Operativos. Ya ven cómo es la gente de chismosa, que en todos los lugares de reunión se ha convertido en tema y lugar común el hablar de los –cada vez más– espectaculares operativos de seguridad que se ven por las calles de Zacatecas.
Tan común se ha vuelto el tema que, como buenos mexicanos, ya buscaron muchos darle salida al asunto por el lado del humor fácil y hasta negro, al platicar de que vieron una larga fila de patrullas de policías estatales, ministeriales o municipales, con agentes armados hasta los dientes, embozados y con actitud de “quítense que ahí les voy”.
El chiste es que, luego, muchos de esos operativos son en realidad para prevenir o disuadir que los malandrines hagan de las suyas, y como la gente ve que no hay detenidos, recuperaciones de vehículos o nada, ya les pusieron nombre.
Ahora les dicen “operativos Samsung”… porque son de pura pantalla.
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La puerta. Por cierto que en un medio local de comunicación me topé con una nota de ésas que estremecen, sacuden al lector. Vamos, una nota de esas que te sacan de onda.
En la nota en cuestión se develó algo que nadie sabía: que en un tiempo pasado, en Zacatecas ¡se abrió la puerta a la delincuencia! ¡Virgen santa! Y yo que pensaba que, como decían antes, vivíamos en uno de los estados más seguros del país. Qué tonta he sido…
¡Ja, ja! A casi dos años que llevamos de nuevo gobierno, finalmente ¿alguien se dio cuenta de eso?
Pero por amor de Dios, a quién se le ocurre. Pues si el asunto no es “descubrir” el hilo negro de que se abrió la puerta a la delincuencia, sino preguntarles: bueno, y ¿a qué horas la cierran?
Ojalá no estén esperando hasta el final de los tiempos (gubernamentales, o sea, seis años) para intentar cerrarla, pero ya desde afuera. Eso sí que no se vale.
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Gracias, muchas gracias. Por primera vez en muchas elecciones, esta vez sí hay algo importante que agradecerle al IFE. Y no se trata de las aperturas, los debates, la vigilancia, la participación ciudadana.
Se trata de la erradicación de toneladas y toneladas de basura electoral.
En esta elección, eso que llaman “mobiliario urbano” está limpio de banderines, pendones, pósters corrientísimos, mantas deslavadas y otras cochinadas, gracias a las más recientes modificaciones a las reglas de la propaganda política en campañas.
Gracias le damos encarecidamente al IFE por regalarnos menos contaminación visual y menos contaminación por los materiales que se usaban en esas aberraciones que llamaban “objetos de propaganda política”.
Ojalá que, con esta medida, los candidatos y sus gurús publicitarios finalmente se hayan dado cuenta de que los postes no votan. Y los espectaculares tampoco, ¿eh?
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Riegues y regadas son asuntos de mangueras.
No dejen de escribir a:
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