Botines y divisiones

Metidos en una absurda, contraindicada e irracional dinámica de golpes bajos, hay quienes, desde la cúpula priísta en la entidad, llegaron a plantear un esquema muy interesante de votación para, de una buena vez, ajustar cuentas y prefigurar el escenario 2013.

Ni un voto al Verde, era la consigna.

Y era porque de pronto cambió la dinámica absurda en la que habían caído quienes, desde su torpeza, creyeron que se le hacía un daño a su aliado partidista en esta contienda.

No les queda claro que la gente está harta de que se peleen los políticos de unos y otros partidos, sobre todo cuando tales pleitos no constituyen una verdadera competencia en el terreno de las ideas y las propuestas.

Y, por si algo faltara, la genta está harta de que los supuestos aliados en esta contienda se la pasen ensimismados, cuestionándose y, más grave aún, estorbándose los unos a los otros, en lugar de “acuerparse” y unirse contra los adversarios, que están en otros partidos.

El caso es que muchísimos de los potenciales electores se comienzan a plantear desde este momento, a tres semanas de las elecciones que, si no logran ponerse de acuerdo entre priístas y verdeecologistas, porque los primeros no quieren “darle” ni un voto a los segundos, no habrá manera de que realmente construyan, juntos, soluciones a la problemática de la gente.

Pero, a fin de cuentas, es un asunto muy de ellos, y seguramente habrán de tener suficiente ventaja ante los demás competidores para destruirse a sí mismos.

Se trata de una pésima señal hacia los votantes, y más aún hacia la campaña de su candidato presidencial y, ¡sorpresa!, hacia el gobernador de Zacatecas.

Por si los priístas y los neopriístas del condado no se han dado cuenta, entre las candidatas a diputaciones federales de representación proporcional o plurinominales por el Partido Verde Ecologista de México están, ni más ni menos, que una sobrina y una hermana del mandatario estatal, en calidad de propietaria y suplente.

Olvidaron, pues, que sin votos no hay curules. Ni fuero. Ni dieta. Ni… nada que dar.

Pero en el condado hay gente que se pasa de lista.

Si la prioridad no es, por el momento, la elección federal, ¿para qué soñar en el proceso local de 2013?

Si la gente vota por el PRI, ese voto cuenta, si vota por el Verde, cuenta igual. Si vota por ambos, también, y al final se los dividen.

¿Para qué alentar fracturas (y calenturas)?

De salida

A propósito de adelantados, una larguísima lista (¿o tonta?) de ligaminoristas, chiquitinas y chiquitines, se empiezan a sentir diputados locales y alcaldes.

En tierra de ciegos… la democracia pierde.

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