Tendremos por lo menos tres años completos, o incluso un poco más, para cerciorarnos de que realmente puede cambiar la historia de Zacatecas.
Decían algunos amigos que desde la época en que Genaro Borrego Estrada era mandatario estatal no se han dado condiciones de verdadera cercanía con el presidente de México en turno, para lograr que a esta tierra, como decían los clásicos, le haga justicia la Revolución.
Y, bueno, cierto es que los ahora ex mandatarios estatales Arturo Romo Gutiérrez y Ricardo Monreal Ávila no tuvieron el mejor trato, que digamos, de los presidentes en turno.
Pero no fue el caso de Amalia Dolores García Medina, quien tuvo un trato de excepcional cercanía con Vicente Fox Quezada y con Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, los únicos dos panistas que han llegado a la Presidencia de México.
Visitas, fotos. Anuncios, fotos. Inauguraciones, fotos. Discursos, fotos, y foros con muchas fotos, ése fue el saldo de la buena relación con los presidentes.
Y, bueno, hospitales y autopistas que Amalia García nunca supo de qué manera vender a los electores, porque pudo más la frivolidad y la ambición desmedida que el supuesto amor por Zacatecas.
De cualquier manera es historia pasada.
Lo que viene, o esperamos que venga, es no sólo un trato excepcional del nuevo presidente de México a Zacatecas, sino el cabal aprovechamiento de la condición de cercanía entre el gobernador Miguel Alejandro Alonso Reyes y el ganador de la elección presidencial, Enrique Peña Nieto.
De salida
La imagen televisiva de una bestia repleta de indocumentados sólo puede significar que México es un país de ilegales e ilegalidades, ¿o no?
Esa imagen da cuenta, cierto, de invaluables actitudes de ayuda humanitaria a los hermanos centro y sudamericanos.
Pero también es una imagen que da cuenta de que nuestra frontera sur está podrida, a merced y disposición de coyotes, de criminales corruptos que nada saben de leyes.
Patrocinamos la ilegalidad y luego nos asustamos porque perdemos la tranquilidad.
Simple hipocresía barata, lacrimosas historias para vender lástima en la pantalla chica.
