El coletazo final de la estrategia calderonista contra las bandas criminales, tal como lo habíamos anticipado hace algunas semanas, debe convencer no sólo a los mexicanos, sino incluso a la comunidad internacional, de que no había otra manera, y lo ha dicho el propio presidente en funciones, de hacer frente a un problema de enormes dimensiones.
De acuerdo con lo planteado por el propio mandatario, tanto en el país como en sus más recientes giras internacionales, él está convencido de que no habrá un cambio sustancial en las acciones futuras contra la operación de bandas delictivas.
Eso, sin embargo, está por verse, y ya se verá en su momento.
Por ahora, lo que se ofrece es documentar que, con la reciente detención de varios líderes importantes de diferentes cárteles, las posibles repercusiones se plantean en varias y muy identificables vertientes.
Por un lado, y como resulta extremadamente lógico, a la caída de un líder, en cualquier ámbito, corresponde la emergencia, el surgimiento, pues, de nuevos “mandos” y estilos, además de que invariablemente sobrevienen acomodos y reacomodos en las estructuras no sólo de las bandas delictivas, sino de cualquier estructura.
Se trata, entonces, de cuestiones más o menos naturales que vemos todos los días, desde luego con un cambio de gobierno o cualquier otro tipo de actividad, ya sea en los sindicatos, colegios de profesionistas, instituciones educativas y todos los etcéteras que usted quiera agregar.
Pero eso es sólo una parte, de cierta importancia, desde luego, pero la otra es mucho más trascendente.
La detención de quienes encabezan o han encabezado organizaciones que operan al margen de la ley trae aparejada, normalmente, una serie de efectos colaterales.
Finalmente, así es como funcionan las guerras.
De ahí que no resultaría extraño, ni debe parecerlo, que en estados vecinos o incluso en el propio Zacatecas vaya a verse, durante las próximas semanas, una presencia intensa e intensiva de fuerzas federales, de todos los colores, en operaciones milimétricas, como ellos les llaman, para completar líneas de investigación y las correspondientes acciones de sanción contra personas que, por una razón o por otra, se han ligado a las actividades delincuenciales en cualquiera de los bandos.
Al tiempo… al tiempo.
De salida
Exigen regidores capitalinos que se aclaren, de una vez por todas, manejos muy sospechosos del erario municipal.
Y están en un buen momento, sin duda, de salvar el pellejo, porque a la actual administración le quedan algo así como 11 meses y unos días.
La mala noticia es que, si Cuauhtémoc Calderón dejó un montón de baches en las calles y cráteres lunares en la tesorería municipal… ahora podría haber problemas muy similares…
Pero es cuestión de transparencia y de querer hacer las cosas. Si todo está bien, ¿por qué no decirlo y demostrarlo?
