La Manguera

Plazas “pluris”. Se acerca inexorablemente el final del sexenio, y ya pueden verse los signos que marcan el término de labores para muchos que, hasta diciembre, trabajarán todavía como empleados federales.

Se trata de los delegados, poseedores de un cachito de potestad en cada dependencia federal, y que por las extrañas condiciones de Zacatecas (quizás pase lo mismo en otras partes), convirtieron estas plazas en una especie de “extensiones” de su partido, el PAN.

Para ejemplos, nomás les recuerdo al todavía diputado federal Arturo Ramírez Bucio, al ex candidato a senador Ramón Medina, a Gilberto Zapata, que ha brincado en varias delegaciones, al mismísimo Joel Arce Pantoja y, ahora nuevamente de regreso al ruedo, a Lorena Oropeza.

A ellos, o a sus sucesores de los últimos días (del sexenio), les tocará cerrar la puerta cuando lleguen los nuevos, que muy seguramente serán cuadros (o redondos) del PRI.

O sea, llegarán a ocupar estas “plazas pluris” como si también se tratara de una vacante plurinominal de su partido, con una diferencia: en estas plazas sí había que chambearle un poquito.

Sospechoso. Por cierto, cuando Ramón Medina se fue de campaña porque quería ser senador, dejó en la oficina (o se lo mandaron, más bien) a Álvaro Humberto Reynoso, un señor que ni es de Zacatecas.

Ni es de aquí, y yo creo que ni conoce el estado, peeero… según me ha llegado el chisme, hay algunos presidentes municipales, de diversos colores, que no están muy a gusto con el señor y ponen en duda su desempeño.

Y es que según eso, cuentan las lenguas viperinas, al señor Reynoso le ha dado por hacer ciertos “enjuagues”, al grado de cobrar no sólo el diezmo, sino una reverenda comisión a los alcaldes, con tal de respaldarles uno que otro proyecto del 3×1.

¡Háganme el favor! Lo más malo de todo es que, con la malísima situación en que vivimos en el estado, a algunos alcaldes no les ha quedado de otra que aceptar, porque si no lo hacen, difícilmente verían un peso para alguna obra en sus municipios.

No hay que ser. En fin, al cabo ya casi, casi, se van.

De vaca… Sí, ya sé que dirán que ni me lo merezco, que para lo que hago es demasiado tomarme un breve receso, pero… me vale.

No bueno, ya en serio, a todos los que siguen este espacio de ameno comentario sobre el acontecer que muchas veces permanece velado al ojo no experimentado –o sea, esta columna de chismesito sabroso–, les agradezco y les digo que aquí nos vemos luego.

Miren que andar de métome-en-todo no es sencillo y menos cuando la tildan a una de chismosa mala leche. Pero qué le vamos a hacer, hay cosas que tienen que decirse y para eso me trajeron.

Así que les mando muchos besitos para que se acuerden de mí y aquí nos vemos el lunes 30 de julio otra vez, con más de lo que todos comentan debajo de la mesa, pero nadie lo dice en voz alta.

Hasta entonces… o antes, si se necesita.

Riegues y regadas son asuntos de mangueras.

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jennifer.harris@ntrmedios.com

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