La Manguera

Álvarez Máynez… y olé. Me salieron las comadres con que Zacatecas tiene un nuevo héroe, y que no es de caricatura, como uno que otro que trabaja en el gobierno.

¿Cómo? Sí, un nuevo héroe que se ha venido a convertir en el paladín de la justicia animal, incansable defensor de perros y perras, de gatos y gatas, con los que disfruta su compañía. Ah, y defensor de toros también.

Se trata, nada más y nada menos, que del diputado local Jorge Álvarez Máynez, que aprovechando que está de moda hacer turismo legislativo, se fue a un lugar que se llama Teocelo, Veracruz, que según eso presume de ser un municipio antitaurino.

Dizque va a asesorar a esas autoridades municipales para modificar su reglamentación, para que se castigue el maltrato animal y no se permitan espectáculos como las corridas de toros, las peleas de gallos y otras.

En una de ésas, y para aprender más sobre cómo eliminar la tauromaquia, ¡se nos va a Catalunya, en España!

Les digo… el turismo legislativo al máximo. Por cierto, ¿por qué mejor no se cambia al Verde Ecologista? A lo mejor por cuestión de principios, o de quereres.

Maldito cambio. Apenas que se les iba componiendo poquito a poquito la cara a los campesinos de Zacatecas, y les salen con la sorpresita de la siguiente mala noticia.

Ya había empezado a lloviznar y llover por aquí y por allá, a humedecerse la tierra y a sembrarse la esperanza, que es la que se muere al último, y resulta que los expertos aseguran que las heladas vienen adelantadas este año.

¡Lo que nos faltaba! ¿A poco no parece historieta de caricaturas?

Primero, que no se podía sembrar porque había una sequía enorme. Luego, cuando empezó a caer algo de agua, tampoco se pudo sembrar porque ni había semilla. Entonces se les empezó a ayudar con algo de semillas y fertilizantes… y nomás falta que, efectivamente, lleguen las heladas antes de tiempo y se lleven la cosecha a la… pérdida total.

Pero no entendemos. Todos esos fenómenos son nomás signos inequívocos de eso que llaman “el maldito cambio climático”.

Una de cal, otra de arena. Muy bonitas, muy bonitas, salieron las fotos que les tomaron al góber y a los presidentes de Zacatecas y Guadalupe inaugurando la mentadísima nueva iluminación del bulevar.

Después de eso, curiosamente volvieron a esta vía de comunicación las patrullas esas que van despacito, despacito, regulando que los demás conductores no se pasen de listos ni del límite.

Les dicen “patrullas reductoras de velocidad” y nomás por su reaparición le mando un besote tronado al director de Tránsito, que por fin se aventó una buena acción, porque la verdad ya eran muchos los conductores –sobre todo los más mocosos– que se pasaban el límite de velocidad y a la autoridad completa por el arco del triunfo.

Peeero lo que verdaderamente no tiene abuela es que anoche, a menos de un día de inaugurado, el nuevo alumbrado público estaba apagado o sin funcionar desde la presidencia municipal de Zacatecas y hasta (curiosamente) La Luz de Tampico. ¿Cuál Luz?

Los malpensados del pueblo (hooola yo) dicen que se trata de una medida estratégica, una ideota del lúcido alcalde Adorno Rodríguez Reyes, para ahorrarse unos pesos y hacer cochinito para cuando se lance de candidato a gobernador. ¡Ja!

Riegues y regadas son asuntos de mangueras.

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jennifer.harris@ntrmedios.com

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