TANYA ORTIZ
TANYA ORTIZ
LADRILLEROS (4)

Debido al número de ladrilleras y a que éstas operan en zonas urbanas, Zacatecas y Guadalupe tienen los focos más grandes de contaminación ambiental, sobre todo La Villa; sin embargo, aunque la Secretaría de Agua y Medio Ambiente (SAMA) tiene facultades para sancionar, ningún productor de ladrillo ha sido amonestado, reconoció la titular de la dependencia, Alma Fabiola Rivera Salinas.

Pese a reconocer la gravedad del problema, la instancia no ha emitido sanción alguna “porque en lo que estábamos trabajando era en organizarlos, en que vieran que el proyecto de la ladrillera ecológica de Loreto funciona y que conocieran que estamos en la mejor disposición de ayudarlos y que cambien su manera de trabajar y el quemado”.

Aunque hay otras regiones como Luis Moya, Juchipila y Río Grande que también presentan ese problema, la dependencia estatal ha enfocado más sus esfuerzos en organizar al gremio y esperar a que los ladrilleros constaten que el proyecto sea viable.

En Guadalupe, por ejemplo, les falta el agua y ése ha sido un factor para que no se concrete 100 por ciento la reubicación de los fabricantes de ladrillo, sin embargo, el problema contaminante es más grave, toda vez que cuando “la gente no se da cuenta utilizan material prohibido –como llantas– al quemar a deshoras en las que uno no puede estar enterado, nosotros podemos ir y sancionar, lo que se ha buscado es verlo bien con el Municipio, buscar otra zona y que se adhieran al proyecto”.

“No sabría dónde quedó el terreno de Guadalupe, tendríamos que ir adonde se va a trabajar, no adonde están ahorita porque siguen en la mancha urbana; tendríamos que trabajar fuera”.

Además, sólo el ayuntamiento de Zacatecas está interesado en convenir recursos para establecer una fábrica ecológica de ladrillo como la planeada para Loreto desde 2010 y puesta en marcha en 2013, después de verificar que el proyecto funciona, es exitoso, tiene una producción adecuada y los ladrilleros se pueden reubicar.

Desde hace algunos años, los de la capital fueron reinstalados a un predio en las inmediaciones de la comunidad La Pimienta, mientras que los de Guadalupe siguen en la mancha urbana, aunque durante años se ha trabajado en un proyecto de reubicación; “si logramos convenir este proyecto tendría que ser en un nuevo terreno”.

Por lo pronto, la SAMA no tiene contemplado el financiamiento de quemadores para los ladrilleros, ya que se busca que se integren al proyecto completo: “que cambien desde su forma de organizarse, fabricar, producir y quemar”.

Uno de esos aspectos es convencerlos de que se asocien en cooperativas, pero siguen a la espera de ver que el proyecto de Loreto funcione porque representaría un parteaguas.

Rivera Salinas informó que en la fábrica de Loreto ya se empieza a sacar producto, con la intención de que los grupos de empresarios del ramo vean que sí funciona; “es algo nuevo y novedoso, y se puede entender que ellos esperaban a ver si se vendía porque no pueden poner en riesgo lo poco que ganan”.

Aseguró que en esta primera etapa del proyecto laboran 11 familias, que tienen una producción bajo pedidos de varias empresas y dependencias, entre ellas la Secretaría de Infraestructura (Sinfra), pues el día que se inauguró, el gobernador Miguel Alonso Reyes se comprometió a que se les compraría ladrillo.

“Estamos preparando algo dentro del presupuesto 2015 y en espera de que llegue otro recurso extraordinario por parte de la Federación para trabajar con las dos zonas más grandes de contaminación, que son la de Guadalupe y Zacatecas”, aseguró.

Debido a que el proceso de fabricación de ladrillo es artesanal, toda vez que durante los últimos 15 años se ha trabajado con pies y manos para batir el lodo y al usar estiércol, una nueva tecnología resulta difícil de adoptar, pues incluso en el proceso de quemado se usaban leña, llantas “o todo lo que encontraban”.

No obstante, Alma Rivera acotó que con el nuevo método se utilizan sistemas mecanizados en los que se maneja una trituración adecuada de arcilla y el uso del agua es más proporcionado, pues el batido se lleva a cabo en una tolva mecánica: “el consumo de agua tiene una reducción considerable y desde ahí el proceso ya es ecológico, y ya no se utilizan las manos ni los pies”.

La secretaria explicó que cuando la masa está compacta sale a través de una boquilla preparada para darle la forma que se requiere, como ladrillo común, aparente, fachaleta, fachaleta española y de otras características; de ahí se va a un área de secado, donde el tiempo también se ha reducido, toda vez que el producto tiene menos agua.

