En las últimas semanas se ha escrito más sobre el tema de la reforma laboral que sobre cualquiera de interés nacional.
En este mismo espacio el día de ayer Ricardo Monreal expuso sus reflexiones sobre una reforma que él considera lesiva para los intereses de la nación, sobre todo para los trabajadores. Una reforma que considera pro empleadores y dañina a la causa de la mayoría de quienes tienen o buscan trabajo.
Por qué escribir más al respecto sería la pregunta, y mi respuesta es la de simplemente ahondar en algunos puntos que aún no han quedado claros para una gran parte de la población.
Me permito resaltar los elementos que desde mi punto de vista son los más importantes y que deben ser tomados cuidadosamente en cuenta para poder entender algo que nuevamente –desde mi punto de vista– está ya predeterminado.
Los hechos incontrovertibles
a) La constitución que tiene ya casi 100 años de ser promulgada (1917) menciona sobre todo en el artículo 123, la mayoría de lo que la ley considera que son los derechos, pero también las responsabilidades de la clase trabajadora.
b) Esta ley fue pensada dentro de lo que conocemos como parte de la ideología de la Revolución Mexicana.
c) Por lo tanto fue a través del siglo XX enriquecida de alguna forma por aquellos gobiernos que se decían emanados de la Revolución Mexicana, algunas veces para bien otras no tanto.
d) Con Lázaro Cárdenas se hicieron muchas cosas buenas pero algunas malas como el corporativismo que pretendía entre otras cosas, conformar sindicatos que defendieran los intereses del partido único y no necesariamente los de los trabajadores y a éstos se les dieron enormes concesiones contrarias a los intereses de la nación.
e) Es claro y evidente que en los últimos 40 años no se reformó ni se modificó la esencia de los derechos laborales y por lo tanto urgía como realmente urge una reforma seria a este respecto y no sólo ajustes como los que se han venido realizando que no cambian o que al puro estilo gatopardista cambian para que todo siga igual.
f) En los últimos años y tal vez hasta podríamos afirmar que en los últimos sexenios, muchos de los que opinan sobre la cosa pública, pero sobre todo los poderes fácticos han hecho mucho hincapié en que la única forma para que el país mejore es que se realicen las grandes reformas, la fiscal, la electoral, la energética y la laboral, y afirman que sin estas grandes reformas el país no podrá avanzar.
g) Es también una realidad incontrovertible que el PRI, con Manlio Fabio Beltrones, a la cabeza, promovió en la cámara de senadores, hace menos de un año un adefesio de reforma laboral que después fue vetada en la cámara de diputados por el mismo Enrique Peña Nieto por no convenir a sus intereses electorales, por lo tanto la dichosa reforma quedó guardada en los arcones legislativos hasta ver tiempos mejores.
h) Ahora que la elección se ha definido, para bien o para mal, se dan acuerdos entre Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, arreglos en donde este último se encarga de prometer cuidar las espaldas de su predecesor y darle la impunidad que él necesita, pidiendo a cambio que sea Calderón quien envíe la reforma, una reforma laboral que a todas luces privilegia los intereses de la clase empresarial y afecta los de la clase trabajadora.
i) Para implementarlo, no nos olvidemos que hace también apenas un año, se dio un acuerdo entre el rey de la legislatura Beltrones y Felipe Calderón, una iniciativa a la que se atrevieron a llamar parte de la Reforma Política también tan necesaria para este alicaído país nuestro, y en este parche –porque no se le puede llamar de otra forma– aprobaron lo que hoy se conoce como Iniciativas Preferentes, que promueven que el día 1 de septiembre, junto con el informe que se entrega a la legislatura por parte del ejecutivo, éste puede entregar un máximo de dos iniciativas que tienen que ser aprobadas –o descartadas– vía “fast track” es decir por la vía rápida y sin mucha discusión de por medio en un periodo no mayor de 30 días.
j) Gracias a todo esto Felipe Calderón envía dos iniciativas que no necesariamente son de su ronco pecho, sino del mismo Peña Nieto, una de ellas es la ley de transparencia –que tiene algunas cosas buenas– pero que desde mi punto de vista nace un poco para hacer sombra a la otra gran reforma que es la que les interesa a la clase empresarial y a los poderes fácticos, la reforma laboral.
k) Ésta no es más que un remedo de la que ya se había presentado antes y que se maneja en dos grandes paquetes.
l) Uno de ellos y con el que no podríamos estar más de acuerdo es el que concierne a los sindicatos en donde se intenta democratizar a los mismos, con un voto libre y secreto, (ya no a mano alzada), la eliminación de la cláusula de exclusión en la que un trabajador eliminado del sindicato lo es eliminado también de la empresa en forma automática, transparencia de los recursos sindicales (a petición de los sindicalizados y por un auditor externo), etcétera.
m) Este paquete por supuesto que no pasará, porque los intereses de los grandes sindicatos, los de la Maestra Elba Esther o los de Romero Deschamps, son y serán por mucho tiempo intocables, sobre todo ahora que el PRI regresa al poder.
n) Pero no nos perdamos, es claro que es el otro paquete el que se trata de implementar en este momento, como el de pago por hora (eliminando la jornada obligatoria de 8 horas de trabajo), la subcontratación (outsourcing) que permite al empleador evitar los derechos del trabajador y su seguridad social, los periodos de prueba, nuevas formas de contratación, limitaciones al derecho de huelgo, limitar a un periodo no mayor de un año el pago de salarios caídos cuando una empresa pierde un litigio, las facilidades para el despido, etcétera.
o) Y con la bandera de que esto permitirá la creación de más empleos, (lo cual es una rotunda mentira) se apoyan para esclavizar (porque ésta es la palabra) más al trabajador que de por sí, bajo la ley de salarios mínimos, gana un promedio de 50 pesos diarios, y ahora se pretende pagarle 7 pesos por hora trabajada (en los Estados Unidos es de 8 a 10 dólares la hora mínimamente).
p) Es claro que los panistas votarán por el sí a todo, es decir a toda la reforma enviada por Calderón pero creada en el PRI por recomendaciones de más arriba, el PRI por su lado vetará todo aquello que atente a los intereses sindicales, cambiando los textos –como para darnos atole con el dedo– pondré un ejemplo cuando dicen que se respetará la discrecionalidad del voto del sindicalizado –o algo por el estilo– en vez de voto libre y secreto, nos meten en una nueva trampa, es decir el gatopardismo nuevamente, cambiar todo para que todo siga igual, mientras que los partidos de izquierda votarán divididos –qué raro– el PRD liderado por los chuchos llegará a acuerdos y apoyará lo que su contraparte priísta decida sólo que a cambio de algunas prebendas que ya negociarán directamente con Peña Nieto en el momento que le reconozcan como presidente electo (en los próximos días) mientras que los lopezobradoristas con el PT y MC darán la lucha en contra pero de nada les servirá.
q) Sólo que la verdadera lucha se dará en las calles y ya ha comenzado, veremos cómo salen los trabajadores a las calles, pero ahora apoyados por los jóvenes del 132, por los de Atenco, por los del SME, por los de Mexicana, por los deudos de pasta de conchos y de la guardería ABC y hasta por el ala más radical de Morena, y entonces sí, que Dios los agarre confesados.
