La semana pasada intentábamos explicar el significado de lo que hoy se ha dado por llamar una DICTADURA DEMOCRÁTICA, de acuerdo a la Real Academia de la Lengua, el término de Dictadura significa un gobierno que impone su autoridad violando la legislación vigente o sin importarle la misma, y de esto es de lo que estamos hablando con respecto a un grupo de personas, y/o empresas que definen los caminos que tiene que seguir esta nación, a través de gobiernos por ellos impuestos. Violando las leyes. Y para poner sólo un ejemplo de lo que aquí estamos comentando, no se requiere ser un experto para darnos cuenta de cómo se ha venido privatizando Pemex durante los últimos sexenios contraviniendo varios artículos centrales de la constitución.
La privatización de la energía eléctrica que actualmente se encuentra en 50 por ciento es decir la mitad la maneja el Estado y la otra mitad compañías particulares principalmente españolas, es otro ejemplo de cómo en este país se viola la constitución –previa mordida claro está– para beneficiar intereses particulares.
Es decir, si ya explicamos y pusimos sobre la mesa los argumentos para aclarar esto del término de dictadura, por qué el término de democrática, muy fácil, porque para lograr el poder que les permita instrumentar todas estas corruptelas sin ser sancionados –esto es la otra cara de la moneda mexicana que por un lado tiene la esfinge de la corrupción y por el otro el de la impunidad– se apoyan en una pseudodemocracia en donde existen procesos electorales totalmente amafiados e inequitativos donde los votos se compran y venden al mejor postor, y el lograr el triunfo no es al final de cuentas difícil si se tienen los recursos.
Alguien escribió alguna vez que en México podría ser electa una vaca –“o un güey”– si se tienen los dineros necesarios para promocionarla, así son las cosas.
En cuanto al término de autoritario según el mismo diccionario; se refiere a un régimen o una organización política que ejerce el poder sin limitaciones. Esto había dejado de ser una realidad en nuestro país a partir de 1997 cuando se perdió la mayoría en San Lázaro, pero; esos tiempos ahora regresan ya que el posible Presidente Electo, cuente –junto con sus paleros del Verde y el Panal– con mayoría simple en ambas cámaras, y pueda hacer y deshacer a su antojo sin que la oposición tanto de derecha PAN, como de izquierda partidos del Frente Progresista, puedan hacer nada para evitarlo.
Pero ahora queremos referirnos al mismo problema pero al interior de un partido político, el PAN. El Señor Felipe Calderón Hinojosa, después de un pésimo sexenio, después de haber inundado a este país con una violencia sin precedentes desde los tiempos de la Revolución Mexicana y de la Guerra Cristera, después de haber endeudado al país cuando menos al doble de la deuda que existía antes de su llegada, después de haber incrementado el desempleo de cifras –arregladas por supuesto– que sin embargo hablan de 3 por ciento de desempleo que él llevo a 6 por ciento según las cifras oficiales con las que nos quieren convencer y que aun ellas –las cifras del Inegi– nos hablan de un incremento de 100 por ciento en este rubro con una caída en todos los indicativos en cuanto a niveles de pobreza, en cuanto al poder adquisitivo de la gente, y un etcétera interminable de lo que ustedes quieran agregar.
Y aun así, este señor tiene el descaro, pero sobre todo el cinismo de decirnos que todo está mejor y que su gobierno ha dado resultados, no sé cómo hay quien pueda aun creerle, pero de que los hay los hay, recientemente escuché a un buen amigo afirmar que se le iba a extrañar, refiriéndose a Felipe Calderón, y yo le pregunté que me dijera exactamente por qué tendría que extrañársele, lo primero que le vino en mente es de las autopistas hechas en el sexenio, y le pedí que me nombrara una sola importante a nivel nacional, rápidamente me contestó que la de Zacatecas-Saltillo a lo que le comenté que esta estaba presupuestada desde tiempos de Fox, él insistió, la de Durango a Mazatlán, a lo que le respondí que es una obra de los dos sexenios panistas que no ha podido ser terminada. Es claro que se trata de personas de alguna forma inocentes que se creen del discurso de las televisoras, unos minutos después de haberse quedado sin argumentos me alcanzó para mencionarme la estabilidad macroeconómica, y le contesté algo que para mí es claro y que en algún momento en mis próximas colaboraciones argumentaré al respecto; la estabilidad que no nos quede duda, es producto de la cantidad enorme de recursos que entran al país, unos golondrinos que entran a especular y no nos dejan nada, pero los otros son producto del lavado de dinero es decir de los recursos que vienen de los Estados Unidos como resultado de las enormes ganancias del Crimen Organizado y que ya superó con mucho los ingresos por Petróleo –que siguen siendo importantes– y no se diga del turismo y las remesas que se han visto mermados gracias a los buenos oficios –claro que es un sarcasmo– del chaparrito pelón y de lentes que mal gobernó este pobre país nuestro durante los últimos años.
Pero si no nos sorprende el discurso triunfalista de este señor lo que sí sorprende son sus intenciones –a estas alturas– de seguir haciendo política, su ataque frontal a Josefina Vázquez Mota la candidata de su partido a la que insultó –qué duda cabe– al mencionar que su partido había tenido “Candidatos Pigmeos” en una clara referencia al hecho de que los panistas hubieran preferido a ella que a su triste candidato Cordero con quien no nos queda ninguna duda, el PAN hubiera obtenido menos de la mitad de votos que Josefina obtuvo, y tal vez habría ganado la izquierda con todo y las enormes irregularidades del proceso.
Apenas si podemos dar crédito a este discurso en donde además asegura que los resultados se debieron a que Josefina Vázquez Mota anunciara un posible cambio en su forma de gobernar y no hablo de una continuidad como Felipe habría querido y que asegura que de haberlo hecho los resultados hubieran sido otros –y claro pienso hubieran sido otros mucho más desastrosos para su partido–.
Es increíble que nuestros políticos –de todos los colores– tengan tan poca capacidad de autocrítica, porque según parce el señor al que hacemos referencia, verdaderamente cree –o le han hecho creer– que hizo un buen gobierno, ni si quiera un gobierno aceptable, porque su actitud es triunfalista, la culpa del fracaso electoral la hecha al de enfrente, y claro que se olvido que su llegada irregular y sui géneris fue debida a un fraude monumental en 2006, un fraude permitido por el sistema de la Dictadura Democrática de la que hablamos antes, que si bien no pudo ser autoritario porque no tuvo todas las riendas del poder en las manos, sí lo fue en parte, porque la Suprema Corte de –in– Justicia, el IFE, Trife y muchas otras instituciones se rindieron a sus pies, y ahora que es tiempo de dejar el poder, quiere seguirlo manteniendo al menos dentro de su propio partido y para ello se comporta todo lo autoritario que le es posible y utiliza las herramientas de esa Dictadura Democrática, e intenta cooptar los votos de los consejeros para tratar de imponer un consejo adelantado que le permita decidir quién se queda y quién no con las riendas de su partido.
Esto es señores, sin lugar a dudas un ejemplo claro de autoritarismo, en una cultura pseudodemocrática dictatorial que nos ha dejado en el desastre en el que nos encontramos, sólo falta que los panistas de cepa se lo permitan.
