Hace algún tiempo, en plena recta final de las campañas electorales, platicábamos con algunos de los ahora senadores y diputados federales electos y anticipábamos que no sería fácil ni sencillo el papel que jugarán quienes, tras la elección, se convertirían en integrantes del Congreso de la Unión.
Pero además decíamos también que no sería fácil ni sencillo, en esta especie de obligado replanteamiento de la política partidista y de los políticos, obtener logros trascendentes e importantes para Zacatecas desde las esferas legislativas.
El hecho de que llegase a destacar verdaderamente alguno de los cuatro diputados de mayoría relativa entre los demás 496 legisladores de otros estados –y los infaltables plurinominales, de aquí y de allá, de todas partes– sería más o menos como encontrar un garbanzo del tamaño de una sandía.
De una sandía mediana, no vayamos al extremo.
No, bueno, pero como los senadores y diputados electos andan ocupados en las capacitaciones que les dan para que sepan medianamente comportarse, para que acaten el protocolo y más o menos le entiendan al funcionamientos de sus respectivas cámaras, acá ya nos dijeron lo que harán.
Según el dirigente priísta en la entidad, Juan Carlos Lozano Martínez, entre las prioridades estará la atención de la pobreza y darle seguimiento, o algo que se le parece, a “los compromisos firmados por Enrique Peña Nieto”.
Dice el líder del tricolor que nuestras próceras y nuestros próceres ya están en pláticas con los demás candidatos electos del Revolucionario Institucional (PRI) para definir la agenda legislativa.
Incluso, según Lozano, “han asistido a reuniones y fueron convocados para ver el tema del coordinador de la fracción legislativa”.
¿Queda alguna duda? Ninguna. Andan ocupadísimos, y lo peor es que, según las evidencias que tenemos a la mano, en realidad no tienen en sus manos, todavía, una visión de Estado, un planteamiento específico, con sus correspondientes acciones programáticas, montos de inversión y plazos de revisión para reducir los índices de pobreza en la entidad.
¿O sí?
Si tienen ya consolidado el plan maestro, por llamarlo de alguna forma, con sus respectivos soportes técnicos, estudios, expedientes en orden y todo lo que se requiere para bajar recursos federales, eso significaría que realmente están en lo suyo.
Pero ni siquiera alcanzaría para felicitarlos, simplemente harían, en todo caso, una parte de lo mucho que de ellos se puede y debe esperar.
Aún así, mantendremos razonables dudas en torno a su desempeño.
¿Será que por fin superaron un prolongado letargo y despertaron las áreas de planeación, desarrollo regional y proyectos estratégicos?
¿Será que sin foros temáticos ni aspavientos, inútiles consultas o mesas de diálogo para definir el rumbo del estado ya se ha trazado el próspero destino de esta tierra?
Ojalá, ojalá, pero… pues habría que ver.
De salida
¿La pobreza se combate como si fuese una plaga de mosquitos?
