con todas esas partidas negativas va a ser un fiasco como el omnilife de chivas, aunque por el publico de mty, al parecer si lo llenaran. triste porque aqui en mexico se sigue haciendo todo con las patas$$$