MÉXICO, DF.- Es México un país de ‘melate’. Le apostamos a la suerte, y si no cae, pues hacemos que caiga.
Como decía el clásico, uno no sabe si reír o llorar.
Fue tan burdo y tan elemental el esquema de defraudación del Melate que sería de risa loca si no hubiera implícito un fraude de decenas de millones de pesos que corresponden a los miles y miles de personas que pagaron para que su combinación de números participara en el sorteo del 22 de enero pasado.
En Pronósticos, la entidad pública que opera Melate deben estar atentos a las demandas que habrá por lo menos para recuperar lo que la gente asignó para ese sorteo, una demanda que, por cierto, ya debiera estar encabezando la Profeco.
Pero le decía que existe una mentalidad entre nosotros que aspira a hacerse rico atinándole.
La expresa aquella vieja canción de Chava Flores que dice así:
“¿A que le tiras cuando sueñas mexicano? ¿A hacerte rico en loterías con un millón? Mejor trabaja, ya levántate temprano, con sueños verdes sólo pierdes el camión”.
Esas expresiones pueden aplicarse con exactitud a una parte de nuestra mentalidad.
Le apostamos al Melate, a la Lotería y sobre todo a que nuestro cuate quede con el poder… de hacernos ricos o por lo menos sacarnos de pobres.
Hoy existen muchos contratistas, empresarios, funcionarios, sindicalistas y demás que tienen las veladoras prendidas para que, como decía otro clásico, no les den, sino simplemente los pongan donde hay.
Y no sólo porque llegue el PRI nuevamente a Los Pinos; sería parecido con cualquier otro partido que no estuviera en el poder. Acuérdese solamente de Bejarano y sus ligas, o de Ponce y sus apuestas.
Los que estaban viviendo en el error, perdón, fuera del presupuesto, van a querer corregir. Y los que ya están adentro van a pintarse de tricolores con tal de no quedarse afuera.
Los gobiernos panistas nos presumieron de la austeridad en el gasto corriente y en el hecho de que los altos funcionarios públicos no aumentaron sus sueldos por muchos años.
Pero qué necesidad hay de aumentar esa parte pequeña de los ingresos, cuando se pueden conocer los números premiados en la rifa… y correr a comprarlos.
Lo ocurrido con Melate es una metáfora del estado de la corrupción que existe en el País.
¿Para qué hacer transa, si es posible que haya una licitación confeccionada a modo para que los demás queden afuera?
Enrique Peña Nieto sabe de qué pie cojean sus correligionarios, prominentemente su predecesor y padrino de primeros tiempos, Arturo Montiel. Por eso, entre las primeras cosas que ha planteado es la Comisión Nacional Anticorrupción.
Cuesta trabajo creer que va en serio. Por los antecedentes que hay es más fácil imaginar que se trata de una propuesta para tapar el ojo al macho.
Un antecedente es lo que ocurrió en el sexenio de Miguel de la Madrid. El Gobierno de su predecesor fue una locura por la rapiña que hubo. Así que se creó la Secretaría de la Contraloría, que luego los gobiernos panistas rebautizaron como la Secretaría de la Función Pública. Lleva 30 años y nada cambia. Mejor dicho, cambia para peor.
Podemos cambiar leyes e instituciones, mientras la moral pública siga siendo la del País del Melate y sus arreglos para ganarse el premio, tendremos un lastre que no nos va a dejar avanzar.
enrique.quintana@reforma.com
