
México.- Los jóvenes mexicanos se sacudieron la sombra del olvido social, con sucesos que van del controversial movimiento #YoSoy132 a las manifestaciones de los rechazados de las universidades públicas y los disturbios de regguetoneros: en uno y otro escenario queda claro que los los jóvenes están descontentos. Sueñan con tenerlo todo y México no puede ofrecerles mucho.
“Tenemos una sociedad joven y no nos hemos dado cuenta hasta ahora que empiezan a ser ellos los grandes protagonistas en muchos escenarios”, dijo Dinorah Miller Flores, socióloga de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El 12 de agosto se celebró el Día Internacional de la Juventud, por lo que Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) preguntó sobre cuáles son los problemas que debe hacer frente prioritariamente el gobierno. En primer lugar, 28.7% de los jóvenes señaló el problema del narcotráfico y la inseguridad.
Muchos niños y jóvenes esperan con ansias ser reclutado por algún cártel de droga o grupo criminal para poder tener una puerta a una vida distinta a la de pobreza que llevan, aunque no sea por mucho tiempo, explicó el sociólogo Héctor Castillo Berthier.
“Se tendrá que pensar en políticas compensatorias para los jóvenes que están padeciendo las actividades de violencia y delictivas que proliferan actualmente”, aseguró el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En segundo lugar, 24.2% de los encuestados de GCE señaló el problema de educación como prioridad en la agenda, seguido del problema de drogas en la calle (12.8%), la falta de trabajo (12.2%) y desintegración familiar (12.8%).
En México abundan los jóvenes que quieren estudiar y no pueden, que quieren trabajar y están en el desempleo. Y mientras que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) rechazó a 90% de sus solicitantes en este último periodo de admisión, el país vive acechado por el imparable crimen organizado en donde los jóvenes son “su carne de cañón”.
La doctora en Sociología especializada en temas de educación, Dinorah Miller, considera igualmente preocupante que los jóvenes se unan al narcotráfico y la falta de oportunidades educativas, pues en el largo plazo las consecuencias sociales serán tanto para los jóvenes como los mayores.
“Cuando no le damos la oportunidad a los jóvenes de tener acceso a la educación superior estamos teniendo un derroche absoluto de potencial que en el largo plazo no lo vamos a volver a tener”, dijo Miller.
En un futuro se espera que el grueso de la población de jóvenes solvente a la población mayor. Sin embargo, al tenerlos en el desempleo o empleados en la manera más precaria será difícil empujar el desarrollo económico del país y así sustentar el sistema de pensiones o el sistema de salud pública.
Aunque las voces alzadas y las pancartas de los movimientos juveniles coinciden con el final de sexenio del mandato de Felipe Calderón, el problema sobre oferta de oportunidades a los jóvenes no es actual. “Reaccionamos muy tarde como país ante nuestro bono demográfico”, aseguró Miller.
La socióloga explicó que desde que los jóvenes fueron niños se supo el tamaño del bono demográfico y que en algún momento se enfrentarían a problemáticas como las que actualmente reclaman.
“Las sociedades fuertes se miden a través de las expectativas que le permiten generar a su población”, sentenció Miller.
Las bajas expectativas y las nulas oportunidades dejarán una generación de jóvenes con altos niveles de frustración y desperdicio en potencial. Esto tendrá fuertes repercusiones que la deuda social cobrará de manera uniforme, tanto para los adultos como para los que apenas pondrán sus primeros pasos en el país.
