Durante la semana que está a punto de terminar, el miércoles, para ser exactos, mediante un comunicado oficial se difundieron resultados de un operativo de revisión en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Cieneguillas, ubicado a unos 12 kilómetros de la capital, y el hecho no tendría más implicaciones que el afán de mantener informada a la ciudadanía, a no ser porque el citado boletín genera más dudas que certezas.
Pues sí.
No se puede entender, en primer lugar, cómo y de qué manera es que, tras la realización de varios operativos similares, con el hallazgo de drogas, armas y aparatos de comunicación en el interior del establecimiento penitenciario varonil, hasta la fecha no quede claro a quién o quiénes se ha sometido a investigación como presuntos responsables de colusión o corrupción, para empezar.
Pues no.
Ocurre, en contraparte, que para el secretario de Seguridad Pública “esta supervisión arrojó resultados satisfactorios, ya que, en comparación con la última revista, se decomisaron menos artículos y sustancias ilícitas al interior del Cereso, lo que habla de que existe un mayor control por parte de las autoridades penitenciarias”.
Pero no se sabe aún quién o quiénes habían dejado de hacer su trabajo antes de las revisiones.
Claro, es positivo que ahora se hagan operativos de revisión, que poco a poco disminuyan los índices de acciones ilícitas en el reclusorio, ya que, en teoría, se trata de un espacio bajo estricta vigilancia y control de las autoridades.
Eso no está a discusión. Lo que sí no se vale es que se festinen “logros” cuando no se va a la raíz de los problemas, es decir, la colusión y corrupción que, de entrada, prevalecerían al interior del Cereso, porque hay “mayor control”, pero las evidencias “hablan” de que no es suficiente.
Claro, se puede alegar cierta tolerancia… o se puede acusar colusión y corrupción.
Como resultado del operativo, de acuerdo con el boletín oficial, el miércoles de esta semana se decomisaron 180 dosis de marihuana; cinco bolsas con 50 gramos de marihuana, cada una; dos teléfonos celulares, 42 implementos punzocortantes, una dosis de cocaína y cinco paquetes de pastillas psicotrópicas.
¿Es mucho o es poco?
Pues lo único que sabemos es que se trata de menores cantidades de droga y artefactos que pueden utilizarse como armas.
El colmo, sin embargo, es que decenas y tal vez cientos de televisores hayan desaparecido durante los operativos realizados hace algunas semanas, porque nadie los vio hasta el miércoles de esta semana.
¿Cómo y de qué manera se puede entender que, si está prohibida la utilización de esos aparatos en el Cereso, hubiese teles por cientos?
Todavía no hay respuesta. Ni directivos o personal bajo investigación, a menos de que se quiera demostrar lo contrario.
Tampoco, que se sepa, hay programas de salud para atender a los reclusos con problemas de adicciones a las drogas. A menos de que se quiera demostrar lo contrario.
Así, la “limpia” nunca se acabará. A menos de que se quiera demostrar lo contrario.
De salida
¿Y por qué nada más en Cieneguillas?
