Como parte de una ciudadanía responsable, ante la veda que ha sido decretada, por esta vez no hablaremos ni de políticos ni de campañas ni de partidos, pero creo que valdría la pena, en la idea de repensar lo que podemos esperar del próximo domingo, reflexionar un poco sobre la contraparte, es decir sobre los actores centrales que saldrán a ejercer su derecho de voto el próximo domingo, quiénes son, cómo son y qué podemos esperar de ellos.
Debo de reconocer que como muchos, ya estoy disfrutando el descanso que significa poder encender la televisión sin ser bombardeado por cientos de miles de espots en donde se atacan los unos a los otros, sin mucha buena fe que digamos, y con los que nos enajenaron las conciencias en los últimos meses. Este bombardeo despiadado; que muchas veces nos obligo a desconectar las cajas idiotizantes, ahora nos deja parcialmente liberados, y digo parcialmente porque ahora los tiempos son para el IFE, y está bien que así sea, para que capacite, por decirlo de alguna manera, a las personas que acudirán a las urnas el próximo domingo.
Ante todo esto; insisto, las presentes reflexiones son para intentar realizar un análisis de cómo actuará la ciudadanía ante este momento tan importante para la vida de nuestro país, y debo aceptar que las conclusiones no son nada halagadoras, no podemos ser muy optimistas, lo que queremos decir es que la ciudadanía de la que formamos parte, es decir este ejército de votantes, no hemos, tenemos que reconocerlo, alcanzado aún la mayoría de edad.
Permítanme explicarme, si por un lado hemos escuchado hasta el cansancio que las encuestas con que también nos bombardearon en los últimos meses, intentaron meternos en la cabeza una realidad que no era del todo creíble, es decir un poco ficticia, porque los números se confrontaban con una realidad que no es la que muchos veíamos en nuestro entorno, permítanme dar un ejemplo solamente que sustenten mi punto.
Mientras las encuestas dicen una cosa, en por ejemplo los cierres de campaña nos encontramos que la candidata se lució al meter 40 mil personas en la plaza México, y en el cierre en Guadalajara contar con otros 45 mil en el Estadio Omnilife, por otro lado el candidato puntero prácticamente lleno el Estadio Azteca, adonde fueron acarreadas –perdón transportadas– por más de 2 mil autobuses unas 100 mil personas y aun así no se logró llenar totalmente el estadio, y unos días más tarde en su casa el Estado de México, lograron una concentración nos dicen mayor de 140 mil personas, mientras que el otro candidato, el de las izquierdas, sin un gran esfuerzo logró llevar a su cierre en el centro de la ciudad de México a un millón 400 mil personas, y aun así nadie le da las mínimas posibilidades de triunfar.
Éstas son las cosas que nos destantean, porque que todo parece estar definido, una pista de lo que estamos hablando es que entre más nivel de escolaridad se tiene en este país, más son las posibilidades de votar por la izquierda, pero claro que la mayoría de los que acudirán a las urnas tienen un nivel bajo de escolaridad y son ellos los que darán los resultados, ésta es la veta que queremos explorar ya que estamos hablando de los votantes y cómo suponemos sufragarán su voto.
Después de investigar un poco, los resultados no son nada alentadores, y permítanme que haga referencia a un análisis que recientemente realizó Lorenzo Meyer y que nos muestra unas cifras que bien vale la pena recordar.
Estos números nos permiten entender un poco mejor la naturaleza de aquél que va a votar, y fueron recabados por un grupo de académicos de diversas universidades del país, liderados por la UNAM, y analizados en una encuesta –de las buenas– que puede revisarse bajo las siglas de EOUE (Encuesta del Observatorio Universitario Electoral) que fue proyectada por órdenes de José Narro, Rector de la UNAM, para auxiliar con la confiabilidad de esta institución y sus capacidades en tecnología y academia sobre el presente ejercicio electoral.
Lo primero que rescato de este estudio es de donde se informan aquéllos que van a votar sobre el proceso electoral, 70 por ciento de la población de acuerdo a este estudio se informa solamente a través de la televisión abierta controlada como todos sabemos por el duopolio televisivo y principalmente por Televisa, y sólo 6 por ciento lo hace a través de noticieros y programas de radio, mientras que 7 por ciento a través de los medios impresos. Y me preguntaba cuál es el impacto de las redes sociales de donde nace la propuesta del soy 132, y que han levantado revoluciones en el mundo árabe, en Europa y en los Estados Unidos, y que recientemente aparece en escena en nuestro país dándonos algo de esperanza, de acuerdo a los resultados de este estudio, realmente repercutirá poco en el presente proceso electoral ya que sólo 2 por ciento de los encuestados reportó tener acceso y verse influenciado por las redes sociales a través de Internet, un porcentaje demasiado bajo para que pese en los resultados.
A lo que nos lleva los números anteriores es a ratificar la idea de que es la televisión la que realmente influye en los resultados que tendremos –y sufriremos– la próxima semana y a nadie le queda duda de qué lado está la televisión y su influencia en nuestra incipiente democracia, pero cuando menos el movimiento 132 está y seguramente seguirá dando la lucha contra esto que sería el principal mal de origen.
Además, de acuerdo al estudio que ahora comentamos SÓLO 16.4 por ciento de los encuestados dijo tener poca o nula confianza en la televisión, un número no sólo bajo sino que seguramente puede enmarcarse dentro de aquéllos que se informan a través de otros medios, sobre todo los impresos, que es el universo que conocemos como gente enterada o informada de la realidad que nos rodea, y éste es un porcentaje bajo, menor a 20 por ciento, mientras que 48.4 por ciento del teleauditorio confía aunque en forma parcial en lo que la televisión le informa, es decir casi la mitad de los televidentes que van a ejercer su derecho de voto, se tragan el cuento que la televisión quiere trasmitirles, y lo que es peor, 33.8 por ciento tiene mucha confianza en la televisión, es decir ellos, muy posiblemente, sean prácticamente un voto duro a favor del candidato que Televisa ha querido venderles como próximo Presidente de México.
Los números no nos dejan lugar a dudas, 4 de cada 5 ciudadanos con derecho a votar, obtiene su información política de la caja idiotizante en la que confía y por la cual se deja influir.
Y por si esto en si no fuera ya lo suficientemente malo, los resultados son aún más deprimentes por que más de la mitad de la población encuestada irá a votar en un sentido de individualismo, “votaré por quien creo que me va a ir mejor A MÍ, o por quien será mejor para MI BARRIO, para MI LOCALIDAD, esto lo afirma 56.4 por ciento de los encuestados, y es al final de cuentas una posición de derecha, una postura individualista, en vez de pensar en votar por aquél que va a ser mejor para México o a la comunidad. Pero vayamos más lejos SÓLO 6 POR CIENTO DE LOS ENCUESTADOS VOTARÍA POR QUIEN ES HONESTO Y COMBATIRÍA MEJOR LA CORRUPCIÓN, porque estos valores no son los que realmente le interesan al universo de los votantes.
Y para acabar de deprimirnos, 36 por ciento de los encuestados votarán por aquél que le dé más por su voto (en recursos en efectivo, despensas, láminas, cemento, etcétera). Y 11.9 por ciento es el número de votantes que fue influido por las encuestas porque son los que aseguran que votarán por quienes les han dicho que van a ganar.
Por todo esto, como diría Maquiavelo, cada sociedad tiene el gobierno que se merece.
