Chismes de lavadero

Así es, querido lector, las instituciones de nuestro vecino del norte andan chismorreando, sacan los trapitos al sol de una de las aportaciones más macabras del calderonato y quizá la principal causa de su fracaso en el combate al crimen organizado: el lavado de dinero.

Se estima que en México se lavan cada año 39 mil millones de dólares, provenientes de ingresos por la venta de drogas, principal fuente de los recursos lavados, al menos así lo calcula el Departamento de Estado estadounidense. En su reporte, Lavado de dinero y delitos financieros, aseguró que nuestra nación es uno de los principales países productores y de trasiego de droga a nivel mundial; favorecida enormemente por el mercado de estupefacientes norteamericano y la gigantesca frontera que resulta difícil vigilar.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) define en términos generales el lavado de dinero como: el procesamiento de las ganancias derivadas de la actividad criminal para disfrazar su procedencia ilícita. Lo realiza con el fin de permitir a los criminales disfrutar de sus ganancias sin arriesgar su fuente.

Tema trascendental para comprender la situación de violencia exacerbada que lleva tiempo tiñéndonos de rojo; tanto, que ha penetrado en instituciones que deberían velar por nuestro bienestar. Un ejemplo es el caso Monex, de donde se acusa a Enrique Peña Nieto haber recibido 160 millones de pesos para su campaña política, los cuales fueron repartidos a través de tarjetas de ese grupo financiero. Mientras tanto las autoridades no hacen lo que les corresponde, al pasarse la bolita, respecto a esta situación. La SHCP que por ley debería impedir este tipo de operaciones, delega la situación a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para que ruede por el mundo como si nada hubiera pasado.

Para entender por qué este círculo vicioso tiene tanta importancia para México y Estados Unidos, se requiere de un estudio de los incentivos y del contexto, y es aquí donde el artículo A Bilateral Study of Money Laundering in the United States and Mexico, realizado el año pasado por la Escuela de Asuntos Públicos Internacionales de Columbia, puede proveer algunas respuestas.

Entendamos primero las causas que hacen tan seductor al crimen organizado. El economista australiano John Walker, pionero en estudios de lavado de dinero, considera que las actividades criminales son atractivas porque generan ganancias en todos los países; además, éstas aumentan con la complejidad del delito a cometer. Las ganancias, al provenir de fuentes ilegales, deben ser integradas de alguna forma a la economía formal, en esta etapa es donde el lavado de dinero entra en acción.

El estudio de este fenómeno es importante porque afecta la economía de un país y su sociedad, las repercusiones en lo social consisten en que el lavado de dinero permite el goce de las ganancias de la actividad criminal, incentivándolo a expandir sus operaciones y perpetuarse en el crimen de un país gracias a la concentración del poder en manos de unos pocos. El dinero lavado, implica en la economía competencia desleal ya que las empresas financiadas con estos recursos pueden vender debajo de los precios de mercado, además de adquirir una mayor capacidad de financiamiento que las empresas legítimas. Por otro lado, como el fin es encubrir actividades ilícitas, la inversión no se enfoca a generar rendimientos, volviéndola estéril.

Desafortunadamente y dada la naturaleza del fenómeno, la detección y medición en pesos y centavos de tales efectos es complicada de hacer. Sin embargo, los 60 mil muertos y el hecho de que la economía informal se encargó de brindar empleo a dos de cada tres mexicanos, hablan por sí mismos.

Este estudio a su vez calcula las ganancias de las principales actividades ilícitas en México, las cuales son: el tráfico de drogas, da ganancias por 7 mil 760 millones de dólares; el fraude provee una cantidad que ronda los 900 millones de dólares, el contrabando de personas aporta un billón de dólares anuales, el trabajo forzado 12 mil 994 millones de dólares, la prostitución 3 mil 640 millones de dólares, el tráfico de armas cerca de 20 millones de dólares y la piratería 12.5 billones de dólares.

La cifra más espeluznante son los millones de dólares generados por la trata de personas que representan 45.5 por ciento del total de las ganancias, seguido por las drogas y la piratería con 20 y 32 por ciento respectivamente. Mientras que de los 39 mil millones que se estiman se lavan, le corresponde 40 por ciento de este total a los estupefacientes, 33 por ciento al tráfico de personas y 20 por ciento a la piratería; siendo los más representativos.

Lo que revelan estos números está para quitarle el sueño a cualquiera, empeorando la pesadilla, la lluvia de plomo empleada por Felipe en su mandato para erradicar este mal. Una lindeza más del calderonato para vivir mejor, otro clavo al ataúd de su sexenio y otro fracaso rotundo que deja una mancha imborrable en la historia de México, imposible de lavar haiga sido como haiga sido. Hasta el próximo martes.

lararene83@yahoo.com.mx

Un comentario en “Chismes de lavadero

  1. segun dicen en la era priista el narco estaba pactado con el gobierno, con el pan se les combatió (equivocando el plan o como haya sido) cual sería pues la solucion? el sentido comun diria que despenalizando la venta de estupefacientes pero claro que dependeria del visto bueno de USA. o sea que como dicen pobre Mexico tan lejos de Dios pero tan cerca de la Virgen de Guadalupe, a no verdad!!!

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