Agencias
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Jerusalén.- Aviones del régimen sirio bombardearon hoy una localidad controlada por los rebeldes cerca de Damasco y mataron a 10 niños que estaban jugando al aire libre, al explotarles bombas de racimo, informaron activistas de la oposición siria.

Imágenes de video tomadas por los activistas muestran los cadáveres de dos niñas en una calle en el pueblo con heridas en el cuello y la cabeza, mientras se observa a residentes sollozando y recogiendo los cuerpos de los niños, todos menores de 15 años de edad.

Los niños salieron en medio de la tregua acordada en la localidad de Deir al-Asafir, un pueblo a 12 kilómetros al este de Damasco, cuando aviones de combate sirios comenzaron a atacar a los residentes, según las fuentes citadas por el diario israelí Haaretz.

Según un activista del pueblo, no había combatientes rebeldes dentro de Deir al-Asafir cuando se produjo el «indiscriminado» ataque aéreo, en el cual fueron lanzadas bombas de racimo. «Hemos recogido 70 de estos artefactos», dijo.

Las autoridades sirias no han hecho ningún comentario sobre este ataque, el cual no puede ser verificado por medios independientes dado que el régimen sirio ha prohibido la entrada al país a la mayoría de los periodistas.

A mediados de octubre pasado, la organización Human Rights Watch (HRW) denunció que las fuerzas del régimen sirio han estado usando bombas de racimo en sus ataques en Damasco, Homs, Alepo y Lattakia, en su lucha por recuperar el terreno ganado por los rebeldes.

Sin embargo, el ejército del régimen de Bashar al-Assad ha negado que use esos pertrechos, que explotan en el aire, dispersando cientos de pequeñas sub-municiones en una zona amplia, con el fin de matar al mayor número de personas.

Las sub-municiones que no estallan en el impacto pueden quedarse en tierra, matando o mutilando a civiles, a veces mucho tiempo después de conflictos bélicos, por lo que grupos de derechos humanos denuncian que su uso en zonas civiles puede considerarse un crimen de guerra.

Más de 100 países han prohibido su uso, almacenaje, transporte o venta en virtud de un convenio internacional que entró en vigor en 2010, pero Siria no lo ha firmado, como tampoco lo hecho Rusia, China y Estados Unidos.

Además de sus ataques en Damasco, aviones de combate sirios bombardearon este lunes una base rebelde ubicada cerca de la frontera con Turquía, pero sin dar en el blanco, reportaron activistas de la oposición presentes en la zona.

Ante la intensificación de los bombardeos, miles de personas siguen huyendo hacia países vecinos y tan sólo en la última semana casi siete mil se refugiaron en Líbano, elevando a más de 128 la cifra de desplazados sirios en ese país.

En tanto, los rebeldes sirios, que tratan de rodear la norteña ciudad de Alepo desde julio pasado, cortaron este lunes las carreteras de la provincia de Raqa, en el noreste, y tomaron el control de una represa estratégica en el Éufrates.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), los rebeldes tomaron el control de la represa Techrin tras varios días de combates y asedio, que el ejército trató de evitar con bombardeos aéreos.

La toma de la represa de Techrin es muy importante, pues al ejército de al-Assad ya no le quedan prácticamente carreteras entre Raqa y Alepo.

Para enviar refuerzos a Alepo, al régimen sirio sólo le queda la gran carretera que la une a Damasco, pero hay que rodear la ciudad de Maaret al Numan, controlada por los rebeldes desde hace cerca de dos meses.


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