En el horno de campaña ya se hace un quemado en el que se requiere menos energía, debido a que el ladrillo ya no está tan húmedo y además se usa un aceite ecológico, libre de contaminantes que llegan a la atmósfera: “con este aceite no podemos decir que la emisión de contaminantes es cero, pero se ha reducido hasta en 75 por ciento”.

 

Apoyo federal

Este 2015 la SAMA solicitó apoyo económico a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para complementar el dinero destinado a Loreto, gestión con la cual obtuvo 160 mil pesos para la instalación de hornos ecológicos.

Julio César Nava de la Riva, delegado de la dependencia federal en la entidad, recordó que las ladrilleras son un tema que desde que operaba el Instituto de Ecología y Medio Ambiente de Zacatecas (IEMAZ) estaba en la mesa de trabajo, por lo que es primordial que se le dé solución.

El funcionario refirió tener el conocimiento de que la SAMA analiza la situación de Fresnillo, Zacatecas y Guadalupe, “asunto que no ha sido fácil por razones de tipo técnico, político y cultural”.

Recordó que cuando laboraba en el IEMAZ fue un reto para él pues requirió mucho trabajo y aplicación, “pero a la fecha no sabemos qué avances ha habido, lo que ofrecimos era algo de recursos, si ayudaba de alguna manera, y finalmente se destinaron a Loreto”.

Algunos ladrilleros de Guadalupe, por ejemplo, fueron reubicados a un predio que está a la salida hacia el municipio Ciudad Cuauhtémoc, en las inmediaciones de la comunidad La Zacatecana, pero ya no hubo más avances, “la responsabilidad completa es del ayuntamiento con ayuda del estado”, aseveró.

“El tema por industria es municipal, por emisiones de contaminantes atmosféricos es del estado y nosotros hemos ofrecido recursos, dado que es un problema que para lograr soluciones se requieren voluntades tanto de los productores, como del Municipio, del estado y la Federación”.

Lamentó que por alguna razón la solución se ha dificultado, “alguien ha dejado de hacer su parte, por eso creo que no se ha logrado, pero habremos de seguir insistiendo y apoyando a la SAMA en manera de que ellos lo planteen”, declaró Nava de la Riva.

Tlaltenango, Monte Escobedo, Ojocaliente, Luis Moya y Ciudad Cuauhtémoc son lugares donde se produce ladrillo y se generan contaminantes, “es un tema difícil de atender, que no tan fácil se soluciona por las carencias técnicas e incluso culturales de los productores, y por supuesto las económicas”, concluyó.

 

Desconoce Guadalupe

padrón de ladrilleros

Para los distintos gobiernos de Guadalupe el tema de las ladrilleras es delicado, sensible y hasta molesto, pues tiene muchos años y ha pasado por “buen número de administraciones”, sin embargo, para la actual, encabezada por el alcalde Roberto Luévano Ruiz, el objetivo será consolidar la reubicación de los fabricantes de ladrillo.

Manuel Silvia Almaraz, secretario de Obras Públicas del ayuntamiento, dijo desconocer el padrón de ladrilleros, toda vez que no se ha establecido una actualización debido a la resistencia de los propios productores ante el levantamiento de un censo, porque desconfían de los objetivos y las políticas que podrían aplicarse.

Aseveró que el Municipio sólo ha tenido acercamientos con ellos, durante los cuales les han dado a conocer algunas quejas de la ciudadanía, con el fin de informarles la necesidad de cambiarse de sitio.

A los que se reinstalaron hace algunos años al predio cercano a La Zacatecana les resolvieron algunas necesidades que tenían, como la habilitación de un pozo, sin embargo, ante la falta de una buena difusión y un camino en buenas condiciones para llegar a la zona se regresaron poco a poco, aunque otros también están ubicados cerca del fraccionamiento Mina Azul y de la compañía Ahresty.

Silva Almaraz se deslindó de que el ayuntamiento tenga control sobre el uso de combustibles contaminantes, e incluso afirmó que se ha denunciado ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) –y también algunos ciudadanos lo han hecho– pero no se ha hecho nada al respecto, aunque aclaró que en las visitas que les ha realizado a él no le ha tocado ver el uso de estos combustibles.

“Es un asunto preocupante porque a los tres niveles nos interesa este problema, que ya tiene muchos años; se menciona quién llegó primero, si los ladrilleros o las viviendas, y hay denuncias sobre inseguridad (por parte de los productores), tal vez sólo como renuencia a reubicarse”, expresó.


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