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Zacatecas. Mejor conocido como “el Museo de las Máscaras”, por albergar más de 11 mil objetos de ese tipo, representantes de las fiestas populares pagano-religiosas de todo el país, el Museo Rafael Coronel es el más importante de su género en el mundo.

El recinto, ubicado en esta ciudad, fue creado después de que el pintor donara en 1990 su colección de arte, de culto y popular, como una forma de homenaje al pintor nacido en 1931.

El artista plástico donó la amplia colección de máscaras, cuya principal característica es que fueron utilizadas, alguna vez, en una fiesta popular y detrás de sí tienen toda una historia dentro del imaginario colectivo.

Las miles de máscaras están elaboradas en los más diversos y tradicionales materiales, como madera, piel de animal y cola de caballo, que representan danzas del país, como la de “Los Viejitos”, de los catrines, del venado, la Judea, los Pascolas y los Tastoanes.

De ellas, por ejemplo, la danza de los Tastoanes se realiza en Jalisco y Zacatecas y representa la Guerra del Mixtón, batalla que tuvo lugar en 1541, en la que el conquistador Pedro de Alvarado fue derrotado por los indígenas locales.

Aunque la colección completa está integrada por más de 11 mil máscaras, solamente se exhiben dos mil 300, debido a que no hay espacio suficiente para la totalidad, explicó el subdirector del Museo Rafael Coronel, Mateo Rivera Rodríguez.

Al acervo cultural representado por las máscaras se suma la belleza del inmueble que alberga el museo, pues se trata del Ex convento de San Francisco, edificio colonia de gruesas paredes y rodeado de grandiosos jardines.

El inmueble cuenta con una importante historia propia, pues de él partieron los frailes al norte de México y sur de Estados Unidos para la evangelización.

Además de tener la colección de máscaras mexicanas más grandes del mundo, el Museo Rafael Coronel exhibe obras del pintor al que está dedicado y documentos históricos, como las actas del nombramiento como Ciudad y Escudo de Armas de Zacatecas, en 1597.

Cuenta con salas en las que se exponen ollas prehispánicas y nacimientos elaborados por el pintor mexicano José Antonio Gómez, maestro de la academia San Carlos.

En una de sus salas se exhiben títeres con más de un siglo de antigüedad, pertenecientes a la compañía Rosete Aranda, que nació en 1835, en Huamantla, Tlaxcala.

La compañía sólo realizaba presentaciones en las ciudades donde pasaba el tren, porque tenía que movilizar equipo de 12 toneladas de peso, con el apoyo de 200 empleados, comentó el guía Joel García Cabrera.

El museo dedica una sala a Ruth Rivera Marín, esposa de Rafael Coronel e hija del pintor mexicano Diego Rivera y de Guadalupe Marín. “Es decir, Rafael Coronel es yerno de Diego Rivera”, destacó el guía.

Ruth Rivera fue una mujer que destacó con luz propia, pues es una de las primeras arquitectas de esta nación, maestra del Politécnico y directora de Bellas Artes. En esa sala se muestran bosquejos elaborados por ella.

Entre los documentos que se exhiben en la sala Ruth Rivera se encuentran bosquejos elaborados por su padre, Diego Rivera, para el Museo Anahuacalli.

También está el tercer bosquejo del mural que el pintor hizo para el Rockefeller Center, en Nueva York, cuyos trabajos de preparación para muchos se encuentran perdidos, aunque en realidad se encuentran en este recinto, aclaró Joel García.

El Museo Rafael Coronel recibe anualmente alrededor de 48 mil visitantes, siendo las temporadas de mayor afluencia las que corresponden a verano, Semana Santa y Navidad, comentó el subdirector del recinto, Mateo Rivera.

El museo se encuentra en el perímetro del Centro Histórico de la ciudad de Zacatecas y abre todos los días de la semana, con excepción de los miércoles.

El costo de la entrada es de 30 pesos por persona y los estudiantes con credencial, adultos mayores y personas con discapacidad reciben un descuento del 50 por ciento.

Sobre la experiencia que significa visitar este museo, Antonio Valenzuela y Abraham Solís, originarios de Chile y Zacatecas, respectivamente, manifestaron el asombro que les causó el observar las miles de máscaras.

Lo mismo ocurrió con Karla Ortiz y Humberto Ramos, quienes desde hace dos años viven en Zacatecas, pero por primera vez visitaron el museo, sobre lo que destacaron lo importante que es conocer este acervo cultural, que está al alcance de la población.

 


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