René Fernando Lara Cervantes
René Fernando Lara Cervantes

México desborda de riquezas naturales en abundancia: hay petróleo, oro y plata; recursos forestales y extraordinarios litorales. La madre naturaleza nos colmó de un acervo tan rico y variado tanto en belleza como en beneficios, sociales y económicos, que podemos ser la envidia de otras naciones. Sin embargo, hay algo que no tienen que envidiarnos, eso es a nuestras autoridades y quizá al mismo pueblo mexicano, que permiten la dilapidación y depredación a paso veloz de tan exquisita y abundante riqueza natural. La receta para tan nocivo proceso es muy simple: mantenga en Los Pinos a gobiernos como el foxista y el calderonista, claro está, sin quitarle mérito a sus predecesores y tolérese su rapacidad, al menos es la idea que expresa Carlos Fernández-Vega en su columna, “México, SA”.

Petróleos Mexicanos (Pemex), la paraestatal más importante de México, tiene un rol clave en el saqueo sistemático del acervo natural de México; y a pesar de ser una empresa tan castigada por el fisco, sigue siendo la gallina de los huevos de oro para aquéllos que, por nepotismo, favores pendientes o por cualquier otra causa, tienen la oportunidad de hacer negocios con y a través de la paraestatal.

Actualmente, quizá el mayor interesado en el petróleo nacional es Estados Unidos. Nuestros vecinos yanquis, el 20 de febrero pasado, suscribieron un acuerdo para explotar yacimientos transfronterizos, el que, según Rosario Green, impide al vecino país “hurtar” a México la riqueza petrolera que le corresponde, refirió La Jornada (Nacional). El tratado establece que los yacimientos no podrán ser asignados a múltiples compañías, por lo que ambas partes decidirán qué empresa realizará los trabajos. Soberbio acuerdo, seguramente negociado con justicia, teniendo en mente que para explotar tales yacimientos se requiere una empresa experta en aguas ultraprofundas para realizar la exploración y explotación conjunta y posteriormente repartir el petróleo.

Con el desmantelado Instituto Mexicano del Petróleo, esto queda en evidencia y para el mes de abril se espera que el consorcio estadounidense Hellix Wellington Containment participe en las labores iniciales en el área de Perdido, a 30 kilómetros de la frontera y donde se cree que hay un yacimiento con potencial de 3 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente, según La Jornada (Nacional). Si se supone que con justicia se reparten los beneficios de los yacimientos compartidos, ¿acaso tiene Pemex la capacidad de refinar el crudo que nos corresponde? Para muestra falta un botón y de acuerdo con el portal de Internet de Pemex al menos hasta abril de 2011 se importaban 4 de cada 10 litros de gasolina que se consumen en el país, a un costo total aproximado de 10 mil millones de dólares anuales.

No sorprende que los norteamericanos se muestren interesados en estos yacimientos, ya que el paro en el suministro iraní impacta a los precios internacionales del crudo y los empuja al alza, que de forma inicial, beneficia a México. El Fondo Monetario Internacional advierte que el faltante ocasionado por el corte en Medio Oriente deberá ser abastecido de otras regiones y eso crea un incentivo importante para explotar los yacimientos transfronterizos. Lo reafirmó Obama a finales de febrero cuando en visita a Miami, Florida, dijo que se busca aumentar la producción en ambos países, por supuesto la prioridad es su nación.

Aquí, el sustento de cada día para Pemex es el crudo, en sus ventas radica la sustentabilidad a largo plazo, algo tan ficticio como un espejismo en el desierto. En el penúltimo año de esta administración, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Pemex reportaron importantes pérdidas. La petrolera el año pasado pagó impuestos por 876 mil 15 millones 747 mil pesos, 34 por ciento más que en 2010. A pesar de que obtuvo utilidades por 784 mil 532 millones 426 mil pesos, por la sangría financiera de la que es víctima, sus utilidades se convirtieron en una pérdida de 91 mil 483 millones 321 mil pesos, superando en más de 100 por ciento las pérdidas de 2010, acorde con cifras de La Jornada (Nacional).

¿Adónde fueron a parar esos recursos? La respuesta está en el saqueo. Carlos Fernández-Vega narra que han sido los dos gobiernos panistas los que más han saqueado, vía fiscal, las finanzas de la paraestatal. Cerca de 5 billones de pesos en una década de gobierno blanquiazul se han dilapidado en servicios personales, onerosos contratos de transnacionales depredan a la industria nacional y cualquier otra gracia improductiva para el país.

El mecanismo de saqueo es simple: Más reservas son más exportaciones de crudo y mayores ingresos para Pemex, que posteriormente exprime la Secretaría de Hacienda y se gasta en las mismas atrocidades que hasta ahora. Así se resume el concepto de abundancia petrolera, que ha caracterizado a las administraciones panistas luego de casi 12 años de su llegada al Ejecutivo federal. Y mientras la abundancia se destina a la glotonería de la clase política y sus allegados, Petróleos Mexicanos posee una deuda histórica de 55 mil 951 millones de dólares que no tiene nada de sorprendente, si se considera que el fisco lo deja en números rojos y con la necesidad de pedir prestado para mantenerse a flote.

El pasado 26 de febrero, Calderón inauguró la plataforma Bicentenario en aguas del Golfo de México, donde presumió la restitución de más de 100 por ciento de las reservas probadas y concluyó que se ha salvado a Pemex, declaraciones que pierden validez ante el reporte de la Auditoría Superior de la Federación, que de 2007 a 2011, las reservas fueron sobreestimadas. Si algo se ha salvado son los intereses de quienes beben del oasis negro, de aquellos codiciosos que enajenan ese manantial, propiedad de la nación. Hasta el próximo martes.

 

lararene83@yahoo.com.mx


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